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A través de trabalenguas, adivinanzas, cuentos y canciones enseñan maya a niños en Museo de Antropología

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El lingüista Fidencio Briceño Chel advirtió que el maya yucateco entre la población de 6 a 9 años es menor a 2 por ciento de la población, lo que pondría en riesgo esta habla en el futuro

Ciudad de México.- 29 de Septiembre de 2012.- A través de trabalenguas, adivinanzas, cuentos y canciones, el lingüista Fidencio Briceño Chel recupera información sobre el uso de la lengua maya de Yucatán, y la devuelve a los niños de las comunidades indígenas en forma de libros didácticos con la finalidad de rescatarla del peligro de perderse.
En los últimos siete años, advirtió el  investigador del Centro INAH-Yucatán, los hablantes de maya yucateco, de entre 6 y 9 años es menor a dos por ciento de esa población indígena (alrededor de 550 mil); “de seguir así la tendencia en dos generaciones estaría en franco riesgo dicha habla nativa”.

Briceño Chel, quien desde 2009 desarrolla el proyecto Documentación, Fortalecimiento y Difusión de la lengua maya, a través del cual ha preparado 10 libros didácticos, editados con apoyo de la UNESCO y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; imparte talleres infantiles en las comunidades indígenas de esa entidad, basados en la práctica de la tradición oral y lo que la literatura conoce como géneros menores, y en los que además distribuye los títulos.

Por primera vez estos libros llegan a niños no mayas a través del Taller Ki´iin, tiempo en maya, que se impartirá este sábado 29 (13:00 y 16:00 horas) y el domingo 30 (12:00 y 16:00 horas) de septiembre, en el marco de la XXIV Feria del Libro de Antropología e Historia, que se desarrolla en el Museo Nacional de Antropología.

El taller, dijo el experto, tiene la finalidad de mostrar cómo usan y viven su lengua los niños mayas de hoy. Mientras la mayoría de lingüistas trabajan con adultos mayores como portadores del conocimiento de un idioma, este proyecto es desarrollado directamente con niños, y recupera el conocimiento que ellos han heredado de sus abuelos, a fin de revertir la disminución del porcentaje de niños hablantes de maya yucateco.

“Actualmente, la población con mayor porcentaje de hablantes del maya yucateco tiene de 20 a 24 años de edad, pero son los que están debajo de este rango quienes han dejado de usarla. En 2005 los niños de 6 a 9 años conformaban poco más de dos por ciento, mientras que para 2010 era de 1.7 por ciento; de continuar esta tendencia calculamos que en dos generaciones este idioma se perdería junto con la cultura, cosmovisión y el conocimiento que hay detrás”, señaló Fidencio Briceño.

El lingüista del INAH comentó que su iniciativa se basa en los géneros literarios menores: trabalenguas, adivinanzas, canciones y narraciones tradicionales, “éstos no solamente cuentan historias sino que permiten recuperar mucha información sobre la cultura maya, porque eran el vehículo con el que la comunidad enseñaba y educaba a los niños.

“Si el niño hacía algo mal —continuó— se le recordaba la manera correcta a través de un cuento, hasta hace algunos años esa había sido la manera de reenseñarle lo que olvidaba o corregirle lo que equivocaba, poniendo como ejemplo a los personajes de las historias.

El lingüista señaló que en lo que toca a las adivinanzas mayas, muchas son metonimias y metáforas, donde algo se relaciona con otra parte y para saber qué es no basta conocer la lengua, es necesario un entendimiento del medio ambiente, la naturaleza y la cultura. Por ejemplo, dijo, ¿Qué son dos puntos en la tierra? “Uno se podía imaginar mil cosas, y los dos puntos para los mayas son la huella del venado; representan la pata del animal y ésta, su cuerpo”.

En este sentido, Briceño Chel refirió que en el libro del Chilam Balam de Chumayel hay una parte adivinatoria donde se registra esto, y que en tiempo reciente ha comenzado a perderse.

El investigador del Centro INAH-Yucatán abundó que a través de los talleres, los lingüistas recuperan el conocimiento tradicional que conservan los infantes, aunque éste se pierde porque en la escuela les enseñan conceptos distintos a los de las comunidades; sin embargo, algo queda de la tradición oral que les han transmitido sus abuelos. “Lo que hacemos es recuperar lo que saben unos niños, y llevar esa sabiduría a otros más pequeños, así vamos completando la información.

“Cuando recuperamos estos datos, los transformamos en libros didácticos. Algunos de los textos son para colorear, están escritos en lengua maya y traducidos al español, inglés y francés, con la finalidad de que los pequeños lectores se den cuenta que su lengua es tan rica, importante y compleja como otras”, comentó.

Fidencio Briceño puntualizó que a la fecha se han editado 10 títulos dedicados a trabalenguas, adivinanzas, cuentos cortos, todos mayas; también hay sobre los animales y el significado del nombre de varias plantas, ya que éste indica para qué sirven: unas son alimento y otras curativas; por lo que si se pierde el nombre también se pierde el conocimiento sobre su uso.

En la cultura maya el lenguaje está presente en todo, destacó, es el principio de todas las cosas, así lo dice el libro donde los antiguos mayas relatan la creación del mundo, el Popol Vuh: Todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado y vacía la extensión del cielo…, pero una vez que brota la palabra nace el mundo, por eso para el estudio de la cultura maya el lenguaje es elemento indispensable.

“Se trata de un habla altamente simbólica, oscura a los ojos y oídos de quien no la ha estudiado, sumamente compleja para quien la pretende entender desde la concepción occidental. Primero, es altamente polisémica, es decir, una palabra tiene múltiples interpretaciones y muchas funciones: puede ser verbo y sustantivo, y tener más de un significado, por eso es imposible la traducción literal y el juego de palabras es tan rico que el albur se queda corto”, expuso Briceño Chel.

Al respecto, el lingüista puso como ejemplo de lo anterior el verbo ts´aak, que significa curar pero también envenenar. Esta palabra muestra que para los mayas las cosas no están en oposición; mientras para el mundo occidental son contrarios medicina y veneno, para esta cultura son complementarios, de ahí que se nombren con  la misma palabra y su significado se complemente con el contexto.

Finalmente, Fidencio Briceño hizo una invitación a todos los niños interesados en el maya a conocer más sobre esa lengua en la XXIV FLAH, que se desarrolla en el Museo Nacional de Antropología, ubicado en Paseo de la Reforma y Calzada Gandhi, s/n, Colonia Chapultepec Polanco, delegación Miguel Hidalgo.

Fuente: (INAH)

 

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