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Breve cronología de los más importantes hechos sucedidos en el proceso de la Independencia de México

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Reportero Azteca21

14 de septiembre de 2012.- La Independencia de México, una gesta heroica que todos los mexicanos tenemos el sagrado deber de conocer mejor, para inculcarles a nuestros hijos el respeto y el conocimiento de lo que realmente se celebra con la ceremonia del "Grito".

Conspiración de Valladolid y Querétaro

Los españoles aprehendieron al licenciado Verdad y al padre Talamantes quienes murieron en prisión. El país empezó a hervir en conspiraciones. Las más importantes fueron las de Valladolid (hoy Morelia) y la de Querétaro. En la primera tomaron parte don Mariano Ruiz Chávez, y don José Michelena, don José María García Obeso, don Mariano Luis Chávez, don Mariano Quevedo y otros. Eran militares, licenciados o sacerdotes. Fueron descubiertos y castigados levemente. En la conspiración de Querétaro intervinieron el corregidor don Miguel Domínguez, su esposa doña Josefa Ortiz de Domínguez, los capitanes Allende, Aldama, Abasolo, Arias y Lanzagorta, los comerciantes Epigmenio y Emeterio González, los licenciados Parra, Altamirano y Lazo y el inmortal Padre de la Patria don Miguel Hidalgo y Costilla, cura de Dolores y alma de la empresa.

El Grito de Independencia

La conspiración de Querétaro fue denunciada por el " Tambor Mayor " Juan Garrido. El corregidor Domínguez recibió la orden de detener a sus compañeros conjurados. Su esposa avisó a los capitanes Allende y Aldama, quienes fueron a Dolores a ver al cura Hidalgo. Era el 15 de septiembre de 1810. Hidalgo oyó a los dos militares, reunió la gente que pudo, les dio las armas que tenía, los entusiasmó con su palabra y ejemplo y en la madrugada del 16 de septiembre, en el atrio de la parroquia y salió rumbo a San Miguel (hoy de Allende); en el camino tomó un estandarte de la Virgen de Guadalupe, lo declaró lábaro de su movimiento y las multitudes lo siguieron al grito de: " Viva la Virgen de Guadalupe y muera el mal gobierno".

El Padre de la Patria
Después de San Miguel de Allende, el ejército de Hidalgo tomó Celaya y se dirigió a Guanajuato. La ciudad fue defendida por el intendente Riaño que murió en la lucha. Los españoles se hicieron fuertes en la Alhóndiga de Granaditas, tomada por asalto gracias al heroísmo del “Pípila”, un joven que cubierto con una losa de piedra, desafió las balas enemigas, se acercó a la puerta de la Alhóndiga y le prendió fuego. De Guanajuato Hidalgo se dirigió a Morelia y de ahí a México. Ganó al ejército insurgente la gran batalla del Monte de las Cruces. Hidalgo no quiso entrar en México y se retiró hacia Querétaro. El general Calleja que mandaba el ejército realista, salió en su persecución, lo alcanzó en Aculco y le causó terrible derrota.

Muerte de Hidalgo
La retirada de México fue un error de Hidalgo. Error más grave fue la enemistad que por ello le declaró Allende. Apenado y triste se retiró de Aculco a Guadalajara. Calleja lo siguió e Hidalgo le hizo frente en la batalla de Puente de Calderón donde fueron completamente derrotados los insurgentes. Hidalgo huyó a Zacatecas con la intención de rehacerse. Esto era imposible y siguió hacia el norte. Un traidor llamado Elizondo los hizo aprehender en Acatita de Baján, cerca de Saltillo el 21 de marzo de 1811. Hidalgo, Allende y Aldama fueron llevados a Monclova y después a Chihuahua. Hidalgo fue fusilado en Chihuahua el 30 de julio de 1811.

Caída y levantamiento de los Insurgentes
Las cabezas de los tres héroes de la Independencia y la de su compañero Jiménez fueron expuestas en los cuatro ángulos de la Alhóndiga de Granaditas. Hubo una admirable retirada de los restos del ejército insurgente desde Saltillo a Zitácuaro, bajo el mando del licenciado Ignacio López Rayón, secretario de Hidalgo. Se inició la guerra del sur, sostenida por José María Morelos y Pavón secundado por Hermenegildo y Pablo Galeana, Nicolás, Leonardo y Miguel Bravo, Mariano Matamoros y Vicente Guerrero. Calleja, jefe de los realistas, concedió mayor importancia al licenciado Rayón que dio forma legal al movimiento, mediante la constitución de las juntas de Zitácuaro. Calleja atacó Zitácuaro y desbarató aquel primer Estado Mexicano Independiente.

José María Morelos y Pavón
Morelos quedaba en pie, con un ejército numeroso, valiente, disciplinado y bien dirigido. Detuvo a Calleja en Cuautla más de dos meses y luego rompió el sitio. Extendió sus dominios desde Puebla hasta Guerrero y Oaxaca. Tomó Acapulco y Oaxaca. Reunió al Congreso de Chilpancingo, publicó el Acta de Independencia y dio ejemplo constante de respeto a la legalidad. A partir de 1814 declina la estrella de Morelos. Rechazado en Morelia a fines de 1813, los jefes realistas Llano e Iturbide tomaron la ofensiva y le causaron una derrota aniquiladora en la batalla de Puruarán, en la que murió Matamoros. Días después murió Hermenegildo Galeana, y al recibir la noticia Morelos exclamó: " ¡Me han dejado sin brazos, ya no soy nada!”.

Sitio de Cuautla
Fue la más brillante acción militar de Morelos. Calleja atacó a Cuautla el 18 de febrero de 1812. La tropa realista al mando del coronel Segarra llegó a las trincheras defendidas por Galeana. Este saltó la trinchera, lucho y mató a Segarra. Siguió un sitio de 72 días. Morelos lo rompió y se puso a salvo sin perder casi un hombre. Fue un hermoso episodio el de Narciso Mendoza, conocido como el “Niño Artillero”. Un fortín quedó indefenso a causa de una falsa alarma. Al notarlo, el jefe realista se lanzó a tomarlo. Se dio cuenta Narciso y tomando el botafuego prendió la mecha de un cañón y causó terrible destrozos a los atacantes.

Congreso de Chilpancingo
Morelos estableció, respetó y protegió el Congreso de Chilpancingo. Se preocupó de que elaborasen nuevas leyes más justas que las antiguas. Abolió la esclavitud, estableció los derechos del pueblo, sin distinción de clases ni castas; ordenó el reparto de los latifundios (fincas que tuvieran más de dos leguas); hizo que el Congreso de Chilpancingo votara la declaración de Independencia. Su pensamiento fue clarísimo. Quería hacer de México una nación libre para realizar en ella un ideal de justicia individual y social, con la religión católica como base, la libertad para todos como fundamento del derecho mexicano, un régimen de salarios suficientes y una justa distribución de la tierra.

Declaración de Independencia
"El Congreso de Anáhuac,... declara solemnemente la presencia del Señor Dios,... que por las presentes circunstancias de la Europa, ha recobrado el ejercicio de su soberanía usurpada: que en tal concepto, queda rota para siempre jamás y disuelta, la independencia del trono español; que es árbitro para establecer las leyes que le convengan,... que no profesa ni reconoce otra religión más que la católica,... Declara reo de alta traición a todo el que se oponga directa o indirectamente a su independencia,... Dado en el Palacio Nacional de Chilpancingo, a seis días del mes de noviembre de 1813. Licenciado Andrés Quintana, vicepresidente. Licenciado Ignacio Rayón. Licenciado José Manuel de Herrera, Licenciado Carlos María Bustamante. Dr. José Sixto Verduzco. José María Liceaga. Licenciado Cornelio Ortiz de Zárate, secretario”.

Muerte de Morelos
Apremiado por el Congreso de Chilpancingo, al que daba cuenta de sus actos y quebrantadas sus fuerzas por la derrota de Puruarán, Morelos perdió las ciudades conquistadas y el Congreso empezó a vagar de un lado a otro. Transcurrieron meses angustiosos hasta que en el otoño de 1815; el Congreso se trasladó a Tehuacán, y Morelos lo acompañó en su viaje. Un traidor informó al ejército realista que sorprendió a los insurgentes en Tezmalaca. Morelos fue capturado, conducido a México, degradado por la iglesia y sacrificado por Calleja el 22 de diciembre de 1815, en San Cristóbal Ecatepec.


Francisco Javier Mina, español de
origen, abrazó la causa
independentista, luchó cuando
todo parecía perdido y murió por ella
Foto: Cortesía mexico-tenoch.com



Francisco Javier Mina
A la muerte de Morelos el movimiento de Independencia se paralizó casi totalmente. Insurgentes notables aceptaron la amnistía ofrecida por el virrey don Juan Ruiz de Apodaca. El año de 1816 fue desolador y al empezar 1817 todo parecía perdido. Francisco Javier Mina héroe de la guerra de Independencia Española, llegó a México el 15 de abril de 1817 y durante siete meses peleó sin descanso, en compañía del glorioso insurgente mexicano Pedro Moreno. Vencidos ambos, lograron huir pero fueron sorprendidos mientras descansaban. Moreno escapó, fue perseguido y murió en lucha desigual. Mina fue fusilado el 11 de noviembre de 1817 cuando tenía 29 años de edad.

Vicente Guerrero
La rebelión siguió en pie, sobre todo en el sur, donde mantenía vivo el fuego sagrado don Vicente Guerrero, valeroso oficial de Morelos, que rechazaba con dignidad de héroe, las ofertas constantes de indulto que el Virrey Apodaca le hacía. En 1818 llegó a verse con sólo cinco hombres y siguió manteniendo una activa guerra de guerrillas. Muchos patriotas se le unieron y un año después disponía de una buena tropa. Secundado por Pedro Ascensio se batió sólo y sin recursos por espacio de tres dificilísimos años.

Gestos notables

Durante el sitio de Cuautla, Calleja ofreció a Morelos el indulto para si y para sus capitanes y soldados. Morelos respondió: " ofrezco igual gracia a Calleja y los suyos”.
Don Leonardo Bravo fue hecho prisionero. Morelos ofreció por su libertad 800 prisioneros realistas. El Virrey no aceptó y lo hizo fusilar. Morelos ordenó a Nicolás Bravo, hijo de don Leonardo que matase 300 prisioneros en represalia. Don Nicolás en el momento de la ejecución les perdonó la vida y les dio la libertad.
Durante la resistencia de Guerrero en el sur, el Virrey le envió el indulto por medio de su padre. Este se arrodilló ante él y le rogó llorando que aceptase. Don Vicente levantó al anciano y le dijo: " He jurado que mi vida sería de mi patria y no me sentiría digno hijo de un hombre honrado si no cumpliese con mi palabra”.

Juntas de "La Profesa"
Para evitar la aplicación en la Nueva España, de la Constitución Española de 1812, un grupo de hombres encabezado por don Matías Monteagudo, comenzó a reunirse en los claustros interiores del templo de "La Profesa", en la Ciudad de México, buscando la forma de lograr la independencia. Fijó su atención en el coronel Agustín de Iturbide y Arámburu, vencedor de Morelos, considerando que sólo él sería capaz de realizar la empresa. Monteagudo logró que el Virrey Apodaca nombrara a Iturbide, jefe de la comandancia del sur, que combatía al pequeño grupo de insurgentes que comandaban Guerrero y Pedro Ascensio.

¡Iguala!
Iturbide desde años atrás había madurado un plan de gobierno adaptado a la época y circunstancias, sintetizado en tres principios nacionales: Religión, Unión, Independencia. Aceptó el mando de la Comandancia del Sur, viendo en tales circunstancias la ocasión para realizar dicho plan. Atrajo a Guerrero a su plan, haciéndole ver que era el camino adecuado para lograr la independencia. Suscribió dicho plan en Iguala el 24 de febrero de 1821 y lo proclamó pública y solemnemente el 2 de marzo. Ese día ondeó la bandera tricolor, cuyos colores simbolizan las tres garantías: blanco, religión católica; rojo, unión; verde, independencia política.

Tratados de Córdoba
Se organizó el Ejército Trigarante. Eran 2,500 hombres combatiendo contra los 80,000 del Ejército Realista, Iturbide organizó el ejército y comisionó a Guerrero para impedir la comunicación entre la capital y el puerto de Acapulco. El 30 de julio de 1821 desembarcó en Veracruz don Juan O´Donojú, nombrado nuevo Virrey de México. Iturbide estaba en Puebla preparándose para atacar la Ciudad de México y fue a Córdoba donde se entrevistó con O´Donojú. El pueblo aclamó a Iturbide y quitando las mulas de su coche, condujo el vehículo. O´Donojú vio la popularidad de Iturbide y pensó que era imposible impedir la consumación de la Independencia. Celebró con Iturbide los Tratados de Córdoba que confirmaron el Plan de Iguala, reconociendo la Independencia de México el 23 de agosto de 1821.

Entrada a México del Ejército Trigarante

El 27 de septiembre de 1821 entró a México el Ejército Trigarante. El General Vicente Riva Palacio, nieto de Vicente Guerrero describe ese glorioso acontecimiento: "a la cabeza del ejército libertador marchaba un hombre, objeto de las más entusiastas ovaciones, don Agustín de Iturbide... al descubrir al libertador el pueblo sintió una embriaguez de entusiasmo. Los gritos atronaban el aire y se mezclaban en concierto con los ecos de las músicas, con los repiques de las campanas, con el estallido de los cohetes y con el ronco bramido de los cañones... Aquella era una locura sublime, conmovedora; aquel era el santo vértigo del patriotismo. Por eso será eterno entre los mexicanos el recuerdo del 27 de septiembre de 1821". México era un país independiente. Con información de: (http://www.mexico-tenoch.com)

Actualizado ( Sábado, 15 de Septiembre de 2012 10:20 )  

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