Sin el apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), se estrenará modestamente en las salas de Cinemark de la capital mexicana, la película independiente “Soba”...
Una escena de la cinta que
se filmó en blanco y negro

Por Carlos Coronel
Reportero Azteca 21

Ciudad de México. 5 de septiembre de 2005. Sin el apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), se estrenará modestamente en las salas de Cinemark de la capital mexicana, la película independiente “Soba” –producida por La Chancla y la Cooperativa 9.5º Ritcher-, la cual aborda la corrupción de los cuerpos policíacos y la inseguridad imperante en el Distrito Federal.

Con este segundo largometraje, Alan Coton, director y autor del guión, presenta una cinta crítica y citadina, que aborda un problema social de fondo. Inspirada en un hecho real ocurrido en Tláhuac, el filme en blanco y negro muestra la violación de Justine, una adolescente de 15 años, por un grupo de granaderos, y las peripecias que tiene que pasar para salvar su vida. “La idea nació por indignación. Hubo un caso en Tláhuac, que parece un sitio donde siempre hay conflictos, con unas niñas que entraban ya a la pubertad. Ellas fueron secuestradas y violadas durante tres días por la policía montada. El suceso me pareció escandaloso.

“No es la misma historia, simplemente fue como el detonador de hacer una película crítica, tanto de la inseguridad pública como de la educación sexual que muchas veces no da la familia. Lo que vemos hoy en día, con los crímenes de Juárez o los asesinatos de mujeres en Oaxaca, es resultado de la educación que los padres dan a sus hijos, que acaba condicionando estas aberraciones”, señala el realizador egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM.

El papel de Justine es interpretado por la actriz Claudia Soberón, que debuta en la pantalla grande. Ella asegura que no le costó trabajo pasar del tablado al set: “Fue un proceso de iniciación, de muchos descubrimientos y aprendizajes. No puedo decir que fue una cosa complicada, realmente me ayudó mucho mantener un diálogo constante con Alan, él fue mi mentor”.

Luego de “Soba, Soberón” encuentra igual de apasionante actuar para el teatro que para el séptimo arte. “La imagen del cine es de contención: la emoción tiene que ser grande interiormente, pero contenida para poder proyectarla, porque la cámara capta la sutileza más insignificante. En el teatro, por el contrario, la emoción tiene que ser grande, pero llevada a lo grande, para que el espectador de la última butaca la vea. Hay muchas diferencias, sobre todo de matices”.

Su rostro juvenil da vida a Justine por las calles frías y agresivas de la ciudad de México. La actriz dice tener cosas en común con su personaje. “Me ayudó la edad que tenía porque, de alguna manera, yo acababa de vivir cierto tipo de problemas, no iguales a los de Justine (que es violada y mantiene relaciones con su padrastro). Por ejemplo, yo acababa de salir de la pubertad también”.

“Soba” fue escrita y filmada a finales de 1999, el rodaje duró dos semanas y se hizo con actores que, además de amar su profesión, mantienen lazos en común de amistad y por eso no cobraron un solo centavo. A pesar de su entusiasmo, el filme quedó listo para su proyección apenas el año pasado.

“Luego vino el proceso de posproducción, que es el más complicado, donde ya no tienes ese apoyo que te da la amistad de un cuate, que trabaja en tu película gratis, sino que tienes que ir a un lugar donde te cobran por hora a precios altos. Todos los procesos de posproducción son carísimos. Tuve que ir haciéndola poco a poquito, iba juntando el dinero y hacía un proceso y así sucesivamente. Fue un proceso que nunca se detuvo, pero sí fue muy largo, muy tortuoso”, cuenta el también director de “Sofía”, largometraje que ganó el Premio a la Mejor Película Extranjera del “New York International Independent Film & Video Festival”.

“Soba” se ha exhibido ya en varios festivales. La primera vez que se presentó al público fue en el “8 Sofia International Film Festival” de Bulgaria. El evento recibió unas 150 películas, y “Soba” logró quedarse entre las 16 seleccionadas, aunque no ganó ningún premio. “Que te quedes allí ya es un premio”, dice el director y guionista.

Para su proyección actual, los censores oficiosos de la Secretaría de Gobernación le dieron la clasificación C. “Cada día nos volvemos más mochos”, admite con resignación. “Si fuéramos una sociedad sana, no generaríamos asesinos. Muchas veces queremos resolver los problemas con más policías, con más investigadores o penas. Pero hay un problema social de fondo que hay que resolver”, añade.

Película urbana

Azteca 21: ¿Cómo ves a los actores de cine de hoy?

A.C. Actualmente tienen mucho más trabajo haciendo televisión o teatro, que cine. No hay los que teníamos antes, en la Época de Oro del cine mexicano, que actores como Pedro Infante, Joaquín Pardavé, los hermanos Soler o Tin Tan podían no haber tomado clases de actuación, pero como tenían tanto trabajo en la pantalla grande terminaban “adquiriendo callo” para imponer su presencia e impactar. Hoy en día, los actores no tienen esa fuerza que tenían antes.

Azteca 21: ¿Qué tan difícil es para una película independiente conseguir distribuidor?

-Muy difícil. Imagínate que hubo un distribuidor que se ofreció a trabajar con nosotros, pidió que le pagaran todo por adelantado porque había mucho riesgo: copias, carteles, etc. Pero yo le dije: “¿Para qué te quiero así, mejor me voy yo a ver al del cine y se la ofrezco directamente y me quedo con el 20 por ciento que me quieres cobrar?”

Azteca 21: ¿Así le vas hacer?

A.C.: Así le vamos hacer. La asociación que más nos convino -que además fue la que mejor se portó con nosotros, la más solidaria- es Cinemark, que tiene presencia nacional e, incluso, dedica al año un día al cine mexicano en sus salas y cuenta con un ciclo llamado “Cámara alternativa”, donde se proyectan las películas de arte. Entonces fue como el perfil que más nos gustó y los que dijeron: “Va, órale, le entramos”. Normalmente te cuesta trabajo entrar a las salas, que prefieren las películas norteamericanas; luego las producciones grandes; en penúltimo lugar, el cine mexicano; y al final las películas de arte. Te tardas un año en exhibir tu propia película. Pero Cinemark nos dejó un espacio para una distribución pequeña: primero el Distrito Federal y luego la provincia.

Azteca 21: ¿Cómo le hiciste para sacar adelante tu guión, filmarlo y después producirlo?

A.C.: En la primera etapa, durante la filmación, hicimos la Cooperativa 9.5º. Ritcher; luego entró La Chancla como productora, que es una Sociedad Anónima, se creó para terminar la película porque es difícil conseguir fondos como cooperativa, ya que éstas son de responsabilidad limitada y los privados no quieren invertir. Tuvimos que montar una Sociedad Anónima, que es la que ha llevado todo el proceso de posproducción.

Azteca 21: ¿Por qué filmaste la cinta en blanco y negro? ¿No es esto más arriesgado todavía?

A.C.: Era un poco propio de la atmósfera, de un ambiente muy sórdido, de lugares sombríos, inspirado en el cine expresionista alemán. El blanco y negro me jalaba. También económicamente fue más barato, aunque fue más caro el proceso, pero la producción no.

Azteca 21: ¿Cómo es eso?

Alan Coton: Sí, por ejemplo: una pared de papel se ve bien filmada en blanco y negro; si la haces en color, se ve que es de papel. Ocurre como en el cine mexicano: cuando era blanco y negro se veía bien en sentido estético, cuando se volvió de color descubrimos que las cortinas eran rojas, de terciopelo horrorosas y no pegaban con el sillón que era amarillo. Ese blanco y negro te ayuda, resalta el contraste. Sobre todo, puedes jugar con las luces, depurar el color. Es una propuesta estética determinada.

Azteca 21: ¿Se identificará el público con tu nuevo filme?

-Sí, yo creo que sí. Las escenas se hicieron todas en el DF y es una historia citadina ciento por ciento. A veces, en las escenas no digo todo, me lo guardo, para que el público participe y lo imagine.

“Soba” se estrenará en el Distrito Federal el viernes 9 de septiembre. No deje de verla y saber por qué ha recibido excelentes comentarios de la crítica especializada.

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