De acuerdo con René Chávez Segura, investigador del instituto y coordinador del proyecto, para el proyecto emplearán una tecnología que sólo se utiliza en México e Italia.

Ciudad de México.- 6 de Octubre de 2014.- Investigadores del Instituto de Geofísica de la UNAM viajarán el próximo miércoles a la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, en la Península de Yucatán, con el objetivo de realizar una tomografía eléctrica tridimensional a la Pirámide de Kukulkán, para buscar cavidades o túneles en el subsuelo.

 

De acuerdo con René Chávez Segura, investigador del instituto y coordinador del proyecto, para el proyecto emplearán una tecnología que sólo se utiliza en México e Italia.

El proyecto, explicó, permitirá determinar la existencia de túneles o cavidades en la estructura prehispánica, icono de la cultura maya, para lo cual se llevará a cabo un proceso de medición sobre el terreno empleando varios métodos de prospección geofísica. En particular, el estudio de tomografía eléctrica.

“Tuve la oportunidad de participar en un estudio geofísico en la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, en 1998, con un grupo de científicos norteamericanos y los resultados que dio en aquel entonces, fue la evidencia de un posible túnel o cámara debajo de la pirámide.

“Con el tiempo integramos un grupo dentro del Instituto de Geofísica y hemos estado trabajado en zonas arqueológicas y urbanas de la ciudad de México y desarrollamos una tecnología tridimensional, utilizando el método de tomografía eléctrica”, dijo.

El método consiste en enviar corriente al subsuelo con una serie de electrodos; por un lado se mide la diferencia de potencial y, por el otro, un par de electrodos miden el voltaje y eso nos da la resistencia del subsuelo, explicó.

Añadió que durante 10 días, el equipo conformado por los geofísicos Andrés Tejero, Denis Argote, Esteban Hernández, Gerardo Sifuentes y el propio Chávez, rodearán la base de la pirámide que son 288 metros de perímetro con 96 placas de cobre cuadradas, las cuales estarán conectadas a un “Resistivimetro” (especie de computadora), el cual recibirá toda la información y determinará qué placas son de corriente y cuáles de potencial.

Chávez Segura recordó que esta tecnología 100 por ciento UNAM, creada por Andrés Tejero, ya se había empleado en dos ocasiones: en la Zona Arqueológica del Pañu en Hidalgo y en la Catedral de Morelia.

En el primer caso, mencionó, una parte de la pirámide se estaba deslavando, presentando problemas de fracturas y a través de este estudio, “nos dimos cuenta de qué parte de la pirámide está sobre una zona poco consolidada”.

Mientras que en el 2009, en la Catedral de Morelia, “obtuvimos la evidencia de que debajo de ese templo existen túneles construidos durante los siglos XVI y XVII”.

“Esta tecnología la hemos aplicado para definir áreas de riesgo, la idea fundamental fue describir por qué en algunas zonas de la ciudad de México, algunos edificios presentan fracturas, inclinaciones, etcétera y hemos tenido éxito.

Explicó que a diferencia del georadar terrestre, que emplea ondas electromagnéticas —una corriente alterna—; mientras que la tomografía tridimensional es corriente directa y se mide solamente la resistividad del terreno.

“Se trata de un método que no es invasivo, no perturba o destruye el entorno de un sitio arqueológico tan distintivo como Chichén Itzá”, dijo Chávez Segura, quien agregó que “los resultados estarán en dos meses, posiblemente en enero tengamos algo preliminar y para febrero el restante”.

Fuente: (Notimex)