La hipótesis de que el Hualtepec podría ser la montaña sagrada de los aztecas se refuerza por la evidencia arqueológica encontrada en la propia montaña hidalguense, cuyas investigaciones en campo datan de 1991.

Ciudad de México.- 13 de Enero de 2014.- La ubicación del mítico cerro Coatepec, sagrado para los aztecas por ser el lugar donde nació Huitzilopochtli, en la geografía del Estado de Hidalgo, ha sido posible gracias a la evidencia arqueológica que coincide con las fuentes históricas prehispánicas y coloniales, así como las similitudes entre el mito y la geografía del Valle del Mezquital.

 

Fernando López Aguilar, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), aseguró haber encontrado en la geografía hidalguense el cerro Coatepec, actualmente conocido como cerro Hualtepec o del Astillero, a escasos 30 kilómetros de la zona arqueológica Pahñú, asiento de la cultura xajay, cuya antigüedad se calcula desde el periodo Preclásico (500 a.C. – 300 d.C.).

El cerro Coatepec, explicó el arqueólogo, es pieza central en la mitología mexica por ser escenario del embarazo de Coatlicue y el nacimiento de su hijo, el dios Huitzilopochtli. También del sacrificio de su hermana Coyolxauhqui y la batalla contra los Centzon Huitznáhua (“Los cuatrocientos sureños”), estrellas meridionales, hijos de Coatlicue.

Aguilar comentó que la mítica montaña, que aparece en la obra de varios cronistas, como fray Bernardino de Sahagún y Fernando de Alvarado Tezozomoc, podría estar ubicada en el Valle del Mezquital, donde el cerro Hualtepec era considerado sagrado desde la época teotihuacana y pudo ser el lugar donde los aztecas se estacionaron en su peregrinación antes de llegar a Tula.

Según la tradición, los mexicas partieron del mítico Aztlán (“lugar de las garzas”), se detuvieron en Teoculhuacan-Chicomóztoc (“lugar de las siete cuevas”) y después arribaron al Coatepec (“Cerro de las serpientes”), antes de pasar a Tula, antigua ciudad tolteca.

Por décadas los arqueólogos y estudiosos del México antiguo han buscado y ubicado tanto Aztlán como el Coatepec en distintos puntos de la geografía nacional, desde Durango, Zacatecas, Sinaloa y Nayarit. Actualmente se piensa que estos lugares podrían estar más próximos a Michoacán, Guanajuato, Querétaro e Hidalgo.

El responsable del proyecto eje Valle del Mezquital expresó que las nuevas tecnologías y los actuales conocimientos sobre la frontera septentrional de Mesoamérica permiten postular nuevas hipótesis sobre el origen y trayecto de los aztecas y la localización del Coatepec.

Evidencia arqueológica

 

La hipótesis de que el Hualtepec podría ser la montaña sagrada de los aztecas se refuerza por la evidencia arqueológica encontrada en la propia montaña hidalguense, cuyas investigaciones en campo datan de 1991.

“La idea de que era el Coatepec se ha presentado, desde entonces, ante diversos foros académicos antes de darse a conocer al público en general”, acotó López Aguilar.

En la cima más alta, la del lado sur, se encuentra un basamento rectangular de 20 metros de longitud, con taludes, donde actualmente hay una modesta capilla hecha con rocas provenientes de las antiguas estructuras prehispánicas. Una calzada de 400 metros de longitud une la otra cima, lado norte, donde existe otro montículo.

También los arqueólogos han registrado esculturas de manufactura prehispánica: una cabeza de serpiente labrada en piedra, tal vez una representación de Xiuhcóatl (arma de teas con la que se mató a Coyolxauhqui), y por lo menos siete elementos de forma ojival de lo que parece fueron almenas, que tienen labrado un diseño de doble arco y tres círculos; así como clavos estucados, pisos de estuco y pintura azul en los aplanados.

Otra interpretación de dichas almenas, que integran motivos geométricos como la “banda ancha en forma de arco, decorada con triángulos que rodean el borde de elemento decorativo”, es que podrían estar relacionadas con los ornamentos de Coyolxauhqui, “y tal vez son representaciones de plumas que formaban un gran Cuauhxicalli”, como advirtió el arqueólogo Yamil Gelo del Toro.

Además, a la mitad del Cerro Hualtepec se encuentra un promontorio rocoso conocido como Peña de la Luna que, siguiendo el mito azteca, se trata de la cabeza de Coyolxauhqui que quedó en la sierra mientras su cuerpo rodó hacia abajo hecho pedazos. “Es posible entonces que en alguna parte de la base del domo volcánico se encuentre la representación del cuerpo desmembrado de la hermana de Huitzilopochtli, que aún no hemos detectado”, abundó López Aguilar.

Aunque el cerro fue saqueado en los años 40 y 50, los arqueólogos detectaron la existencia de otras dos cabezas de serpiente en los pueblos aledaños, y por testimonio de los lugareños se supo que fueron extraídas del Hualtepec.

“Sólo una excavación arqueológica en la cima del cerro Hualtepec permitiría corroborar la utilización de sus adoratorios para celebrar el mito de Huitzilopochtli”, indicó el arqueólogo.

Geografía sagrada

La idea de que el Hualtepec es el mítico Coatepec se refuerza porque está en el centro de un sistema de adoratorios que existió en las cumbres de los cerros circundantes: el Calvario, cerca del poblado de Tecozautla; las Cruces (Michimaloya); la Cruz (Tepetitlán); Colorado (La Cruz); de las Brujas (Huichapan); Ñatú (San José Atlán); Maravillas (Acazuchitlán) y Nopala (Nopala), entre otros.

En textos como la Crónica Mexicáyotl, de Alvarado Tezozomoc, los Anales de Cuauhtitlán y el Códice Florentino, de Sahagún hay referencias al Coatepec y a su cercanía con Tula, localizada a 35 kilómetros en línea recta.

El investigador estadounidense Paul Kirchhoff, quien trabajó la delimitación de la frontera del imperio teotihuacano, propuso que Aztlán podría ubicarse cerca del lago de Yuriria y Teoculhuacán-Chicomóztoc podría ser el cerro de Culiacán, en Guanajuato. En concordancia, el cerro Hualtepec se encuentra a sólo 166 kilómetros de la laguna guanajuatense.

La teoría de Kirchhoff colocaría la travesía de los aztecas en “una región de fuertes intercambios y dinámicas culturales que dieron lugar a procesos de larga duración, incluyendo rutas y caminos ancestrales en sentido Este-Oeste”, afirmó López Aguilar.

Agregó que “la travesía de los aztecas no parece ser tan errática como se ha interpretado: siguieron una ruta solar del poniente hacia el oriente, el lugar de la salida del sol, hacia un cerro sagrado: el Coatepec”.

En el Valle del Mezquital, que hasta el siglo XVIII se llamó Teotlalpan (“Tierra de los dioses” o “Tierra de los señores”), se encuentran tres cerros sagrados: el Coatepec, el Xithá o “de los ancestros” (hoy llamado Juárez, en Ixmiquilpan) y el Tezcatepec (Tézcatl), el cerro del espejo, que según el mito fue el refugio de Copil, enemigo de Huitzilopochtli, concluyó el arqueólogo.

Tradición oral y festividades

López Aguilar recordó que desde que visitó la zona por primera vez, a principios de los años 90 del siglo pasado, los habitantes de El Astillero y Alfajayucan aseguraban que abajo del cerro Hualtepec “iba a ser México”, que allí se posó el águila “antes de irse a Mondá” (la Ciudad de México). Otros informantes hablaban del “México chiquito” o de que “el águila se paró en este cerro y aquí iba a ser México”.

Rememoró que hasta hace unos años, los pobladores realizaban en ese cerro la ceremonia mexica de Floreo de Banderas (Potse ya bexte, en otomí), precisamente el 21 de diciembre, fecha relacionada con el nacimiento de Huitzilopochtli,  en el solsticio de invierno (21-22 de diciembre).

Algunas prácticas rituales que se celebran actualmente en la región de Tecozautla-Alfajayucan, podrían estar relacionadas con el calendario ritual, con los ciclos solares-lunares, especialmente solsticios y tránsitos cenitales, que culminaban con la fiesta a Huitzilopochtli en el cerro Coatepec, alrededor del 3 de mayo. 

Estas celebraciones calendáricas, asociadas a santos católicos, se efectúan en poblaciones como San José (19 de marzo), en Tula y Atlán; San Isidro (19 de mayo), en Zimapantongo; Santa María Magdalena (22 de julio) y Santiago Apóstol (25 de julio), en Nopala y Chapantongo, respectivamente.

Sobresale una batalla ritual a naranjazos, entre dos bandos que representan águilas y tigres, que tiene lugar durante el carnaval en El Espíritu, Alfajayucan, asociada al equinoccio de primavera (20-21 de marzo).

Antigüedad del mito

El también director del Proyecto Especial Pañhú piensa que el mito del nacimiento de Huitzilopochtli tendría un origen más antiguo a la travesía de los mexicas rumbo al Valle de México, que data de los siglos XIV-XV de nuestra era. “La búsqueda del Coatepec por los aztecas al inicio de su peregrinación apunta que la montaña ya era un sitio sagrado desde épocas anteriores”.

“Una de nuestras hipótesis es que los teotihuacanos entraron hacia este rumbo pensando en ese cerro sagrado, al igual que los xajay de la región (Pahñú, Zethé y Zidada), que provenían de Acámbaro, Guanajuato y San Juan del Río, Querétaro. De manera que pudo haberse suscitado un conflicto por el dominio de este lugar”, concluyó el arqueólogo.

Fuente: (INAH)