Durante tres temporadas de campo, desde 2011 hasta la fecha, un equipo de restauración del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), encabezado por Dulce María Grimaldi se empeña en el fijado de la capa pictórica, en la consolidación del soporte, así como la eliminación de sales y la sustitución de resanes en el mural.

Ciudad de México.- 5 de Diciembre de 2013.- Al mismo tiempo que se realizan trabajos de conservación en el mural Los Bebedores, dentro de la zona arqueológica de Cholula, Puebla, también se emprendió un proceso para evaluar científicamente los resultados que ha tenido esta intervención durante los últimos tres años, informó la restauradora Dulce María Grimaldi, responsable del proyecto.

 

Durante tres temporadas de campo, desde 2011 hasta la fecha, un equipo de restauración del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), encabezado por Dulce María Grimaldi se empeña en el fijado de la capa pictórica, en la consolidación del soporte, así como la eliminación de sales y la sustitución de resanes en el mural, que tiene una antigüedad de 1,700 años.

La restauradora explicó que en la temporada 2013, iniciada en julio y que concluye en septiembre, se logró la conservación de casi el 80 por ciento del mural, que tiene una longitud de 120 metros cuadrados.

La experta agregó que paralelamente, “hicimos un programa de evaluación de los materiales empleados, lo que nos ha permitido evaluar el efecto de los materiales in situ y también en laboratorio para ver si realmente están funcionando como nosotros esperábamos y para que no vayan a causar efectos secundarios a largo plazo, los cuales nos generen un mayor deterioro”.

Lucha contra los elementos
El mural Los Bebedores, que fue descubierto accidentalmente en 1969 al interior de una estructura de etapa constructiva posterior, por su extensión y antigüedad, se ha convertido para los especialistas del INAH en todo un reto de restauración.

Este mural prehispánico, que fue pintado sobre una superficie de tierra (el soporte de la obra es de adobe), configura una problemática más complicada para su  conservación, porque se encuentra en seis túneles con concentraciones altas de humedad y sufre cambios de temperatura, lo cual ha deteriorado la capa pictórica.

De 1994 a 1998 el mural fue intervenido, con apoyo del Getty Conservation Institute, el cual  “buscaba un caso de estudio, para ver qué había pasado con el uso de polímeros en la conservación de pintura mural sobre una superficie de tierra”.

Dulce María Grimaldi aclaró que Los Bebedores fue pintado sobre adobe. “Es barro y no estuco. La capa que lo sostiene es un enlucido de tierra y luego está la pintura realizada con pigmentos minerales (hematita, geotita, óxidos, etcétera). Además, contiene muy poco material orgánico y el aglutinante utilizado ha desaparecido completamente”.

La experta recordó que después de hacer un diagnóstico de la obra “entre 2009 y 2010, probamos con algunos materiales para la limpieza de sales y la consolidación de la capa pictórica. En 2011 se concretó el proceso y se iniciaron tareas de consolidación, lo cual nos ha permitido pasar de una etapa de emergencia a una en la cual ya podemos diseñar y planear mucho mejor nuestra intervención”.

Actualmente “estamos en una etapa que ya resulta muy grata porque los resultados ya se ven y eso nos permite tener la certeza de qué funciona y qué tenemos que modificar en cuanto a los tratamientos, además de poder evaluar lo que estamos haciendo, lo que es muy importante”.

El mural, con un 80 por ciento consolidado, “empieza a ser mucho más legible, y podemos también empezar a reconocer los valores que tiene”, porque, como restauradora, “no hago hipótesis de los contenidos ideológicos sino que trabajo sobre lo que veo que es muy concreto”.

No obstante, la encargada de la restauración consideró que el mural representa “una ceremonia, enmarcada por listones y por moños, donde se convoca a cerca de 150 personajes que están conviviendo e ingiriendo algún tipo de bebida. Se ha dicho que es pulque por ser una bebida tradicionalmente asociada con el mundo prehispánico”.

Proceso minucioso
Dulce María Grimaldi, quien también es especialista en restauración de esculturas en piedra, destacó que los dos procesos que se están efectuando en la intervención de Los Bebedores son la eliminación de sales de la superficie y el fijado de la capa pictórica y consolidación del soporte.

La restauradora explicó que sobre la capa pictórica se habían formado concentraciones de sales y halos blanquecinos, producto de la desecación de humedad. “La eliminación de sales se realiza a partir de la aplicación de una solución de carbonato de amonio, esto se hace a través de pequeños cuadros de celulosa, llamadas papetas por los restauradores, y se enjuaga también retirando dichas papetas”.

El segundo proceso, fijado de la capa pictórica y consolidación de soporte, se lleva a cabo con hidroxipropilcelulosa, el cual es un derivado de celulosa pero muy estable y reacciona muy bien ante altas condiciones de humedad como las de este lugar. Lo que hace es recuperar un aglutinante orgánico original al que había en la pintura y también en el soporte de tierra y que se ha perdido, evitando mayores desprendimientos.

La evaluaciones de las técnicas aplicadas al mural que “están funcionando muy bien; pero va a requerir mantenimiento. No vamos a llegar a los 20 años sin que pase nada, eso nos asegura que tenemos que regresar año con año a verlo y evaluar el desempeño de los materiales empleados”.

Dulce María Grimaldi destacó que en estos tres años, un equipo de 20 personas, entre restauradores, arqueólogos, dibujante, arquitecto, química y personas de la comunidad que han sido capacitadas por investigadores del INAH, han trabajado en la restauración del mural.