El maestro en Estudios Mesoamericanos por la UNAM, Tomás Pérez Suárez, escribe en "Artes de México", número 107: “En el monumento 6 del sitio arqueológico de Tortuguero, Tabasco, está inscrita la fecha 4 Ajaw 3 K´ankin, que corresponde al 23 de diciembre de 2012, en la que la mercadotecnia milenarista ha querido ver una profecía apocalíptica

Ciudad de México.- 17 de Diciembre de 2012.- Este 21 de diciembre no es el fin del mundo. Los mayas nunca vaticinaron esto, sólo se trata de una errónea interpretación de un texto.  La civilización prehispánica nunca plasmó una profecía en sus códices y, además, la conclusión del baktún 13 no es ese día, sino el 23 de diciembre, asegura la doctora en historia Mercedes de la Garza.

La integrante de la Academia Mexicana de la Historia señala que lo único que va a pasar es la expiración de un ciclo del calendario maya. “Como lo que vamos a vivir con el final del 2012 y comienzo del 2013”.

Sin embargo, añade la investigadora emérita de la UNAM y con más de 40 años de estudiar la cultura maya, que esta aseveración de que el mundo se termina lo ajustaron a dos componentes: uno, que el termino del baktún 13 fue alineado con el solsticio de invierno que este año cae el 21 de diciembre y, dos, que la presunta destrucción del mundo la relacionan con las inundaciones que hemos vivido recientemente, las llamaradas que ha lanzado el Sol recientemente, el deshielo de los polos, las guerras que se registran, los cambios políticos…

Al respecto, el  maestro en Estudios Mesoamericanos por la UNAM, Tomás Pérez Suárez, escribe en Artes de México, número 107: “En el monumento 6 del sitio arqueológico de Tortuguero, Tabasco, está inscrita la fecha 4 Ajaw 3 K´ankin, que corresponde al 23 de diciembre de 2012, en la que la mercadotecnia milenarista ha querido ver una profecía apocalíptica… debemos agregar que el mercantilismo salvaje del actual mundo globalizado es capaz de vender hasta nuestros miedos”.  

Añade que al día siguiente de la consumación del baktún 13 dará inicio el 14, el cual está escrito de esta manera: 5 Imix 4 K´ank´in… y de igual forma, después de 400 años, se completará este ciclo maya en 2407.

Lo que es un hecho, agrega Pérez Suárez, es que “el inevitable paso de los días continuará hasta que se cumplan veinte baktunes. Entonces, en el 4472 d.C. se conmemorará el piktún1, que equivale a 20 baktunes, o bien a 2 880 000 días transcurridos desde la fecha-era. Pero la celebración de estas fechas tampoco implicará una catástrofe mundial”.

REALIDAD. La doctora Mercedes de la Garza explica que lo único que los mayas están viendo en este día, que otros profetas de diversos países ven como apocalíptico, es el nuevo renacer del mundo, como muchos otros pueblos que hacían ritos especiales sobre la creación.

“Ellos realizaban una ceremonia para que esta nueva era los dioses fueran benignos con ellos y se tuviera un tiempo de prosperidad, productividad, bienestar y felicidad”.

Precisa que esta fecha en algunas partes, como en Guatemala, la toman como el inicio de un comienzo “donde podemos superar todas las cosas que no están bien”.

Otro hecho interesante, señala, es que ese 23 de diciembre, según los mayas, bajará B´olon Yookte´ y habrá un cambio, pero no destrucción total, porque ningún códice prehispánico refiere profecía alguna de ese tipo. Sobre esto, Pérez Suárez señala que “Bólon es un dios del periodo clásico que aparece en el llamado Vaso de los 7 dioses”.

Pero hay otros textos que sí describen una destrucción, añade Mercedes de la Garza. “En el Chilam Balam de Chumayel hay uno que dice: “… y entonces los nueve dioses del inframundo se levantaron en contra de los 13 dioses de los cielos, les robaron su principio de vida y eso ocasionó que se desplomara el cielo y se acabara el mundo. Pero entonces, vinieron los dioses de los cuatro puntos cardinales, los bacabes, y levantaron el cielo y reconstruyeron el mundo otra vez”, pero son textos de la época colonial donde sólo existen estos relatos.

Lo que debemos entender, puntualiza, es la forma en que el pensamiento maya definía al universo, a la creación. “Para ellos, este fin y comienzo significa una forma de alimentar al mundo, darle vitalidad, porque ya estaba desgastado y no proporcionaba bienes a los humanos”.

Por ello, añade, los mayas convivieron el ritual como un recuerdo vivo e intuir un tiempo sagrado que vuelve a escena periódicamente; un tiempo con instantes privilegiados en los que los dioses y los hombres se miran a los ojos.

De esta manera, indica, sabemos que los mayas encontraron la forma de controlar su temporalidad creando un sistema calendárico extraordinario con una idea cíclica que les permitía pensar que al terminar cada periodo, se podría hacer cambios en el cosmos y ofrecer ritos a los dioses para que ellos fueran benevolentes con ellos, y la siguiente etapa fuese mejor para la humanidad. “Es su religión y, digamos, su sistema filosófico”.

Al respecto, la doctora en historia por la Universidad de Texas en Austin, Maricela Ayala Falcón, escribe en Artes de México que “la historia que nos cuentan los gobernantes mayas es la suya, que presentan como una historia sagrada, siempre vinculada a los dioses. No es, por tanto de extrañar que muchas veces se sitúen en el pasado o futuro a los largo de miles y hasta millones de años…”.  

No obstante, dice la doctora De la Garza que hay otros cuestionamientos que debemos tomar de este pensamiento maya y que no son diferentes a los que se ha planteado la humanidad en su historia: cuál fue el origen del cosmos y qué lugar ocupa el hombre en éste. “Esas son las ideas que comparten y muestran su intelecto e interés por conocer cómo comenzó la humanidad”.

En este punto, el doctor en Etnología por la EHESS de París, Mario Humberto Ruiz escribe en Artes de México que “aseguran los tojolobales, pueblo maya de Chiapas, que, como todo lo desconocido, el futuro se ubica a espaldas del hombre. Frente a él se extiende el pasado, único tiempo y espacio sabido por tanto ya previsto”.

Fuente: (cronica.com.mx/Adrián Figueroa)