Son grabados europeos y mexicanos que formaron parte de libros y misales de la época, recopilados por un coleccionista durante toda su vida

Ciudad de México.- 20 de Septiembre de 2015.- Grabados de la vida de Jesús, escenas mitológicas, retratos de pensadores y sucesos de la vida cotidiana se incluyen en el álbum 747 de estampas de la colección antigua de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), que actualmente restauran especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). 

El volumen 747, uno de los siete álbumes de grabado que pertenecen a la colección antigua de la BNAH, reúne 298 grabados realizados entre los siglos XVIII y XIX, en técnicas diversas como aguafuerte, aguatinta, buril y punta seca. 

Es la tercera ocasión que profesores y estudiantes de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH intervienen la colección. La primera fue en 2010, y se trabajaron 34 láminas; en la segunda, en 2012, se restauraron 20 obras, y en esta ocasión 50 grabados volverán a recuperar su belleza.

El estado de conservación de las piezas es estable, pero varía en cada caso, explicó la restauradora Pilar Tapia, adscrita al Seminario Taller de Restauración de Documentos y Obra Gráfica sobre Papel de la ENCRyM, y responsable de la intervención.

“Las alteraciones que presentan los grabados son deyecciones de insectos, acumulación de polvo, y la mayoría tiene problemas con las cintas adhesivas que dejaron residuos y manchas, pero en general tienen buen estado de conservación. Las piezas intervenidas presentaban afectaciones que rompían con el discurso visual, por lo cual no era posible hacer una lectura completa de la imagen”.

Entre los cincuenta grabados destacan: Virgen con niño entronizada, Cristvs Resvrgens y Floro histórico de la guerra, entre otros, a los cuales se les realiza limpieza, acuosa o en seco.

Una vez limpia la pieza, se valora si es necesario colocar un laminado (reposición de soporte de papel japonés en la parte posterior) o sólo se coloca un refuerzo en las partes afectadas, además de resanes y reintegraciones cromáticas.

En algunos documentos hay faltantes de soportes, abrasiones y pequeñas pérdidas de tinta, en esos casos se hacen injertos de manera precisa con papel japonés y adhesivo. La idea es que las intervenciones queden al nivel y no sobresalgan para después cerrar las lagunas o faltantes. “La reintegración se hace a cero: se devuelve el color sin hacerse notar, como ocurre en una obra de caballete al usar la técnica de rigatino, destacó Tapia.

En su mayoría, los grabados se hicieron en papeles de trapo, porque era lo común en aquellos siglos; también se han encontrado obras en hojas transparentes (cebolla), que al parecer eran pruebas de impresión y que el coleccionista adquirió como estampa.

Pilar Tapia señaló que muchas de las láminas tienen el nombre del autor o del impresor, entre ellos: Kilian, Wolfgang Philipp, Johannes Degler, Joseph Montalegre, por mencionar sólo algunos, lo cual permite identificar su procedencia.

El libro de estampas cuenta con grabados franceses, alemanes, españoles y mexicanos, entre otros. En algunos se aprecia el detalle con el que fueron trabajados, otros son mucho más burdos. Las dimensiones varían entre 15 cm de alto X 6 cm de largo, el más pequeño, y 40 cm de alto X 30 cm de largo, el más grande.

Este álbum de estampas llegó al Museo Nacional al momento de su conformación en 1825. “Es la colección primigenia que posteriormente formaría el acervo de la Biblioteca Nacional de Antropología, pero no se sabe a quién perteneció. “De lo que sí tenemos certeza es que, durante toda su vida, el coleccionista se interesó en el grabado y fue conformando este gran libro con láminas que tomó de libros europeos, mexicanos, y de diversos autores”, mencionó Baltazar Brito, director de la BNAH. 

En la colección antigua de la BNAH se incluyen otros siete libros de estampas, “todos de gran belleza”, como el que actualmente restauran en la ENCRyM. 

Fuente: (INAH)

“Es de gran valor para la biblioteca que profesores y estudiantes de la ENCRyM restauren su acervo, al tiempo que forman nuevos cuadros de especialistas en el ámbito del papel”.