Actualmente se trabaja en “El Cinematógrafo”, un delirante edificio compuesto de torres de concreto y escaleras al aire que alcanzan los 20.74 metros de altura; en la parte más alta se localiza la llamada “Escalera al cielo”, un grueso pilar de concreto con una espiral que no llega a ningún lado y que busca dar la apariencia de dirigirse al firmamento.

Xilitla, San Luis Potosí.-24 de Noviembre de 2014.-  Conservar el Jardín Escultórico Las Pozas de Edward James en Xilitla, San Luis Potosí, pareciera una acción que contradice el origen de esa delirante pero fascinante idea surrealista.

 

 

Nacido en Escocia en 1907, el excéntrico millonario empleó 37 años —de 1947 a 1984— y unos cinco millones de dólares para construir, a lo largo de más de 30 hectáreas, un mundo que parece sacado de los cuadros de Remedios Varo y Leonora Carrington y que solo aspiraba a convertirse en vestigio.

James acostumbraba a pedir a los peones que trabajaron en su jardín que dejaran al descubierto las puntas de las varillas de acero que formaban el esqueleto de las estructuras; su idea era utilizarlas en cualquier momento que se le ocurriera crecer una de ellas y seguir aspirando a alcanzar el cielo.

El poeta tampoco acostumbraba preocuparse o siquiera inmutarse cuando una de sus frágiles esculturas al aire libre caían o eran derribadas por el inclemente clima de la selva huasteca: creía que su obra sería como cualquier otro vestigio de una civilización antigua que quedaría como ruina y testigo para los hombres del futuro.

“Hasta cierto punto el tema de la conservación parece una contradicción con lo que aspiraba Edward James con su jardín”, dice Mateo Holmes, director del Proyecto Las Pozas. Desde 2007 cuando la Fundación Pedro y Elena Hernández, la compañía cementera CEMEX y la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, unieron esfuerzos para adquirir y asumir la responsabilidad de conservar el jardín, el tema de la conservación no se ha esfumado.

Y está más presente aún después de que en diciembre de 2012 el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) declaró el conjunto escultórico como Monumento Artístico y de que todo el edén enfrenta de manera permanente los problemas naturales de humedad, crecimiento de la flora y colapso de árboles peligrosos, deslizamiento de estructuras y todas las inclemencias que la naturaleza depara.

El último gran percance, recuerda Holmes, sucedió en 1988 cuando un alud de tierra golpeó la “Casa de tres pisos que podrían ser cinco”, provocando el colapso de un piso y que los muros se agrietaran. No fue sino hasta el año pasado que el edificio, que contiene tres chimeneas (una en cada piso), quedó apuntalado: Holmes señala que los trabajos en ese conjunto, al que James no puso cimientos como a ninguno otro, terminaron en el verano de 2013, y para llevarlos a cabo se contó con recursos de Robert W. Wilson Challenge, entregados a través del World Monuments Fund (WMF).

Holmes adelanta que los trabajos de conservación continuarán en al menos dos conjuntos más. Actualmente se trabaja en “El Cinematógrafo”, un delirante edificio compuesto de torres de concreto y escaleras al aire que alcanzan los 20.74 metros de altura; en la parte más alta se localiza la llamada “Escalera al cielo”, un grueso pilar de concreto con una espiral que no llega a ningún lado y que busca dar la apariencia de dirigirse al firmamento.

Fuente:  (Notimex)