Como parte de la conmemoración del 69 aniversario del MNH “Castillo de Chapultepec”, a celebrarse el viernes 27 de septiembre, la restauradora Rosana Calderón dará una visita guiada por el Patio de los Escudos titulada A caballo entre la mitología y la historia: Las Bacantes pintadas por Santiago Rebull, en la que dará detalle de estos murales

Ciudad de México.- 25 de Septiembre de 2013.- Una parte de la historia del Castillo de Chapultepec no se podría comprender sin Las Bacantes, hermosas sacerdotisas del dios Baco, que pintó Santiago Rebull  por encargo de Maximiliano de Habsburgo, para decorar los muros del Alcázar en 1866. A más de un siglo de su creación, restauradoras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) trabajan en su conservación.

Como parte de la conmemoración del 69 aniversario de Museo Nacional de Historia (MNH) “Castillo de Chapultepec”, a celebrarse el viernes 27 de septiembre, la restauradora Rosana Calderón dará una visita guiada por el Patio de los Escudos titulada A caballo entre la mitología y la historia: Las Bacantes pintadas por Santiago Rebull, en la que dará detalle de estos murales de 1.55 metros de ancho por 2.50 metros de alto.

Rosana Calderón, adscrita al MNH, informó que Las Bacantes fueron pintadas con la idea de reproducir el estilo pompeyano que estaba en boga a mediados del siglo XIX.

La especialista indicó que los murales fueron retirados de su lugar original a principios de este año, para trasladarlos al Patio de los Escudos, donde permanecen provisionalmente para su restauración, y en espera del dictamen de los especialistas sobre su destino final.

“Recientemente se hizo un estudio de reflectografía infrarroja, porque se pensaba que quedaba muy poca pintura original, por lo que debería cambiarse a un espacio cubierto para su protección; sin embargo, el análisis arrojó que durante todos estos años en que han estado expuestas al medio ambiente, no han sufrido deterioros considerables.

Cuatro de las cinco obras conservan 90 por ciento de la pintura original y el 10 por ciento restante es de intervenciones posteriores, en tanto que la conocida como la Bacante del tirso mantiene sólo 45 por ciento del original, ya que en 1938 se desprendió de manera inadecuada dejando únicamente la silueta de la figura.

Con el análisis realizado también se pudo detectar la acumulación de partículas de agua en los barnices de protección, lo que ocasionaba manchas blanquizcas que evitaban la apreciación adecuada de las piezas.

Luego de tener el diagnóstico se pasó a la intervención de dos de ellas, que aluden a las sacerdotisas del lirio y del pandero, las cuales fueron sometidas a limpieza superficial, resanes de pequeños faltantes y golpes. Además se hizo reintegración de color y aplicación de barnices.

La especialista comentó que Santiago Rebull fue un reconocido pintor de caballete, que trabajó el óleo, por lo que al realizar Las Bacantes utilizó la misma técnica sobre un enlucido de cal y polvo de mármol, lo que ocasionó que desde su creación las obras tuvieran problemas de conservación.

“En la época de Benito Juárez se lanzó un concurso para su restauración, se pensaba en el artista italiano Giorgio Giovanneti, pero la prensa presionó para que Rebull se encargara de la intervención de las primeras cuatro Bacantes, y además pintó otras dos en 1894. De todo el conjunto se conservan cinco. No se sabe a ciencia cierta qué pasó con la otra, aunque sí se tienen bocetos”, indicó Calderón.

La restauradora mencionó que la historia de conservación de la pintura mural en México está contenida en esos cinco murales, pues se han reportado varias técnicas en las distintas épocas en que se han intervenido.

En 1970 se realizó un estudio de identificación y tratamiento preventivo encabezado por el restaurador Sergio Montero, y una década después, en 1983, se hizo una intervención mayor. “Se retiraron los soportes de hierro que les colocó el maestro Eduardo Solares cuando las desprendió en 1938 y les puso un soporte más ligero, pero resistente, lo cual permitió su manipulación sin riesgo y acorde con las técnicas modernas de conservación que se mantienen hasta el momento”, indicó la especialista.

Rosana Calderón comentó que en opinión del restaurador Sergio Montero, sería preferible que se les denomine ninfas. “Salvo la que tiene el tirso en la mano se le podría  enlazar con Baco o Dioniso, dios del vino, pero las otras sólo tienen referencias al pandero, la copa, el león y el lirio, por lo que sería mejor denominarlas ninfas”.


Conferencias y visitas guiadas
Para conmemorar la efeméride del MNH, el 27 de septiembre a las 10:00 horas, Mónica Martí y María Hernández, investigadoras del INAH, dictarán la conferencia titulada Origen y fundación del Museo Nacional de Historia.

Posteriormente se harán visitas guiadas por el Alcázar (11:30 horas), a cargo de Amparo Gómez, y por el Patio de los Escudos (13:00), donde se encuentran Las Bacantes, pintadas por Santiago Rebull, para finalizar con un concierto, con la soprano Norma Gutiérrez y el pianista Juan Ramón Sandoval (16:00). La entrada es libre. Castillo de Chapultepec (Primera Sección del Bosque de Chapultepec).

Fuente: (INAH)