Estas páginas fueron detectadas en manos de una familia de la ciudad de México, por lo que un grupo de habitantes e investigadores del estado de Oaxaca reunió dinero para su adquisición y así evitar que este fragmento de patrimonio nacional se pierda o sea vendido a algún coleccionista mexicano o extranjero

Ciudad de México.- 28 de Mayo de 2013.- Fueron descubiertas y recuperadas tres páginas del Códice Yanhuitlán, las cuales permanecieron extraviadas durante el siglo XX, reveló Sebastián van Doesburg, coordinador académico del Centro Académico y Cultural San Pablo.

Estas páginas fueron detectadas en manos de una familia de la ciudad de México, por lo que un grupo de habitantes e investigadores del estado de Oaxaca reunió dinero para su adquisición y así evitar que este fragmento de patrimonio nacional se pierda o sea vendido a algún coleccionista mexicano o extranjero, detalló.

Las páginas, que relatan con una narrativa dramática el encuentro entre los nobles prehispánicos de Yanhuitlán y el primer fraile dominico que llegó a la región, se encuentran en buenas condiciones, adelantó van Doesburg a Crónica. Pero éstas serán enviadas al Taller de Restauración del Centro Cultural Santo Domingo del INAH, a cargo de María del Refugio Gutiérrez, y posteriormente serán donadas al fondo reservado de la Biblioteca Francisco de Burgoa o a la Biblioteca del ex Convento de San Pablo.

El Códice Yanhuitlán fue pintado por tres indígenas entre 1544 y 1546 y muestra claras diferencias en relación con los códices prehispánicos. “Es un códice que muestra imágenes impactantes porque gráficamente ilustran las primeras décadas de la época Colonial y los primeros cambios que vivieron los señoríos mixtecos en ese tiempo, pues claramente se trata de un registro de los 35 años que siguieron a la Conquista”, detalló.

Hasta donde se sabe, el códice completo existió hasta principios del siglo XVIII, pero alrededor del año 1717 un cacique de Teposcolula y Yanhuitlán dividió el documento en tres partes. Una parte con 12 hojas se quedó con una familia en Oaxaca, 3 hojas fueron añadidas a una serie de copias con documentos presentados ante la corte y 4 más se añadieron posteriormente al mismo expediente.

Hacia el siglo XIX las 12 hojas llegaron a Puebla y desde entonces se conservan en la Biblioteca José María Lafragua de la Universidad de Puebla; en el Archivo General de la Nación (AGN) se encontraron las 4 hojas de aquel expediente jurídico que reclamaba un cacicazgo; y una tercera parte quedó en manos de privados. De esta tercera parte se supo hasta la época porfirista, cuando el historiador Manuel Martínez Gracida lo detectó en la mixteca e hizo algunas copias. Unos años después estas páginas desaparecieron.

“Cien años después aparecieron nuevamente pero ahora en la ciudad de México, en manos de una familia, con la que un grupo de investigadores y ciudadanos oaxaqueños negociaron hasta lograr su adquisición”, relata.

HIBRIDACIÓN. Uno de los aspectos más interesantes de este códice, apunta Van Doesburg, es que no fue realizado por un solo pintor, sino al menos por tres, y aunque en sus páginas no hay un texto escrito, sí se aprecian algunas glosas en lengua mixteca.

—¿Qué tipo de papel fue utilizado para este códice?

—Fue hecho con papel europeo en lugar de amate o cuero de venado, el cual se utilizaba para los códices prehispánicos. Y uno de los elementos que lo hicieron muy famoso es que en su estilo hay una mezcla entre el antiguo estilo de los códices prehispánicos y la influencia de la gráfica española.

“Un ejemplo son los jeroglíficos, los cuales tienen un sombreado para resaltar un efecto de tridimensionalidad, es decir, se trata de una hibridación de estilos que representa lo que está pasando en ese momento en la mixteca”, apunta.

—¿Qué lugar ocupan estas 3 páginas dentro del documento?

—Todas las páginas que conocemos están sueltas y una de las discusiones que existe desde los años 40 es su secuencia original, pero no me atrevo a decir dónde se ubican.

—¿Dónde se conservará esta parte del códice?

—Estamos viendo en qué institución quedará; la idea es dejarla en una de las bibliotecas académicas de Oaxaca. Durante su restauración estará en el Centro Cultural Santo Domingo y muy probablemente será donado a la biblioteca Francisco de Burgoa o a la biblioteca del ex Convento de San Pablo. Pero eso aún no está definido.

Fuente: (cronica.com.mx/Juan Carlos Talavera)