“Todo acto genial viene del pueblo y va hacia él”, este epígrafe sonoro del poeta peruano César Vallejo sirvió de introducción y justificación a “Jallmay, cultura viva”, que el Ballet Folclórico...
Danzas peruanas interpretadas
por jóvenes danzarines,
quienes desbordan entusiasmo
 y alegría durante su actuación
 Foto: Gregorio Martínez M./Azteca 21

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad Victoria, Tamaulipas. 15 de octubre de 2006. “Todo acto genial viene del pueblo y va hacia él”, este epígrafe sonoro del poeta peruano César Vallejo sirvió de introducción y justificación a “Jallmay, cultura viva”, que el Ballet Folclórico de Perú, del mismo nombre, presentó esta noche en el Teatro Amalia González de Castillo Ledón, del Centro Cultural Tamaulipas.

El espectáculo inició con una entrada musical a cargo del grupo Grama, que acompaña a Jallmay en sus presentaciones, para después dar paso a la viveza y colorido de las danzas peruanas, interpretadas por jóvenes danzarines, quienes desbordan entusiasmo y alegría durante su actuación.

Poco a poco, la pasión y el gusto de los peruanos hizo que el público presente en el teatro se contagiara de la algarabía, la música y la entrega, patentes en los danzarines que se bajaron del escenario y se pasearon entre los pasillos haciendo sus enérgicos pasos de baile, al tiempo que lucían sus abigarrados y deslumbrantes atuendos típicos.

Al término de la función, los asistentes ya sentían el bullanguero ritmo andino y querían más, pero el programa había llegado a su fin y tuvieron que conformarse con llevarse el inolvidable recuerdo de estas danzas, y premiaron a Jallmay con varios minutos de aplausos.

Azteca 21, todavía con el eco de los aplausos y uno que otro bravo en el teatro, buscó a Humberto Valdivia, director de la compañía de danza peruana, quien aún tenía el ramo de flores en su brazo izquierdo en reconocimiento de su labor, para entrevistarlo y conocer más de su proyecto artístico, así como a una de las jóvenes integrantes. He aquí lo que nos comentaron.

Humberto Valdivia y el lazo sentimental con México

“Jallmay, Ballet Folclórico de Perú, tiene ocho años de formado, es una asociación cultural fundada en Lima en 1996 y está integrada por jóvenes profesionales y estudiantes. Ésta es la primera vez que estamos en México, pero pensamos que será el inicio de muchas más, estamos completamente seguros de eso. ¿Por qué? Porque con México hay una relación, si cabe el término, sentimental, es como una reciprocidad, es devolverle a México, porque parte de la razón de crear Jallmay nace aquí precisamente, porque después de haber trabajado como danzarín, viajando y representando a mi país, porque después de haber trabajado en una organización europea buscando ballets de Latinoamérica y llevarlos de gira, se tomó la decisión de hacer una compañía de danza en Perú. Y esa compañía de danza, llamada Jallmay, antes se dio en la forma de ir a prepararnos en la Universidad de Colima, en dos ocasiones, con el maestro Rafael Zamarripa, con él nos preparamos y de alguna forma ahí comienza el tema. Yo estudié dirección de compañías de danza folclóricas en México en el INBA, que abarcaba desde el tema musical a la danza, cursos que se daban a finales de año, duraban un tiempo corto, pero concluían en la puesta escénica de coreografía, danza y música, más que todo haciendo énfasis en la parte creativa. Creo que de esa forma el maestro Rafael me dio una confianza de poder aventurarme a crear una compañía de danza. Siempre digo yo que no cualquier persona tiene una compañía de danza, lo fácil es hacerla, pero lo difícil es mantenerla…”

Jallmay, el cultivo de lo nuestro

“Jallmay significa aporcar o cultivar la tierra en quechua, que es la segunda lengua oficial del Perú, también es la protección de la tierra y la siembra. En nuestro país somos como cien personas las que integramos Jallmay. Entre música y danza tenemos tres compañías: la principal, la juvenil y la infantil; hoy, por ejemplo, han podido apreciar a unos niños en algunas danzas… El vestuario empleado por Jallmay es típico, auténtico. Nosotros nos preocupamos de buscar a los artesanos de cada región de la que representamos la danza, para que ellos mismos hagan el vestuario. Cada bordado representa un poco la parte de fauna y flora de cada región, y no hay dos trajes únicos, los puedes revisar y verás que no hay dos únicos. En cuanto a la danza la cosa cambia, por ejemplo ‘La danza de las tijeras’ es lo más cercano a lo autóctono, pero no hay nada autóctono desde el momento en que nosotros hacemos una proyección escénica. No obstante, esta danza que hoy se ha presentado, se transmite de padres a hijos, de generación en generación. Respecto a en qué lugar de México nos gustaría presentarnos, quiero decirte que podemos hacerlo en cualquier parte de este país, porque cada una tiene su encanto. Es la primera vez que venimos al estado de Tamaulipas y nos sentimos en casa, por la gente, por la comida, por el trato… hoy lo hemos podido descubrir de nuevo, el hecho del público, de verdad nos sentimos en casa. Hay muchas cosas que unen a los mexicanos y a los peruanos, y esta noche se ha hecho evidente de nuevo.”

Cultura viva: de lo africano a lo hispánico e indígena

“Jallmay, asociación cultural de Lima, Perú, ha unido esfuerzos con el Festival Internacional Tamaulipas para presentar este show, titulado ‘Cultura viva, música y danza tradicional del Perú’. Jallmay se constituye en la vanguardia de los grupos que realizan trabajos de revaloración y difusión del folclor peruano, además es una institución que agrupa a jóvenes folcloristas totalmente identificados y comprometidos con las manifestaciones tradicionales de nuestra patria. El de esta noche fue un espectáculo muy similar al que tuvo mucho éxito en nuestra reciente gira por Europa. Las características, guardando las distancias debidas, fueron las más aproximadas a las que nuestra compañía de danza ofreció en el Viejo Continente. Así, hicimos un recorrido imaginario por las diferentes regiones del Perú en este espectáculo, el cual tuvo una duración aproximada de 90 minutos, con 15 minutos de intermedio, y nos alcanzó variada información, con el fin de poder acercarnos un poco más a nuestro querido Perú, a nuestra cultura viva. Al comienzo, nos trasladamos a la zona sur de Perú, al departamento de Arequipa, segunda ciudad en importancia, de donde traemos dos danzas, la primera titulada ‘Negrillos’, fragmento de danza que representa a los esclavos negros que al compás de la música imitaban satíricamente a los soldados españoles y moros de la época de la Colonia; la segunda es ‘Montonero arequipeño’, que le canta al revolucionario hombre, que, después de haber luchado tanto, disipa sus pesares bailando. A continuación bailamos ‘La pampeña’, que representa la unión de dos tipos de huayno, que hasta hoy persisten como la alegría del hombre del campo, y luego “Carnaval arequipeño”, que es una fiesta del pueblo. Después nos trasladamos a la zona norte del Perú, al departamento de Piura, de donde traemos ‘El tondero’, baile de pareja que tiene gran difusión en la costa norte. Es un baile de enamoramiento que tiene mucha similitud a la actitud del gallo y la gallina, donde el varón persigue a la mujer para cortejarla, y ella, muy coqueta, no se deja alcanzar, el cual fue interpretado por dos jóvenes integrantes de Hallmay que son parte de esa cultura viva que vimos esta noche. Después tocó el turno a ‘Fiesta altiplánica’, desde el departamento de Puno, donde se encuentra el lago navegable más alto, el lago Titicaca. Esta danza es una fiesta de luces en homenaje a la Virgen de la Candelaria, con la presencia de diversos personajes, que evocan, entre otros aspectos, el caminar de los esclavos negros en los Andes cuando se dirigían a las minas. Después del intermedio, para comenzar la segunda parte del programa, presentamos ‘Festejo’, una danza de la parte sur, de Ica, de la costa, de influencia afroperuana, es el ritmo más conocido y representativo. Luego ‘Shapish’, del departamento de Junín. Shapish significa guerrero elegantemente vestido, es una danza guerrera bailada sólo por varones de la comunidad de los chupacos. A continuación bailamos ‘Cuadro amazónico’, compuesta de dos danzas, los carapachos, que expresa paisajes de la vida cotidiana de una tribu de cazadores, y los huayruro, que son los recolectores de una semilla que protege de las malas vibras, según las creencias del lugar; las dos comunidades se encuentran y terminan en una fiesta. Posteriormente, nos trasladamos al departamento de Huancavelica, a ‘La danza de las tijeras’, que es un baile de competición mágico-religioso acompañado por violín y arpa, el cual surge como una resistencia cultural denominada ‘Taki Onq'Os’, y lo bailan dos danzarines, quienes con su indumentaria ridiculizan la forma de vestir de los vasallos del rey de aquella época. Actualmente, ‘La danza de las tijeras’ es el resultado de la fusión de dos culturas, la hispánica y la andina; luego siguió ‘Marinera norteña’, nuestro baile nacional, del departamento de La Libertad, que se baila en pareja, siendo un baile de enamoramiento. Finalmente, el ‘Huaylarsh de carnaval’, del departamento de Junín, de influencia hispánica, danza de carnaval que expresa la fuerza y la habilidad del varón que intenta enamorar a la mujer y ella responde con elegancia y coquetería.”

Un legado cultural milenario

“De verdad, para nosotros es una noche muy especial, en un escenario bello, que nos ha permitido mostrarles lo que es el Perú, un país que canta y que baila. Al parecer, por sus aplausos, nos damos cuenta de que tal vez los hemos encantado a ustedes. Esto es ‘Cultura viva’, por eso Jallmay se ha puesto a la vanguardia de los grupos dancísticos que existen en el país, pues cuenta con más de cien artistas provenientes de las distintas regiones del Perú. Además, algo digno de resaltar y que diferencia a Jallmay es la juventud y experiencia de sus integrantes, jóvenes artistas que, pese a su corta edad, cuentan con más de mil 500 actuaciones en su haber en tres continentes, siempre acompañados por su orquesta musical, Grama, con la que han alcanzado un admirable nivel de cohesión, producto de las muchas horas de ensayo en conjunto. Hallmay es una contribución objetiva al fortalecimiento de nuestra identidad, es una propuesta de trabajo artístico y de producción actual basado en lo tradicional, en el legado cultural milenario del Perú que hoy se encuentra en plena vigencia y se constituye en nuestra cultura viva.”

Como una muestra de esa viva expresión cultural, hablamos también con una de los 41 integrantes de Jallmay que vinieron a su primera gira por México. Ella se llama Karina Miranda, de 19 años, y es de Lima, la capital del Perú. “Llevo cuatro años en el grupo, la mitad desde su fundación. A mí me llevó algunos meses para aprender, digamos que unos tres meses para dominar una cierta técnica y una variedad de danzas. Me ayudó que tenía una base de danza que aprendí en el colegio, además le dedicamos bastante tiempo, le damos duro, interdiario, varias horas. La verdad es que le dedicamos bastante tiempo a lo que es el grupo, a ensayos, a las danzas, y se tiende a aprender rápido. Yo empecé a participar en las giras más o menos pronto, ya que entré en 2002 y empecé a salir en las giras en 2003, un poco después de medio año de mi ingreso. Mi primer viaje fue a Italia y a Francia en 2003, allá estuvimos mes y medio. Normalmente viajamos una vez al año, todos los años, pero este año hemos viajado dos veces, pues acabamos de regresar de Europa, donde duramos tres meses por Francia y Bélgica, y ahora estamos en México. Iremos por casi todo Tamaulipas, me gusta México, es muy lindo, el clima es rico, cálido, y las danzas que son fuertes nos hacen sudar bastante, pero es muy bueno para el físico. Lo que más me ha gustado es la comida, está bien rica, los burritos, las enchiladas, he comido un montón de cosas. Sí, con el tiempo tendré muchas anécdotas para contar a mis hijos. Ya tengo un montón de éstas, pero, particularmente, creo que la primera gira ha sido la que más me ha marcado, pues era la primera vez que viajaba. Fuimos a Francia e Italia, fue lindo, tenía quince años, de alguna manera era una de las más jóvenes del grupo, y ahora se han invertido los papeles, yo soy de las más experimentadas. No hay un tiempo establecido para estar en Jallmay. Normalmente las chicas se quedan el tiempo que quieren, algunas se casan o se dedican a su carrera, se salen, pero no siempre es así, como en el caso de la directora o del director, que se casan, tienen sus hijos y siguen participando. La mayoría de los integrantes estudia y trabaja. Yo estudio gestión y alta dirección de empresas en la universidad. En Perú nos presentamos todos los domingos en el Parque de la Amistad de Surco, en un anfiteatro. También en las noches nos presentamos en diversas peñas, los jueves, viernes y fines de semana, en Eslabón, en Esencia… En otros años hemos tenido algunas giras al interior del país, a varios departamentos del Perú; este año hemos salido también, de hecho acabamos de regresar de una por Ica. Hemos venido a México 41 integrantes, un equipo completo; otros se han quedado en Lima para cumplir con los compromisos permanentes. Estoy contentísima de estar en este país, nos han tratado lindo lindo en México. Estamos muy contentos, han sido muy atentos con nosotros, además tenemos la ventaja de hablar el mismo idioma, a diferencia de otras giras, y nos podemos comunicar mucho mejor. Hemos estado muy cómodos en los lugares donde nos hemos hospedado, la comida está riquísima y hemos tenido muy buen recibimiento del público. Seguiremos recorriendo otras ciudades de Tamaulipas, así que esperamos que les sigan gustando nuestras danzas, que sigan apreciando el valor del folclor peruano y que realmente sea de su agrado.”

Por último, mientras en el Lobby del teatro seguía la venta de recuerdos, discos, ropa de lana y artesanías que el grupo peruano trajo a nuestro país para generarse más ingresos, pues no tiene ningún tipo de apoyo gubernamental, nos despedimos de Karina y de Humberto. Con un apretón de manos, este hombre sencillo y accesible nos dijo: “Quiero agradecerte por la entrevista, por permitir que Jallmay se siga conociendo y se siga difundiendo el trabajo que venimos realizando desde hace ocho años. Tenemos que seguir evolucionando, aunque algunas personas consideren que se involuciona... En fin, es un asunto polémico, por eso nosotros, en nuestro caso, hablamos de cultura viva…” En su rostro moreno se esboza una sonrisa de satisfacción y de alegría. Y no es para menos, después de su exitosa presentación en esta capital.

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