Las esculturas "Pájaro de dos caras", "Pájaro III" y "Paloma de bronce", se exhiben desde el pasado jueves 30 de octubre en la Gran Manzana en la bulliciosa Plaza Dag  Hammarskjöld, nombrada así en honor del diplomático sueco condecorado con el Premio Nobel de la Paz 1961.

Nueva York, EU.- 4 de Noviembre de 2014.- Rosa Sánchez, joven estudiante de arte en Manhattan se enteró por los periódicos que las esculturas de Juan Soriano (Guadalajara, Jalisco, 8 de agosto, 1920- Ciudad de México, 10 de febrero, 2006) serían exhibidas al público en la Plaza de la Organización de las Naciones Unidas, ubicada en la calle 47, y de inmediato planeó toda una tarde para acudir a realizar unos bosquejos.

 

“Juan Soriano ha sido siempre una profunda fuente de inspiración para mí. Pocos años antes de su fallecimiento tuve la oportunidad de conocerlo en México en una ceremonia que se llevó a cabo en la explanada del Auditorio Nacional y donde me dijo que si realmente sentía el llamado del arte no me resistiera porque me iba a arrepentir, aquí estoy años después siguiendo su consejo”, afirmó Rosa Sánchez

Las esculturas "Pájaro de dos caras", "Pájaro III" y "Paloma de bronce", se exhiben desde el pasado jueves 30 de octubre en la Gran Manzana en la bulliciosa Plaza Dag  Hammarskjöld, nombrada así en honor del diplomático sueco condecorado con el Premio Nobel de la Paz 1961.

Entre transeúntes, bicicletas, paseantes que se detienen a comer el almuerzo, las esculturas de Soriano se alzan imponentes con el paisaje urbano y parecieran, en opinión de Rosa Sánchez, “presencias urbanas que siempre hubiesen estado aquí”.

“Me gusta su pátina, es muy urbana con esos tonos café oscuro y verdosos tan elegantes, creo que los artistas mexicanos como Juan Soriano son los mejores embajadores de lo que es México, y su presencia revierte las malas noticias sobre violencia que lamentablemente leemos quienes vivimos en el exterior”.

Durante la inauguración Marek Keller, compañero de Juan Soriano y presidente de la Fundación Juan Soriano y Marek Keller, manifestó su satisfacción de que este proyecto conjuntara el esfuerzo interinstitucional del Consulado General de México en Nueva York, el Departamento de Parques y recreación de Nueva York, la oficina de la ONU en esa ciudad, así como instituciones de cultura de México como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes.

“Es una manera de poner a Juan Soriano, a través de su obra, nuevamente en contacto con el público, y digo esto porque aquí las personas pueden tocar sus esculturas, sacarse fotos, hacerlas parte de su rutina diaria. Puedo decir que no había nada más gratificante para él que ver esa interacción de la gente con su trabajo”

Mencionó que para Juan Soriano la ciudad de Nueva York fue siempre muy importante y disfrutaba mucho de viajar a esta urbe y de exhibir aquí.

“Sin embargo algo de esta importancia, con esculturas monumentales suyas en una plaza pública es la primera vez. Fue un proceso de más de año y medio para cristalizar este sueño, mismo que pudo hacerse realidad gracias a la colaboración de las instituciones de ambos países. Ojalá esta exhibición sirva de puente para que más obras de artistas mexicanos puedan ser conocidas aquí”.

David Pastmore, estudiante de fotografía, considera que las esculturas de Juan Soriano producen una suerte de hechizo en quien las mira por primera vez.

“No conocía a este artista, es la tercera vez que vengo, esta vez para trabajar”, afirmó Pastmore, quien realiza unos retratos a una modelo junto a la escultura Paloma de bronce.

“Son piezas muy estéticas, me encanta poderlas incluir en mi trabajo. He comenzado a investigar en internet más acerca de Soriano gracias a estas esculturas. Me he encontrado con cosas fascinantes acerca de él y también he descubierto a otros artistas mexicanos de su generación, es un regalo para esta ciudad que estas esculturas estén aquí”, expresó David Pastmore.

Las esculturas Pájaro de dos caras, Pájaro III y Paloma de bronce, de Juan Soriano, permanecerán en la Plaza Dag  Hammarskjöld, de Manhattan, Nueva York, hasta el 30 de abril de 2015.

Fuente: (CONACULTA)