Forma parte del homenaje nacional que el Museo del Palacio de Bellas Artes rendirá al poeta Octavio Paz con la exposición "En esto ver aquello"

Ciudad de México.- 7 de Septiembre de 2014.- La cuarta y última pieza invitada monumental para formar parte de la exposición temporal En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte, fue instalada la noche del viernes 5 de septiembre en la Explanada del Palacio de Bellas Artes. Se trata de la pieza Arco de la libertad (1933), escultura en acero del artista español Eduardo Chilllida (1924-2002), la cual ya acompaña a las obras de Juan Soriano, Henry Moore y Vicente Rojo a las puertas del palacio de mármol.

 

La obra llegó al Palacio de Bellas Artes a bordo de un camión grúa en punto de las 21:00 horas. Tras de ella, una grúa de gran tonelaje y un ejército de especialistas en el transporte de obra artísticas. En minutos acordonaron la zona de maniobra para evitar accidentes con los cientos de personas que transitaban a esa hora por el lugar.

Muchos transeúntes no resistieron la curiosidad y se acercaron para ser testigos de una maniobra que llevó poco más de una hora y que implicó la utilización de las dos grúas. Fue un momento preciso para sacar el teléfono celular y tomar una fotografía para llevarse un recuerdo del momento exacto en el que la pieza de casi 10 toneladas de peso fue colocada en su base.

La instalación de la pieza implicó el trabajo de una docena de hombres que operaron las grúas, engancharon la pieza y desembalaron la obra. Todo supervisado por el director del Museo del Palacio de Bellas Artes, Miguel Fernández Félix, así como por los curadores, investigadores y museógrafos de la institución.

La escultura Arco de la libertad se une la conversación estética consagrada en la explanada y el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes mediante esculturas colocadas de reconocidos artistas. La pieza da testimonio al diálogo entre el espacio y el vacío, así como de la comunión del arte con la naturaleza.

Se trata de una pieza formada por dos prismas rectangulares verticales de diferentes alturas unidos por ambos lados, de uno surgen dos elementos perpendiculares sujetos por un medio círculo orientado hacia abajo, mientras que en la parte superior del lado opuesto se yergue un juego de suaves curvas, produciendo una sensación de movimiento y ligereza en la férrea densidad de la obra.

En la visión de Octavio Paz, la escultura de Chillida está impregnada de una “vibración rítmica”, de una visión dinámica de la realidad. Son volúmenes regidos por una voluntad y una norma: el espacio interior, fusión de lo material y lo espiritual. El público que asista a la exposición En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte, también podrá disfrutar de dos esculturas más de Eduardo Chillida: Elogio de la luz XX (1990) y Gurutz VIII (2000).

Fuente: (CONACULTA)