Estos murales, valiosos por el contenido de sus temas, fueron casi los primeros que se plasmaron en este vecindario cuando comenzó a transformarse en un barrio mexicano.

Chicago, EU.- 31 de Julio de 2013.- Después de que un inversionista de bienes raíces comprara la sede en Chicago del grupo comunitario Casa Aztlán, los directivos de este centro buscan la forma de salvar sus históricos murales y trasladarlos a un nuevo lugar.

El salón principal de este famoso centro localizado en el vecindario de Pilsen contiene murales que pintó en la década de 1970 el artista Ray Patlan.

Estos murales, valiosos por el contenido de sus temas, fueron casi los primeros que se plasmaron en este vecindario cuando comenzó a transformarse en un barrio mexicano.

El salón principal contiene siete paneles que reflejan la historia de los mexicanos en Estados Unidos, incluyendo la lucha de César Chávez como también la de Rodolfo "Corky" González y la Cruzada por La Justicia en Denver (Colorado).

En sus antiguas paredes también están plasmadas las emblemáticas figuras de Miguel Hidalgo y Costilla, Pancho Villa y Emiliano Zapata.

Pero este centro va a cerrar sus puertas después de haber sido comprado en mayo pasado, para ser convertido en un edificio residencial, por lo que los directivos de Casa Aztlán buscan preservar unos murales que consideran un importante legado cultural del Movimiento Muralista Chicano de hace cuarenta años.

Carlos Arango el director ejecutivo de Casa Aztlán dijo a Efe que este centro fue anteriormente considerado la Meca del muralismo en el Medio Oeste.

"Estos murales son la historia de la comunidad de Pilsen cuando Casa Aztlán se instaló en 1970. Con ello también inició el movimiento muralista que ha sido un movimiento muy interesante, especialmente en los setenta y un poco en los ochenta, de la escuela vieja mexicana de Siqueiros, de Rivera y Orozco," apuntó.

Arango consideró que perder estos murales sería una "perdida para la humanidad porque es la historia de un movimiento social; es la presencia de la comunidad mexicana, su crecimiento.

La operación de compra del centro se cerrará en la corte el próximo 8 de agosto y, entonces, los representantes de Casa Aztlán pedirán de seis a diez meses para desalojar el edificio.

Oscar Romero, artista y un experto en rescatar murales, dijo que es posible preservar estas obras y transferirlas a un panel de madera y luego colocarlos en otra institución, como la Sociedad Histórica de Chicago, la cual preserva objetos de la historia de los diferentes barrios étnicos de la ciudad desde hace tiempo.

Otra institución que ha mostrado interés por los murales es el Museo Nacional de Arte Mexicano, con el que Casa Aztlán están negociando.

Romero, quien llegó a Pilsen en 1987 procedente de la Ciudad de México, explicó que costaría unos 10 mil dólares salvar estos históricos murales.

Para ello, indicó, habría que usar papel japonés de una fibra fina y se le agregaría un líquido gelatinoso llamado cola de conejo. Luego de un breve tiempo se va desprendiendo todo el papel con las imágenes del mural.

Romero, quien estudio arte en su país de origen, dijo que aprendió la técnica de separar murales en parroquias y conventos en Cuernavaca (México).

"Es un trabajo de tiempo completo pero sí se pueden rescatar y salvar", reiteró Romero, que agregó que el trabajo de rescatar los murales de Casa Aztlán se puede hacer en unos tres meses.

El artista dijo que todo mural es un testamento del grupo que los pinta.

"Siempre hemos dejado huellas a través de nuestra historia y los murales exponen nuestra forma de pensar, de recordar, de manifestarnos y la forma de plasmar nuestra presencia en un lugar al igual que nuestros antepasados; los murales son como nuestra piel y tenemos que llevarnos nuestra piel de Casa Aztlán," opinó el artista.

Fuente: (Agencias)