POR LA ESPIRAL

                                               Claudia Luna Palencia

                                               @claudialunapale

 -Populismos: cortina de humo

En los meses recientes se ha visto con preocupación en América Latina, lo que parecen ser los últimos estertores de la democracia en Venezuela, justo cuando la región intenta convencer al ciudadano de a pie acerca de la relevancia de acudir a las urnas, de refrendar su voto y de hacer valer sus derechos civiles; en tiempos que el abstencionismo aumenta así como el discurso del resentimiento social.

Lo que debería ser “la región más transparente” se ha convertido -fundamentalmente América del Sur- en epicentro de grandes escándalos de corrupción financiera y económica que salpican a la cúpula del poder político: desde Brasil, con el caso del ex presidente Luis Inicio Lula da Silva hasta el impeachment contra Dilma Rousseff; la historia poco rosa de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y la entronización populista de Evo Morales en el poder de Bolivia con el intríngulis de la explotación de la hoja de coca.

            En Colombia, a la deposición de las armas por parte de las FARC, el debate de enjuiciar o no a las fuerzas insurgentes y el anuncio de convertirse en partido político, le ha caído una avalancha de corrupción que salpica a tres ex presidentes de la Corte Suprema.

            Por su parte, en  Perú y Paraguay, también el quehacer gubernamental sale salpicado de lodo: en el Índice de Percepción de la Corrupción 2016 elaborado por Transparencia Internacional,  ambos países se ubicaron en el rango 101 y 123 respectivamente de una tabla de 176 países. Dicho indicador refleja el grado de corrupción en el sector público  (desde la óptica de empresarios y analistas) y según su clasificación los que salen mejor librados son Uruguay y Chile situados en el sitio 21 y 24, respectivamente.             

El peor parado es Venezuela en vías de replicar la cubanización de su modelo de Estado que junto con el magma de negocios oscuros que rodea al presidente Nicolás Maduro y las denuncias también en contra de varios miembros de su gabinete, han colocado a la nación bolivariana en el puesto 169, nada menos que en los últimos sitios de transparencia y de mayor corrupción.

Precisamente hace unos días platiqué en exclusiva con Eduardo Frei Ruiz-Tagle, ex presidente de Chile (1994-2000), acerca de la descomposición política venezolana y lo que ya muchos aprecian como un viraje hacia una dictadura;  también acerca del caldo de cultivo imperante que propicia que los populismos broten tan fácilmente en la región.

Hasta el momento la respuesta de la comunidad internacional ha sido presionar al Gobierno sudamericano con sanciones internacionales (en la región descartan una intervención militar) y su expulsión del Mercosur que en voz del actual embajador extraordinario y plenipotenciario en misión especial para el Asia-Pacífico, implica una “defensa irrestricta de la democracia y el respeto de los derechos humanos”, para dejar a  Venezuela aislada.

“Nadie en su sano juicio podría negar que el gobierno venezolano ha violado sistemáticamente la Cláusula Democrática del Mercosur. En este sentido, la decisión de suspender indefinidamente a ese país del Mercosur es una señal importante, pero más política que económica”, afirmó el ex mandatario chileno. 

También ha coadyuvado un cambio en los gobiernos que conforman el bloque: “Todos sabemos que Venezuela es un socio contranatura del Mercosur y que la decisión de entrar fue eminentemente política. Chávez ingresó al bloque dada su afinidad con los presidentes de Brasil, Argentina y Uruguay de ese entonces, quienes lo invitaron a sumarse”.

¿Señor ex presidente qué consecuencias regionales tendrá esta especie de autogolpe perpetrado por el presidente Maduro? “La primera consecuencia ya está a la vista: un mayoritario rechazo de los países latinoamericanos y europeos a este retroceso de Venezuela hacia una dictadura,  este país ha quedado lamentablemente fuera del sistema democrático y de libertades imperantes en la región”. 

¿Qué factores continúan propiciando que en América Latina la democracia siga siendo una especie de botín ya sea a manos de Kirchner, Morales, Maduro, Ortega y compañía?  “Claramente el denominador común de los casos que usted me nombra es el populismo, corriente que ha cobrado fuerza en los últimos veinte años en la región y que es fruto de la pérdida de confianza en las democracias producto de la corrupción, de la mala calidad de la política, del desprestigio de las instituciones y del fracaso de muchos gobiernos en mejorar las condiciones económicas y sociales”.

A COLACIÓN

Al respecto de cuál es el lubricante para que emerjan mesías que prometen el paraíso, el ex mandatario Frei Ruiz-Tagle -cuyo gobierno fue el segundo en democracia tras el fin del régimen militar- coincidió en que existe una especie de odio al rico, al pudiente y al burgués:  “Esa es precisamente una de las vertientes  que alimentan este tipo de gobiernos y líderes, y que se expresa en una alianza emocional entre el caudillo providencial que comanda y las clases más populares que lo siguen”.

 “En el fondo, el caudillo encarna el interés y la identidad popular, y promete la conducción hacia tiempos mejores y más justos. Ahora creo que la mala distribución del ingreso en la mayoría de los países de la región, también constituye un caldo de cultivo para estos populismos”.

Para el actual diplomático “hay cuatro elementos que estorban el itinerario político de estos gobiernos: la división de poderes del Estado; la independencia y libertad de las organizaciones y asociaciones sociales; la libertad de prensa, y la ley que el mismo gobierno ha promulgado, cuando un cambio en las circunstancias la hacen inconveniente para el propósito del momento”. 

“Esto último es precisamente lo que estamos viendo en Venezuela con la Asamblea Constituyente. El gobierno de Nicolás Maduro ha borrado con el codo lo que la revolución bolivariana escribió con la mano y esto es consecuencia de las protestas del pueblo venezolano contra su gobierno, que busca la libertad y la democracia”, cuestionó empático Frei Ruiz-Tagle. 

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales