POR LA ESPIRAL

                                               Claudia Luna Palencia

                                               @claudialunapale

 -Soledad: asunto de salud pública

Parece contradictorio que, en la Sociedad de la Información, existan millones de seres humanos llevando su día a día en la más absoluta de las soledades… sin tener con quién hablar, apartados de pertenecer e imposibilitados de interrelacionarse.          

Resulta absurdo y complejo máxime cuando se supone que Facebook, Twitter, Instagram y otras redes así como aplicaciones te permiten comunicarte facilitando socializar; o al menos esa es la hipótesis de partida. 

            No obstante se trata de un camino intrincado pero con severas consecuencias sociales, en la salud pública y en la sanidad lo que se traduce en un impacto en el Presupuesto.

            Soledad que no “solitud” el nuevo concepto de moda para redefinir que estar solo por opción (vivir sin emparejarse) no siempre es un sinónimo de soledad. 

            Lo peligroso es cuando se convierte en un sintagma de abandono y aislamiento; es decir, una persona puede vivir sola por convicción sin que ello sea óbice para entretejer una red de convivencia social y estar incluido en una conexión de afectos, sentimientos y emociones. 

            Se puede vivir solo pero no en soledad así como se puede vivir en pareja pero sentirse profundamente ajeno, no pertenecer ni sentirse implicado ni acogido ni siquiera a gusto en suma infeliz. Hay quien decide quedarse en una relación por  miedo, conformismo, conveniencia, apariencia, costumbre y hasta por el qué dirán…

            El tema en la actualidad no es cuestionar a las personas con deliberadas y convencidas decisiones de mantener su independencia en todos los sentidos,  es alertar de la fenomenología de la soledad en todo su esplendor en personas a partir de los 45 años de edad y de forma más acuciosa en millones de adultos de la tercera edad que viven y mueren abandonados. 

            Al respecto el World Economic Forum señala un estudio que equipara esta  lamentable situación social al mismo nivel de impacto que la obesidad “como asunto de salud pública”.

            Julianne Holt-Lunstad,  psicóloga-investigadora de Brigham Young University, escribió un texto analizando todo el contexto de esta fenomenología “loneliness”a la que calificó de “epidemia”.

            Hace unos meses se llevó a cabo un análisis basado en 300 mil participantes, después de recabar datos acerca de su comportamiento social, la conclusión llegó al punto de que hay una relación directamente proporcional con el riesgo de enfermar y morir.

            A mayor soledad, menor integración, menor interacción, menor vinculación emocional y menor interrelación con otras personas así se incrementa el riesgo de sufrir más enfermedades, de padecer trastornos del sueño, alteraciones psíquicas, alimenticias y por supuesto de ser más propenso a morir. 

            También el World Economic Forum menciona otros estudios como uno realizado con base a la observación de 3.4 millones de personas a las que se dio seguimiento; la conclusión llevó al mismo punto: la soledad debilita el sistema inmunológico de las personas. 

A COLACIÓN 

            Hay una asociación no lucrativa y colaborativa en Estados Unidos que también tiene una fundación se llama AARP (por sus siglas en inglés) y menciona que en Estados Unidos al menos existen 42.6 millones de adultos de más de 45 años de edad con problemas crónicos de comunicación, encerrados en sus cuatro paredes sin contacto con nadie más.

            Qué paradójico, empero es real: en un mundo que debería ufanarse por avanzar en la tecnología que facilita el contacto entre las personas hay gente que vive en su propia isla marginados por los demás. 

            En Reino Unido han puesto en marcha una línea telefónica de ayuda para que la gente hable diga lo que quiera; del otro lado una cálida voz aguarda para escuchar, hablar… Y pueden expresar cualquier problema o decir lo que deseen externar. 

            Se llama “silver line” y según las estadísticas reciben 10 mil llamadas en promedio cada semana; es un mal de la modernidad, la enfermedad del silencio es peligrosísima simplemente en Japón las muñecas sexuales tienen una enorme demanda precisamente por servir de paliativos en todos los sentidos.  

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales