Home Libros La FIL de Guadalajara recordó el Centenario de Elena Garro con una mesa en la que participaron Elena Poniatowska, Mónica Lavín y Beatriz Espejo
Libros - December 1, 2016

La FIL de Guadalajara recordó el Centenario de Elena Garro con una mesa en la que participaron Elena Poniatowska, Mónica Lavín y Beatriz Espejo

Elena perfiló a una Elena Garro que desde que se casó empezó a huir, que vivió entre la sospecha, el recelo, el odio y el amor, que amaba y odiaba en la misma respiración y que, aunque en las relaciones amorosas siempre fue la víctima, nadie como ella ha descrito a un amante con tanta saña y desprecio.

Poniatowska recordó que, según Octavio Paz, “Los recuerdos del porvenir”, de Garro, era una de las mejores novelas del siglo XX, y que Carlos Monsiváis decía que en su obra estaba presente la destreza narrativa de Elena, su inteligencia e instinto poético, y su capacidad de crear personajes y metáforas de un paisaje onírico. Por su parte, continuó la autora de “La noche de Tlatelolco”, Sergio Pitol ha dicho que “La culpa es de los tlaxcaltecas” es, probablemente, uno de los mejores cuentos mexicanos.

La autora de “Los recuerdos del porvenir” falleció el 22 de agosto de 1988, cinco meses después de la muerte de Octavio Paz. Cuando le comunicaron la muerte del poeta, ella dijo en voz bajita: “Se me adelantó. Él me va a recibir allá arriba, yo lo perdono, sé que él me ha perdonado y espero pronto reunirme con él”. Elena Poniatowska recordó que Garro pensaba que la muerte era vivir para siempre, creía en el castigo divino para los que fueron malos en vida, pero que ella, que desde 1968 había caminado entre tantas espinas, se iría al cielo.

Luis Enrique Ramírez le hizo una de las últimas entrevistas a Elena Garro en 1993. En aquel encuentro la vio como una aparición entre las flores del jardín y le pareció que la movía el viento, frágil, pálida, delgadísima, la desolación tatuada en su rostro.

Elena Garro decía que era de 1920, pero se quitaba los años pues realmente nació en 1916. Es por ello que la FIL dedicó un espacio para recordar el centenario de su nacimiento. La escritora Beatriz Espejo contó que Elena Garro era bella, pero no tanto como se dice. “La cosa es que, al hablar, se embellecía. La recuerdo vestida con un abrigo de piel de pelo de camello, una mascada color durazno, mechas rubias en su cabellera, igual que todos sus personajes, que eran güeros, porque ella era racista, católica, creía en los milagros, era admiradora de los Romanov, fue anticomunista, era toda una mescolanza”. 

La magnificencia de Elena se ubica entre los años cuarenta y sesenta, resaltó Poniatowska, y en su caso es difícil separar su vida y su obra porque su obra es autobiográfica y suscita curiosidad. “Haber estado casada con Paz fue primordial, pero Elena fue una de las escritoras más estudiadas en Estados Unidos. Su personalidad única hizo que Carlos Fuentes escribiera el cuento ‘Las dos Elenas’. Es indudable que tenía madera para ser una mujer genial, hasta que empezó a huir, no sólo de México, sino de sí misma”.

Fuente: (fil.com.mx)

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