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Libros - May 30, 2016

“Monumentos históricos de Cuernavaca”, del arquitecto Juan Antonio Siller Camacho, estudia 100 construcciones con valor arqueológico, histórico y artístico

Coeditado en 2015 por el Instituto de Cultura de Cuernavaca, el Museo de la Ciudad de Cuernavaca y el CONACULTA (hoy Secretaría de Cultura), el volumen da a conocer aproximadamente 100 edificaciones: las de valor histórico, ya planteadas con anterioridad en otras publicaciones, y las que poseen valía artística pero son poco conocidas.

Juan Antonio Siller, investigador del Centro INAH Morelos, relató que en 1999 inventarió poco más de 500 edificaciones de Cuernavaca para el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles del Instituto, legado cuya protección ha requerido la defensa técnica, legal y valoración, así como su difusión para involucrar a la ciudadanía en la salvaguardia de este patrimonio.

El libro está integrado por breves textos en forma de cédulas que explican concisamente la edificación y su historia; prevalece la fotografía como documento testimonial.

Juan Antonio Siller dijo que el volumen está dedicado al público en general, así como a guías de turistas y promotores culturales, para que conozcan, valoren y difundan el patrimonio edificado que hay en sus ciudades para la defensa de este legado.

La obra fue presentada en días pasados en la Dirección de Estudios Históricos del INAH. El arquitecto restaurador resaltó que la edición da cuenta de edificaciones construidas en diversas etapas en la historia de esa ciudad. Por ejemplo, se muestra arquitectura prehispánica como la del sitio arqueológico de Teopanzolco, que data del año 1400 d.C.

“Se incluyen edificios construidos de los siglos XVI al XX, aunque la protección de estos últimos es competencia del Instituto Nacional de Bellas Artes, de acuerdo con la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos”.

Durante la investigación que dio origen al libro, Juan Antonio Siller descubrió que 10 por ciento de los inmuebles inventariados corresponde a la época colonial; 40 al periodo decimonónico y 50 a la centuria pasada, que fue catalogada hasta 1910.

El legado novohispano se aprecia en el quinto convento franciscano, que incluyó la capilla abierta (una de las primeras innovaciones de la arquitectura colonial) y múltiples edificaciones que conforman el Conjunto Catedralicio de esta ciudad, que en 1994 fue inscrito con otros 10 monasterios morelenses en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

El libro muestra la sobriedad del Chapitel del Calvario, único en su tipo en México y Latinoamérica. Hernán Cortés mandó construir un humilladero de camino (espacio religioso que suele haber en las entradas o salidas de los pueblos) con una cruz en su interior, donde se persignaban los viajeros y peregrinos; en 1772 se consagró bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe.

En este compendio visual del patrimonio edificado en Cuernavaca no podía faltar el Palacio de Cortés, edificado en 1531 y que hoy alberga al Museo Regional Cuauhnáhuac.

Diseñado por el arquitecto fray Gabriel Chávez de la Mora, el monasterio benedictino de Santa María de la Resurrección, en Ahuacatitlán, consta de una capilla circular donde se sustituyó la figura del presbiterio por un acercamiento tipo asamblea. “No hay otro edificio en el mundo con ese diseño litúrgico, es el primero del siglo XX que se adelantó cinco años al Concilio Vaticano II (1962-1965), cuando la Iglesia actualizó sus relaciones con la cultura y el mundo de esa época”.

También se consigna una obra mural hecha por Diego Rivera con mosaicos en la alberca de la que fuera la casa de Mario Moreno Cantinflas; se trata de la representación de la diosa griega Gaia.

Se incluyen obras arquitectónicas modernas como las que el arquitecto español Félix Candela realizara en el camellón y avenida principal del fraccionamiento Lomas de Cuernavaca, como la fuente de la Paloma, concluyó Juan Antonio Siller.

José Manuel Chávez, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, consideró que el texto busca motivar o intensificar la curiosidad del lector para que haga el recorrido que plantea el libro. “Es una síntesis de la historia de México; diversos procesos artísticos, históricos e industriales se han vivido en Cuernavaca, que desde la época prehispánica fue un sitio importante por su cercanía con Tenochtitlan, con la Ciudad de México durante el periodo colonial, con las haciendas azucareras, y en el siglo XX se transformó en un sitio de descanso para intelectuales y artistas”.

A la presentación también acudieron la historiadora Marcela Dávalos López, subdirectora de la DEH del INAH, y José Antonio Terán, investigador de este centro de estudios.

Fuente: (INAH)

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