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Por la Espiral - December 16, 2015

España: elecciones quebradizas

El domingo 20 de diciembre, los españoles están convocados a las urnas, en una fiesta cívica para renovar las Cortes Generales: 350 escaños del Congreso de los Diputados y  208 de elección directa del Senado.

Se formará nuevo Gobierno parlamentario en una contienda en la que el juego democrático no le proporciona la victoria para la Presidencia al más votado sino al que obtenga la mayoría absoluta para gobernar. Y es allí donde la horquilla puede hacerse a cualesquiera de los lados.

A diferencia de otras elecciones el tradicional bipartidismo del Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) confronta el dinamizante desafío de dos noveles treintañeros que han venido ha revitalizar a la vieja España anquilosada en una joven democracia pero no por ello menos artrósica. 

Albert Rivera, candidato de Ciudadanos, de 36 años de edad nacido en Barcelona es presidente de Ciudadanos desde su formación (2006)  y ha sido diputado por el Parlamento de Cataluña.

El otro es Pablo Iglesias, madrileño de 37 años,  actual secretario general de Podemos, se trata de un hombre polifacético de formación académica, profesor de la Universidad Complutense; activista social que dio el campanazo con su formación política al conquistar varios escaños en el Europarlamento (comenzando por él como eurodiputado) y posicionarse  con las alcaldías de las dos ciudades más importantes de España como son Barcelona y Madrid.

Tanto Rivera como Iglesias están sacudiendo las entrañas del bipartidismo, transmutándose además a lo largo de los meses tanto en sus propuestas como en su ideario, ambos amansando ímpetus: Rivera ha dejado ciertos linderos de la extrema derecha para reubicarse en el centro e Iglesias abandonó el discurso inflamante de la  extrema izquierda para capturar a los socialistas en fuga del PSOE.

Para el presidente Mariano Rajoy, del PP (Santiago de Compostela, 60 años de edad) su intención de quedarse por cuatro años más en La Moncloa dependerá de pactar con alguna de las figuras nuevas; mientras que para Pedro Sánchez, del PSOE (Madrid, 43 años de edad) el panorama es el mismo.

De acuerdo con la más reciente encuesta del  Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en las elecciones ganaría el PP (28.6%); PSOE (20.8%) y Ciudadanos ( 19%) pelearían por la segunda plaza  y Podemos lograría un 15 por ciento.

En términos de escaños se traduciría en un baremo de entre 120 a 128 escaños para el PP; 77 a 89 para el PSOE; 63 a 66 para Ciudadanos y para Podemos aproximadamente unos 50.

Para permanecer en La Moncloa, el presidente Rajoy requiere mínimo 150 diputados, esto sería  una investidura de mínimos como ya sucedió con el presidente José María Aznar, también del PP en 1996 cuando lo hizo con 156 escaños.

Así es que la contienda es más incierta que nunca y en ese largo y oscuro túnel no coadyuva la falta de luz en el 42% del electorado situado en el rango de los indecisos.

Existe un grupo considerable de potenciales votantes que aún no se aclaran no se dejan ni convencer ni seducir por ninguna de las marcas políticas ni su grueso de propuestas en varios temas sensibles.

A COLACIÓN

Hay   un arcoiris de propuestas que cada candidato a gobernar España busca rentabilizar a su manera: 1) Modificar  la Constitución. Con la excepción del PP todos los otros partidos quieren hacerlo, readecuarla dicen a una nueva España del Siglo XXI que deje atrás los resquicios de la época de la Transición. 2) Empleo. Aquí se debate desde derruir la reforma laboral más reciente hasta  incluir un contrato laboral único aunque eso sí la mayoría están de acuerdo en terminar con la precariedad laboral e incrementar el salario mínimo. 3) Pensiones. Este renglón es de enorme fragilidad porque el sistema actual carece de autonomía fiscal, dependencia financiera y en unos años se corre el riesgo de  arcas imposibilitadas de cubrir las pensiones. Aquí el consenso  es en pro de recuperar el  Pacto de Toledo y buscar urgentemente fuentes de financiación. El PSOE propone hasta crear un impuesto especial  para recaudar en pro de las pensiones.

No menos sensible y toral son los impuestos, y aquí la rebatinga política es elevada, es uno de los puntos que más salta en los oídos de los potenciales electores. Mientras el partido en el poder, el PP, muy interesado en la reelección propone bajarlos, los demás ponen sobre de la mesa además de subirlos hacerlos progresivos y Podemos quiere imponer impuestos para bienes suntuarios.

Por supuesto Cataluña está muy presente en la campaña, el PP insiste en atajarlo desde la ley y con la Constitución en la mano; el PSOE quiere un pacto federal, Ciudadanos recuperar el vínculo y la convivencia y Podemos remarca la necesidad de un referéndum para los catalanes. 

Finalmente la complejidad de estas elecciones en España implica que de no alcanzar ninguno de los candidatos la mayoría absoluta, pasa por realizar sendos pactos para formar Gobierno y aquí puede darse un revolcón al sistema con un tripartito de minorías…que redundará en volver a convocar elecciones cuatro meses después. 

 

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