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Por la Espiral - October 16, 2015

El sosiego del miedo

Este estudio posmodernista ignora, por ejemplo, los efectos y daños colaterales del terrorismo de la banda ETA en España y del IRA  en Gran Bretaña para focalizarse en el nuevo terrorismo emanado del parteaguas del 11 de septiembre de 2001 con epicentro en Estados Unidos.

Es un terrorismo células de otra era porque el de antaño estaba circunscrito a un territorio y a ciertas normas de actuación, en  cambio, el actual se esparce como partículas de viento dispuestas a recalar en cualquier sitio.

Estoy segura, convencida, de que de deben existir sendos estudios al respecto de cuánto restó al PIB de España la actuación de ETA desde que en 1961 cometió su primera acción violenta hasta en 2011 con el supuesto cese  de la actividad armada. 

Lo mismo con el IRA, desde 1969 hasta julio de 2005, que anunció  la interrupción de la actividad armada. Quizá en el primer caso, los tenga el Banco de España y en el segundo, el Banco Central del Reino Unido.

Es una hipótesis: muy probablemente España sin el terrorismo basculante de ETA hubiese ascendido más rápidamente al podio de los países con mayores turistas anuales. Empero, eso es una conjetura en el aire.

Lo que ha hecho Moody´s ahora es  calcular el impacto económico negativo resultado del terrorismo en los albores del siglo XXI; primero con el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, luego con   el 11 de marzo de 2004 en Madrid, España y en 2005 con el atentado de Londres, en Reino Unido. 

Se trata de eventos que dañan considerablemente la actividad económica,  la inversión y que por supuesto ahuyentan temporalmente a los turistas. 

¿Qué es lo que hace que se digiera más rápidamente en unos que otros el tema del impacto del terrorismo? Definitivamente la solvencia institucional, la capacidad de gestión y lucha contra esta lacra, la percepción que tenga la ciudadanía y el potencial turista de que existe un interés real tanto para combatirlo como para proteger a los ciudadanos.

Por ejemplo, Estados Unidos, tras el 11 de septiembre de 2001, muchas de sus línea áreas primordialmente American Airlines y United Airlines enfrentaron una severa crisis económica fruto de la percepción de las imágenes de sus aviones estrellándose contra las Torres Gemelas.

Transcurrieron meses para que sus aviones volvieran a estar rebosantes de pasajeros como antes de los atentados, de hecho, existieron campañas de promoción de vuelos con boletos por el costo de uno o diez dólares con la finalidad de que la gente recobrara la confianza y perdiera el miedo.

Y el pánico se disipó gracias al despliegue interno de las fuerzas de seguridad, a la capacidad de respuesta del Estado americano para hacer frente a la contingencia.

Eso hace que la percepción del riesgo reduzca porque no es lo mismo la capacidad de gestión, respuesta, seguridad y recuperación en un país como Túnez que en el de las barras y las estrellas.

A COLACIÓN

La agencia calificadora estima que los hechos en Estados Unidos, Madrid y Londres implicaron para sus economías malograr entre 1.3 a 2.1 puntos porcentuales.

Yo en  lo personal considero que Estados Unidos perdió  mucho más porque de hecho hizo una minirecesión que jaló a otros países hacia la desaceleración, empero entiendo que medir el impacto del terrorismo en el PIB es un baremo difícil porque implica mezclar una serie de variables y muchas correlacionadas. 

De la muestra elegida por Moody´s -aparte de  los acontecimientos en los países industrializados-, recala en una muestra  de 156 países en un lapso de tiempo que discurre desde 1994 hasta 2013, y de la que se arroja que “el 60% de  todos los atentados terroristas cometidos  corresponden fundamentalmente a dos países”.

Esas naciones son Irak y Pakistán. “Sin terrorismo  entre el 2008 y 2012, el PIB de Irak hubiera sido un 8.2% superior y su coste de endeudamiento 150 puntos porcentuales más bajo al final de este periodo. En el caso de Pakistán, el PIB hubiera sido un 5.1% mayor y el coste de endeudamiento 100 puntos básicos inferior.”

No nada más es la gravísima pérdida en vidas humanas civiles inocentes sino también el impacto económico, restar confianza en los inversionistas y ahuyentar los capitales mediante la política del miedo. Este frame es indeseable debe combatirse. El mejor alimento, plus ultra políticas cortoplacistas  para las  economías es… la paz. 

 

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