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Inolvidables - October 2, 2015

El acto por los 50 años de su primer poemario devino en homenaje póstumo a Hugo Gutiérrez Vega a ocho días de su fallecimiento

Reunidos en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes –recinto que fue testigo de momentos importantes en la vida del escritor tapatío Hugo Gutiérrez Vega (1934-2015)–, familiares, amigos, colegas y el público en general asistieron  al acto organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

“Los poetas no se van del todo, su memoria perdura mientras alguien recuerde su voz”, dijo en el acto la directora general de INBA, Cristina García Cepeda.

Durante el evento, en donde estuvo presente  Lucinda Ruiz Posada, viuda del periodista recordado, la funcionaria federal expresó que la mejor manera de honrar la memoria de Gutiérrez Vega es “gozar y comentar su obra, en especial la poética”, aunque, dijo, el homenajeado “fue un hombre de múltiples rostros”.

García Cepeda agregó: “Las palabras de Hugo nos confortan y nos iluminan; es necesario leerlo, compartir en voz alta la emoción del verso y contagiarse de asombro ante la figura deslumbrante y exacta”.

En una ceremonia que cobró tintes muy emotivos, la titular del INBA calificó al escritor tapatío como “hombre excepcional, inquieto, activo, creador, sensible, con múltiples talentos, quien sirvió a su país con sus actos y palabras”.

Por ello, refrendó, “no hay mejor manera de honrar su memoria que gozar y comentar su obra, no hay mejor manera de mantenerla viva que celebrar su poesía, como lo hacemos aquí esta noche”.

En el acto, organizado originalmente desde hace varias semanas para celebrar los 50 años de la primera edición del poemario Buscado amor, de Gutiérrez Vega, participaron también Alejandro Sánchez Cortés, Carmen Villoro y Diana Bracho.

La viuda del escritor se refirió a la vida y obra de Gutiérrez Vega y agradeció su “paciencia y cuidados, la ternura, la generosidad y el apoyo irrestricto para todo. Tus piropos y nuestros enojos. Te agradezco la libertad que has dejado en todos los órdenes y que a tu familia das con generosidad sin límites”.

Dijo que el maestro “no tuvo una larga enfermedad (…) Mi abuelita siempre pedía: ‘poco mal y buena muerte’. A él se le concedió y a mí, ser quien le cerrara los ojos, rodeado de sus hijas y nietos y oyendo las oraciones, la carta de Bruno, las canciones de Rita y los mensajes que les escribieron sus tres nietos ausentes y acongojados”.

De manera inusitada, Lucinda Ruiz compartió con los asistentes los últimos días de su esposo y lo que sería su último poema, inspirado en el niño inmigrante sirio, muerto en playas europeas, Niño en la arena.

“Esa mañana tu madre te vistió con especial cuidado/ como para el primer día de escuela/ tus botitas lustradas, el pantalón y la playera sin una sola arruga/ Veo tu cuerpecito tendido en la playa, pareces dormido, pero no lo estás: estás muerto/ te has ido porque este mundo de fronteras y garrotes no te merecía/ Te ves tan tranquilo, pequeño niño en la arena, estás dormido, dormido”.

Fuente: (bellasartes.gob.mx)

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