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Por la Espiral - September 29, 2015

Independencia infame

En especial hay una que he dejado de visitar en los últimos cinco años más que cuando inevitablemente debo realizar un transbordo en tren para viajar a París pero opto por quedarme dentro de la estación para evitarme disgustos con el catalán que yo no hablo, ni entiendo, dado que soy originalmente castellano parlante en un país castellanoparlante.

Tanto el inglés como el castellano son dos lenguas universales por la cantidad de personas que lo tienen como línea materna (y por todos los que alrededor del mundo lo hablan). Si uno viaja a China podrá comunicarse en inglés, lo mismo en Arabia Saudita que en Alemania o inclusive en Francia que son todavía más rancios cuidando la francofonía.

La última vez que dediqué mi tiempo y dinero para Barcelona fue para ver una corrida de José Tomás pero desde que, en el segundo semestre de 2010, quedaron prohibidas las corridas en el coso barcelonés  dejé de disfrutar de la ciudad porque ya se habían conjugado muchos motivos.

Ayer fueron las elecciones en Cataluña, unas para renovar el Parlament y tomar el pulso de la gente hacia su sentimiento de independencia de España. Con el 60.1% del voto escrutado la victoria hacia las fórmulas partidistas decantaba de la siguiente manera en número de escaños: Junts pel Sí: 62; Ciutadans: 25; PSC: 17; PP: 11; Catalunya Sí que es Pot: 10; CUP: 10  y Unió: 0.

Para el presidente Mariano Rajoy, además en campaña con miras a las elecciones Generales de diciembre próximo, deberá tener un plan B para confrontar la fuerza secesionista que intentará ir a por todas de cara al 2017, escindirse en definitiva.

Dentro del paroxismo rupturista hay todo tipo de propuestas desde hacer su particular liga de fútbol, la conformación de fuerzas armadas propias hasta los rumores de estudios que analizan contar con una moneda propia fuera del euro, porque  quedarían en automático expulsados tanto de la eurozona como de la Unión Europea en un cuasi aislamiento.

Cataluña en su conjunto tiene 7 millones 519 mil habitantes de los que un millón 602 mil viven en la ciudad condal. La fuerza motriz de la industria catalana deriva del sector servicios fundamentalmente de los miles de millones de euros que dejan las divisas por turismo.

Quizá esa sea la baza fundamental de apuesta para el largo plazo pensando en la conformación de un país que tendría el tamaño demográfico de Suiza y que bien podría aplicar una tasa de impuestos para todas las vías férreas, uso de infraestructura y comunicaciones que dan salida a España hacia Francia y Bélgica. 

Hasta ahora todo es una hipótesis, un océano de especulaciones con oleadas sentimentalistas. Lo cierto es que hoy Cataluña sigue siendo parte de España, empero, lo que no sabemos es por cuánto tiempo más lo será porque hay hechos incontestables: un rechazo a todo lo que significa España desde sus toros, su lengua, su cultura, su música, su bandera, su himno sin letra hasta su paella  a la que llaman fideuá porque sustituyen el arroz por fideos.

La identidad te proporciona un marco de pertenencia, te vincula y la desvinculación en Cataluña se siembra desde las aulas con la imposición del estudio del catalán y un adoctrinamiento a lo Mao. Llevan años entretejiendo la ruptura…saboreándola.

A COLACIÓN

Como economista soy  una admiradora de la conformación de la Unión Europea y de la eurozona máxime cuando hablamos del continente que más guerras históricas ha librado entre sí. 

Desde 1957 que inició el primer basamento para su unidad,  hasta la fecha, han pasado toda serie de vicisitudes, amenazas serias como una severa crisis económica además muy larga hasta el desaguisado griego. 

Cuando conoces y vives en Europa aprendes que su sentido de pertenencia es muy localista hay determinadas partes geográficas inflamadas con esta peculiaridad.  

Los escoceses  no quieren ser ingleses, los catalanes tampoco españoles; los de  Baviera pretenderían hacer lo propio con Alemania. Hasta Suiza conformada por cantones con sus propios dialectos quisieran dejar de ser suizos. 

En esa tesitura creo que subyace la principal diferencia con los americanos (todos los del Continente Americano) que crecemos con un mayor sentido de identidad nacional, pertenencia al grupo y patriotismo. Yo nací en Michoacán pero primero que nada soy mexicana y nunca levantaría odios independentistas. 

 

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