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Por la Espiral - July 31, 2015

Ráfagas de volatilidad

En el transcurso del año hemos visto la combinación  de factores externos que han ido complicando el tránsito normal de los mercados financieros fundamentalmente el bursátil y el cambiario.
A los altibajos en el parqué accionario de buena parte de economías desarrolladas y emergentes se suman  una serie de vaivenes en los tipos de  cambio ante el inusitado  fortalecimiento del dólar.
La divisa verde se está supervitaminando siendo utilizada nuevamente como una moneda de resguardo, quizá sea un movimiento anticipado por parte de  los grandes inversionistas en mercados y especuladores que consideran que será a partir de septiembre cuando la Reserva Federal inicie el viraje de su política monetaria.
Janet Yellen sigue dubitativa al respecto de  dar “ahora sí” el paso hacia el altar  de los tipos de interés que oscilan entre el 0% y el 0.25% empero la propia lectura del desempeño de la economía estadounidense le hace posponer más allá del verano, la vuelta a la normalidad en la política monetaria.
Si no mejora la situación del PIB americano, ni se fortalece la demanda interna y baja el paro sería muy aventurado incrementar las tasas de interés una temeridad que daría el frenazo al ritmo de empresas, personas y familias.
La propia Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional  (FMI), ha venido aconsejando a Yellen que aguarde la subida de tasas hasta 2016 una vez que se tenga una mayor certeza del rumbo de la economía estadounidense.
Aunque coincidiría con las elecciones para la Presidencia, habría un mayor margen de acción tras evaluar además la situación en Wall Street y el protagonismo del billete verde.
Empero, no es únicamente Estados Unidos y sus avatares lo que están moviendo a los mercados, el ruido proviene también de: 1) Lo escribí en  junio de 2013 para la columna alertando de que iniciaría el camino hacia una corrección en el precio del oro tras largos años de fungir -a buena fuente- de valor de resguardo. El subterfugio áureo ha perdido el 40% de su valor desde el segundo semestre de 2011 a la fecha. Ha pasado, desde entonces, de cotizar en 1 mil 900 dólares la onza a   bajar de la barrera de los 1 mil 100 dólares la onza y las previsiones no son nada halagüeñas: en cuanto la FED  suba tasas el oro podría desinflarse entre los 800 a 900 dólares la onza.
2) La inconsistencia en el precio del crudo. El petróleo sigue marcando pauta, recientemente el barril del crudo Brent para entregar en septiembre finalizó en 53.31 dólares en el londinense mercado de futuros. Se trata de un 0.13% menos.  Estados Unidos tanto con sus reservas como con la actividad del fracking ha dado la voltereta al llamado “oro negro”. Y tampoco se avizora una perspectiva ni clara ni estable para los petroprecios de cara al otoño y al invierno que es cuando se esperaría mayor demanda. Pero con varios países en crisis como Rusia y China aletargando su crecimiento es difícil no esperar nuevos descenso en los petroprecios.
3) El enfriamiento en el PIB de varios países imprescindibles en la dinámica global. Desde China que ha dejado atrás los crecimientos arriba del 10%  reduciéndolos gradualmente en el último quinquenio pasando del 9% al 7 por ciento. Todavía no se sabe bien a bien cómo desmenuzar que el gigante asiático aminore su turbina de crecimiento, hace días el susto en la Bolsa de Shangái hizo pasar por la mente (con la velocidad de un rayo) el año de 1929 en Nueva York. Yo creo que a China tenemos que interpretarla de otra forma y lo abordaré con mayor exactitud en mi próxima columna. Tampoco el vagón  de la Unión Europea (UE) logra recalentar motores en su PIB, ni Estados Unidos las tiene claras. Al tiempo que Rusia y Brasil presentan problemas en su PIB.
A COLACIÓN
Y aquí está México en la mar de la globalización resintiendo como buena economía emergente todos los embates externos. La Canacintra advierte y lo hace con mucha razón del golpetazo que flaqueará los balances financieros de las empresas mexicanas que pagan en dólares la importación de insumos así como endeudamientos internacionales. Por no obviar que la industria maquiladora de exportación será la más castigada en la medida que el peso prosiga con la devaluación frente al dólar y se acerque a los 17 pesos por dólar.
El Banco de México debería “enfriar” un poco más el mercado cambiario se cuenta con cuantiosas divisas para hacerlo time is money por principio y por final, lo que le afecte a la microeconomía terminará pasándole factura a la macroeconomía.
 En el último mes el vendaval de las monedas de los países emergentes ante la fortaleza de la divisa americana le ha llevado a perder un 9.4% al peso colombiano; -7.10% al real brasileño; -6.10% al rublo ruso; -3.90% al peso chileno; -3.5% al peso mexicano; -2.5% al rand sudafricano; -2.2% a la lira turca, y -1% al peso argentino. Y los vientos podrían ser huracanados.

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