Home Por la Espiral Ni les ven ni les oyen
Por la Espiral - July 29, 2015

Ni les ven ni les oyen

Ellos y ellas provienen en su mayoría de países con escasas oportunidades de vida, primordialmente de trabajo aunque también huyen de la violencia, las revueltas civiles y el terror armado.
    No tienen nada que perder pero sí mucho que ganar por eso se  atreven a jugárselo todo cruzando ríos, desiertos, mares e inclusive burlando a la temida border patroll.
    Casi siempre terminan en crónicas de tragedia: sean los balseros magrebíes que surcan las aguas intentando llegar a Ceuta y Melilla; o el enorme tráfico humano en  la ruta hacia Lampedusa convertida ya en una lamentable fosa marítima; y no podemo obviar, el desmedido trasiego humano desde Centroamérica a su paso por territorio mexicano para alcanzar la frontera con Estados Unidos el objetivo focal.
    En las últimas tres décadas al menos diez mexicanos en promedio diario han cruzado hacia Estados Unidos. Según estimaciones de la Oficina del Censo de Estados Unidos, para el año 2030 la población hispana se habrá duplicado y será la minoría más grande del país, y dentro de esta, el conglomerado más importante será de mexicanos.
    En la actualidad, para disgusto de Donald Trump, hay más de 20 millones de mexicanos allende las fronteras asentados principalmente en Los Ángeles y varios lugares de Texas, como Houston. Se han casado, han formado familias, se han mezclado, superaron los traumas del idioma, pero muchos siguen sin tener papeles.
     No queda ninguna duda que además son una fuerza económica tan importante para su país de origen que sus dólares son un alivio para contener las tensiones sociales. Me pregunto, ¿qué harían miles de familias campesinas sin las remesas de sus familiares?.
    Hay países en Centroamérica como el caso de Ecuador, Guatemala o El Salvador en que la economía depende del envío de remesas de los compatriotas. Esta especie de subsidio externo les ayuda a continuar. En el caso de México las remesas son más importantes, por ejemplo, que las divisas turísticas que obtiene el país por la fuerza motriz de los visitantes.
    Así es que la inmigración también se ha convertido en una industria importante que implica dinero por comisiones que cobran los bancos o las agencias de envío; dinero para los polleros y traficantes de ilegales; sobornos para las autoridades aduanales que hacen como que no ven; dinero para falsificadores de papeles y documentación; ventajas para los empleadores de Estados Unidos que encontrarán siempre, mano de obra baratísima dispuesta a trabajar de lo que sea, incluso en  aquellas labores que el ciudadano estadounidense no quiera  realizar.
    El Gobierno de México se ha visto taciturno para lograr un acuerdo migratorio exitoso y como al presidente  Barack Obama le queda poco más de un año en el poder el tiempo le rebasa para  obtener el apoyo del Congreso máxime con tantos frentes abiertos con los senadores republicanos: el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, políticas, comerciales y económicas con Cuba hasta el más reciente pacto nuclear con Irán.
    Y se irá Obama y millones de mexicanos allende las fronteras seguirán con las manos vacías so pena  de que llegue Trump o alguien con sus ideas fascistoides a la Casa Blanca y entonces se haga realidad el muro de la ignominia a lo largo y ancho de la frontera entre México y Estados Unidos.
    Tampoco se ha hecho nada al respecto de los casi 90 mil niños detenidos en la frontera con Estados Unidos la mayoría viajando solos muchos son centroamericanos, atrapados al intentar cruzar y que pasan al limbo de las jurisdicciones y en todo caso de reducto en  suelo mexicano  una herencia más para la  dramática zona fronteriza patria.
    Lo que se ha hecho es repelerlos a golpe de “usar la fuerza” de cazarlos como carne de cañón abusados por los traficantes de inmigrantes y también por las autoridades.
    Son fantasmas que ninguna autoridad quiere ver pero son un problema creciente y que no detendrá hasta que no se implemente un marco legal binacional asertivo; y se logre una frontera segura con Centroamérica.
    Recientemente, Roberta Lajous, embajadora de México en España, dijo que: “México ya tiene migración cero con Estados Unidos”.  Sin aportar cifras ni documentos fiables queda como una opinión al aire.
A COLACIÓN
    Si hablamos de España, por  mencionar un caso que conozco de cerca, las quejas constantes de los españoles son contra los colombianos y ecuatorianos, incluso el Gobierno impuso el visado para todo ciudadano que proviniera de ambos países para ingresar a España.
    Los “sin papeles” son un mal necesario aunque se quejen de ellos.  En España saben que su futuro está en la inmigración, son el país con la menor tasa de natalidad en Europa y la tasa más alta de vejez. Desde luego que las autoridades ya reflexionaron sobre de las condiciones laborales y de las necesidades de pagar pensiones y jubilaciones para una masa  de ancianos. ¿Quién trabajará entonces para asegurar las pensiones? Los inmigrantes.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *