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Por la Espiral - July 6, 2015

“Las Patronas” logran celebridad

Debo confesar que, como católica practicante, y basada en una fe que no conoce fronteras, Las Patronas me hacen sentir orgullosa de la naturaleza del ser humano que  no puede ser otra más que la de una bondad imperecedera… prohijarse para dar sin esperar nada a cambio.

Ellas no tienen una fundación, ni son millonarias, ni de cuna noble, ni utilizan cualquier nimio espacio para hacerse publicidad ni mucho menos ocupan su generosa labor para buscar un escaño político en el Congreso. 

Mientras el nihilismo gana adeptos allí están en ellas como ángeles bajados del cielo estas mujeres veracruzanas llevan veinte años -se dice fácil, se escribe sencillamente- dando de comer desinteresadamente a los migrantes que subidos en el tren del sino incierto atrapan en el aire las bolsas de comida lanzadas desde tierras jarochas al paso  galopante de “La Bestia”.

Me he enterado de que son candidatas oficiales al premio Princesa de Asturias  2015, el movimiento a favor de su labor lleva años:  comenzó con varias ONG y grupos católicos se han acercado a ellas para darles una palmadita en la espalda.

Al final el eco ciudadano y social ha sido tan grande como la ola de un tsunami que las amazonas jarochas son candidatas a uno de los galardones más prestigiosos en el ámbito internacional como es el Princesa de Asturias.

Cuando me enteré, sollocé, mi hija pequeña me preguntó por qué lloraba le dije porque  cuando crees perder la fe en medio de tanto vorágine siempre hay alguien que te la regresa como una bocanada de aire en medio del desierto.

Estas mujeres viven en la pobreza  y tienen una vocación envidiable. Quizá por ello entienden a más no poder el drama de los emigrantes esos fantasmas para las autoridades gubernamentales que se convierten en estadísticas cuando en vida los deportan o cuando encuentran los cádaveres en algún punto de la geografía patria.

Si todos fuéramos como ellas estoy convencida que tendríamos un entorno mejor lleno de esperanza para sobrevivir con un crepúsculo  idealizado entre personas  se dan la mano.

A COLACIÓN

Lecciones que te la vida. Yo vivía en San Migue de Allende, Guanajuato en 2005 cuando el huracán Wilma azotó a Yucatán, en ese entonces gobernaba Patricio Patrón Laviada.

Se me ocurrió hacer una campaña de acopio de alimentos y ayuda para los yucatecos por ser la tierra natal del padre de mis hijos, en ese entonces le pedí solidaridad a todos los pudientes de la zona  primordialmente para comprar pañales, leche en polvo y otras cosas necesarias para mujeres con niños. Lo pensé como madre.

Cual va siendo mi sorpresa que aquellos que llegaban con despensas y otros artículos de ayuda al garaje de mi casa era la gente con menos recursos, me rompí.

Ha sido de las grandes lecciones de mi vida, que me hicieron valorar los logros y los bienes materiales de otra forma y ubicar en otra dimensión las  las relaciones personales.

Para mí estas mujeres veracruzanas, candidatas a un premio internacional, dan voz a miles, millones de migrantes y posicionan además el foco de atención  en un drama descarnizado.

Y es que son adultos, jóvenes, y peor aún niñas y niños viajando solos por diversos motivos unos persiguiendo el american dream otros huyendo del drama de la violencia en sus terruños o unos más deseando reagruparse con sus hermanos y padres.

La vida es difícil, harto complicada. Mientras las autoridades gubernamentales han descuidado el problema sin atenderlo o inclusive siendo cómplices de mafias, un puñado de señoras decidieron -todos los días sin descanso alguno- adoptar como hijos putativos a mexicanos y centroamericanos por igual.

Todos los días, llueve, truene o relampague, salen al paso del tren maldito para  aventar al aire bolsas de comida cargadas de arroz cocido, sopa de pasta, agua, frijoles y papa cocida. Es un regalo divino mejor que la repartición del pan o la multiplicación de los peces.

No me sé ninguno de sus nombres, pero me hacen sentir orgullosamente mexicana y con sus acciones me hacen olvidar por un momento a los yihaidistas, a Grecia con sus problemas, a México con su descomposición social  y el virus de la violencia.  De repente siento que el ser humano es maravilloso. Dios las bendiga!!

 

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