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Columnista Invitado - June 19, 2015

Hipocresía de Donald Trump

Sin embargo, como un cuento entremezclado de espanto, risas y lágrimas, volvió a aparecer la figura de Donald Trump y empezó a dominar la política norteamericana con su anuncio presidencial.  Mis planes se fueron a la borda.
    No es que una información sobre Trump no sea importante, especialmente si tomamos en cuenta que se esta semana que postuló oficialmente a la primera magistratura del país.  Por supuesto que es importante y hay que darle el espacio necesario en el análisis político.
Empero, un candidato que hace relucir su ego ilimitado, que hace brillar estereotipos, que hace resplandecer el sexismo, que hace enaltecer el capitalismo salvaje y que hace sobresaltar la hipocresía, no hace más que convertir un circo a toda su campaña política.
    Muy a su manera, como si estuviera promoviendo un programa virtual de televisión, su hija Ivanka lo presentó como el nuevo candidato a la presidencia de la República.  Trump hizo una entrada extravagante en su propio edificio.  Bajó la escalera eléctrica y caminó a paso fijo hasta el estrado donde lo esperaba su hija.
    Desde allí, detrás del pódium, empezó su diatriba.  Inicialmente sugirió que Estados Unidos no es el mismo; todos le ganan, incluyendo México.  Este país latinoamericano, según Trump, no está enviando su mejor gente.  Por el contrario, lo que nos manda es sus traficantes de drogas, sus pandilleros y sus depravados sexuales.
    No hubo un respeto a las personas indocumentadas latinas que brillan en la sociedad norteamericana.   Tampoco hubo un reconocimiento a los dreamers y aquellos trabajadores quienes, a pesar de los problemas legales que se les presenta en este país, están logrando o han logrado metas académicas y profesionales significativas.
Los comentarios de Trump sobre los latinos se basaron enteramente en estereotipos peligrosos que infunden el racismo y prejuicios de toda clase.
    Más después se jactó que tiene millones de dólares de dólares guardados en forma de activos.  Manifestó efusivamente que es “supremamente rico” y que nunca se dejaría convencer con empresarios y empresas norteamericanas que buscan otros países para crear plantas productoras y afectar a nuestro país.
Su presidencia sería dura con este tipo de empresarios.  Aquellos que inicien plantas productores en otros países serán castigados, aseveró.
    Entonces, el primero en ser castigado debería ser el propio Trump por su hipocresía.  Años atrás, en una visita al programa de televisión Late Night Show del comediante retirado David Letterman, Trump hizo gala de una marca de ropa interior que lleva su nombre y que sería introducido inmediatamente en el mercado norteamericano.
De inicio, manifestó que China e India estaban robando los trabajos de los norteamericanos.  Su nueva empresa de prendas de vestir era de los norteamericanos y para los norteamericanos, dijo.  Sin embargo, en forma sarcástica Letterman mostró a las cámaras de televisión que la nueva marca de ropa interior de Trump llevaba las etiquetas de “hecho en China” y “hecho en Bangladesh”.
Donald Trump no es más que un capitalista bribón.  Le falta más espíritu humano para ser presidente de la República.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move.          E-mail: hcletters@yahoo.com

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