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Por la Espiral - June 19, 2015

Del Valle en España

“Observamos algunos elementos de incertidumbre en cuanto al panorama político en los próximos años, aunque no se prevé un cambio perjudicial en la política económica después de las elecciones nacionales”, añade el informe.
Las expectativas son que el PIB ibérico crecerá este año un 2.7% aunque el FMI ha llegado a conceder un pronóstico mayor al 3%; lo que internamente debe hacerse en España es impulsar la demanda interna, fortalecer la economía real, detonar el consumo para que impulse la inflación (deflación) y resolver el tema altamente sensible y urgente del desempleo.
Para Antonio del Valle, consejero de GEK, España debe continuar por el camino de la reducción de su deuda, tomar las medidas pertinentes para bajar el desempleo y controlar el déficit “todo esto independientemente de quién gobierne”.
El empresario asistió como invitado a Tribuna América de Inversión en Madrid evento en el que realizó una serie de ideas  para hermanar -económicamente hablando-, con mayor intensidad y celeridad las áreas empresariales y de negocios entre México y España.
En presencia de varios hombres de negocios ibéricos, del Valle propuso la creación de una “asociación multihispanolatinomexicana” encaminada a rentabilizar el maná potencial que tiene el  conglomerado hispano como relevante metamercado.
“Me parece que tenemos que acercarnos más con España y España con México estamos teniendo una oportunidad dorada que debería aprovecharse uniendo a los grupos empresariales entre ambos lados del Atlántico a fin de integrarnos más”, dijo.
El empresario mexicano, de padre asturiano,   reiteró que además la economía y el quehacer empresarial deberían estar exentos del miedo que siempre provoca todo contexto electoral “lo vemos en México y  recientemente aquí”.
No obstante, en la economía española se ha colado el ruido de que la debilidad del Partido Popular, el partido en el poder, tras las elecciones municipales y autonómicas del pasado 24 de mayo podría terminar desembocando en un adelanto de las elecciones generales; en lugar de noviembre, como marca el calendario,  celebrarse en septiembre.
El presidente Mariano Rajoy  se apresura a ser el candidato “natural” del PP para presentarse por otro período de cuatro años, y lo hace frente a un vendaval  mezclado con una debilidad coyuntural al interior de las filas y un reacomodo de cuadros con el consiguiente roce que ello provoca con los barones del partido.
A COLACIÓN
Para Juan Carlos Martínez Lázaro, investigador de IE Business School,  el factor político sin duda le añade una buena dosis de incertidumbre a la economía española que se ve reflejada en los vaivenes de los mercados y en  la salida de estos flujos de dinero fuera de las fronteras geográficas.
“Los resultados de las recientes elecciones regionales y municipales han llevado a que  partidos y plataformas de izquierda alcancen el poder en las principales ciudades y en algunas regiones. Eso es un aviso de lo que puede ocurrir en noviembre, en las elecciones generales. Si esas mismas opciones políticas pudieran conformar gobierno, creo que entraríamos en un período de inestabilidad económica importante”, señaló el académico.
 De hecho,  Moody’s estima que el peso de la deuda sobre del PIB tocará el cénit en 2016 cuando se sitúe por encima del 100% lo que dificultará  su calificación.
La misma consultoría  de inversión alertó a España, unos días antes del envite electoral del 24M, de la posibilidad de que los nuevos gobiernos municipales y autonómicos resultantes incurrieran en decisiones como alterar el curso de las finanzas locales afectando el déficit por la elevacion del gasto público.
La nota de preocupación tiene que ver con el populismo como práctica económica de los nuevos gobiernos a los que llegue a ejercer el poder la extrema izquierda.  “Probablemente se incurra en restituir los empleos públicos eliminados entre 2010 y 2013 se trata de unos 200 mil empleos que pertenecían a ayuntamientos y comunidades autónomas”, anticipa Moody´s.
También se habla de la revisión de acuerdos y el panorama de aquí a las elecciones generales es de desasosiego, para Martínez Lázaro todavía es muy pronto para saber si la posible instalación del populismo en el país ibérico como fuerza política terminará calando en el ánimo de los inversionistas extranjeros.
Aunque habrá que esperar a ver que medidas se toman en los municipios y regiones en las que las opciones populistas van a gobernar, “pero no hay que descartar ese riesgo sobre todo si consiguen ser decisivos en la formación del nuevo gobierno tras las elecciones de noviembre”.

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