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Por la Espiral - June 11, 2015

FMI: el palo y la zanahoria

Empero, desde hace un par de años, el Fondo Monetario Internacional (FMI) viene alertando de la pérdida de gas en varios países importantes para tirar del cabús del crecimiento en la región latinoamericana.
    En los días más recientes del mes de junio, nuevamente el organismo internacional ha aprovechado para sacar el desatornillador con la finalidad de apretar  tuercas y tornillos a manera de llamado de atención tras  indicar que América Latina pasa por problemas de desaceleración en su PIB y que no se están tomando las medidas adecuadas ni para prevenirlo, ni para contraatacarlo.
    De acuerdo con Alejandro Werner,  director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI y exsubsecretario de Hacienda de México: “Se  prevé que el crecimiento regional descenderá a menos de 1% en 2015, para después recuperarse moderadamente en 2016”.
    Pero tampoco se descarta que el escenario se alargue  porque se están combinando una serie de variables como el precio de las insumos y materias primas, volatilidad en el mercado cambiario y la necesidad de terminar con varias reformas postergadas en el tiempo por diversos países. 
    Lo cierto es que la vulnerabilidad de las economías emergentes ante los shocks externos son una enfermedad recurrente y muy a pesar de si hay  más o menos reservas internacionales o si la política cambiaria es de libre flotación y la monetaria es más laxa o conservadora.
    El cambio de ciclo en Brasil y Argentina es perceptible y también México mantiene un panorama que en lo interno está ampliamente correlacionado por el escenario exterior ligado con Estados Unidos.
    En buena medida la más reciente recomendación del FMI a la Reserva Federal de Estados Unidos de no incrementar sus tasas de interés en la próxima reunión del 16 y 17 de junio es más una súplica que un consejo porque tendríamos un efecto boomerang bastante negativo en la aldea global.
    Estamos hablando de un mazazo  para el crecimiento de los países emergentes que tendrían que responder al aumento en las tasas de interés de referencia estadounidenses haciendo lo propio en el mercado doméstico.
    Además de encarecer el crédito interno se  perjudica también el costo del endeudamiento externo y el pago de los intereses e inmediatamente se genera el efecto traslado de capitales en el que Estados Unidos actúa como una aspiradora que  jala hacia sus mercados y sus instrumentos de inversión buena parte de los flujos de capital que otrora permanecían en instrumentos de inversión de países emergentes y de otros  mercados como los europeos y asiáticos.
    No es baladí lo que ha venido aconteciendo en  bolsas y tipo de cambio. En Europa la estabilidad del parqué accionario no nada más responde a la buena dosis de incertidumbre que el gobierno de Alex Tsipras en Grecia le ha inyectado a la Unión Europea y la eurozona dilatando el respeto a los acuerdos, a la Troika y honrando el pago de las deudas.
    También el vaivén bursátil responde a la expectativa de los participantes por entrar en cualquier momento en los Treasury bonds y si llegase a suceder, la vuelta a la normalidad en la política monetaria estadounidense en la próxima reunión, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE) verá irse al caño su política monetaria de relajamiento cero e inyección de recursos.
A COLACIÓN
    México es el termómetro regional  con un batiburrillo de  altibajos en la bolsa, presión en el tipo de cambio del peso respecto al dólar; salida de capitales y una nerviolera que se traduce en dudas.
    El peso podría ajustarse hasta los 17 pesos por dólar lo que impactaría negativamente el balance contable de buena parte de la industria mexicana y  de las Pymes. El artificio golpearía  sustantivamente a la industria maquiladora de exportación que compra insumos y partes intermedias en dólares.
    Para mí el desatino  es que no se está previendo al interior de la economía mexicana y como un mal augurio siempre sucede que, cuando el secretario de Hacienda, sale a dar la cara  para enfatizar los niveles de crecimiento que alcanzará el PIB este año o el próximo e indicar que todo está bajo control, conocemos de sobra que al tercer día nos hablará de la repentina crisis por el desajuste exportado.
    No hay que echar en saco roto la advertencia del FMI “la desaceleración de la región” y la necesaria toma de decisiones para fortalecer la macroeconomía y la microeconomía.
    Por lo menos, el organismo no lanzó recomendaciones de apretar las tuercas fiscales como sí lo hizo con España una economía que va recuperándose en lo macro pero sin efectos en lo micro.
    El FMI le ha querido endulzar el oído al presidente Mariano Rajoy asegurando que el PIB ibérico podría llegar al 3.1% siempre y cuando se ponga más el pie sobre de una población que ha visto devaluar su calidad de vida.  “Abaratar y facilitar el despido, subir el IVA y extender el copago en sanidad y educación”, anota el organismo. Sería darle más palos a la población.

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