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Por la Espiral - June 4, 2015

No perder la pista a las reservas

El instituto central informó que, al 29 de mayo pasado, estaban acumulados en la bóveda virtual un total de 193 mil 901 millones de dólares en reservas internacionales. Y digo virtual, porque es obvio que ese caudal monetario no está metido fajo tras fajo en los intestinos del Banco de México. 

            Las reservas a pesar de que han reducido por sexta vez consecutiva mantienen un saldo histórico, eso sí, lo que el Gobierno Federal debería explicar es por qué y para qué está usando los dólares de los que ha hecho acopio en las últimas semanas.

            Ahora bien, la economía mexicana puede seguir presumiendo de reservas internacionales;  si se  le compara con diversas economías europeas, la azteca sale bien librada al respecto y proporciona cierta tranquilidad dado que se trata de un país emergente siempre más vulnerable a cualquier cambio en el entorno internacional y volatilidades externas.

            México tiene más reservas internacionales que por ejemplo: Dinamarca con 85 mil 500 millones de dólares; Francia con 144 mil 900 millones de dólares; Italia con 145 mil 500 millones de dólares, y España con 46 mil 310 millones de dólares.

            No obstante, hay otros que le superan como: Alemania con 198 mil 200 millones de dólares y es innegable que está muy lejos del potencial acumulador del banco central chino con 3.98 trillones de dólares y del japonés con 1.267 trillones de dólares.

            Por lo menos alivia saber que en ese sentido no estamos tan endebles como Botswana, empero, al mismo tiempo a mí como economista me intranquiliza porque el Banco de México no muestra señales claras al respecto de si para el futuro inmediato decidirá cambios sin retorno en la política de acumulación de divisas o bien ejecutará  medidas más reacias al respecto.

            Desde hace algunos años entre los  economistas subsiste un debate en torno a la acumulación de las reservas internacionales, hasta dónde deben atesorarse, cuál es el nivel necesario sin que generen un mayor costo financiero.

            En mi óptica depende del costo de oportunidad. ¿Cuál es el costo de oportunidad para México de no contar con un nivel de reservas adecuado? ¿Cuál es en términos de costo financiero por continuar acumulándolas?.

            Se trata sobre todo de encontrar el nivel óptimo de reservas. Existen diversas metodologías para resolver matemáticamente la respuesta del nivel óptimo, nada más que curiosamente son algunos países emergentes los que hasta el momento se han planteado tal interrogante.

            Países como Colombia han analizado el nivel óptimo de reservas, México no ha hecho lo propio y las posturas han decantado conforme a la postura de sus protagonistas.

A COLACIÓN

            Entendemos que en tiempos presentes y por supuesto futuros, hay que decirlo claramente, en el que habrá una astringencia en el mercado de capitales y el acceso al financiamiento internacional será caro y restringido y ante la problemática de la escasez de recursos fiscales y presupuestarios hay grupos que pretendan hincarle el diente a las reservas como a los ahorros de los trabajadores en las Afores porque ven en su valía una oportunidad de contar con un dinero cuantioso y disponible, dicen para invertirlo en infraestructura.

            Desde mi punto de vista las reservas están hechas para funcionar como eso, reservas, para permitirle al país contar con la liquidez y solvencia necesarias para hacer frente a las obligaciones contraídas por México ante terceros generalmente con acreedores internacionales.

            Sirven para pagar la deuda externa, los intereses de sus intereses, cumplir con el calendario de pago de pasivos y amortizaciones, respaldar al peso y la base monetaria; cubrir tres meses de importaciones dentro de la balanza comercial, darle acceso al país a créditos externos y tranquilizar a los inversionistas.

            Las reservas son muy importantes como reservas, no como dinero para ser utilizado para inversión, ni para infraestructura, ni para campañas electorales, ni para su uso discrecional del presidente.

            Al respecto el economista Manmohan Singh señala que hasta el momento ningún país utiliza parte de sus reservas internacionales para canalizarlas al consumo, inversión o infraestructura.

            Todo lo contrario desde la crisis de mediados de 1990, varios países como  China, Tailandia e Indonesia  iniciaron un proceso acelerado de acumulación de reservas. Por algo será.

 

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