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Historia - June 1, 2015

Otto Zwartjes, profesor de Lingüística Románica de la Universidad de Ámsterdam, da conferencia sobre la obra del agustino Manuel Pérez sobre la lengua náhuatl

los religiosos, en un intento por aprender las lenguas nativas y comunicarse con sus hablantes. Sin embargo, a diferencia de los textos creados por otras órdenes, los de autoría agustina no se han difundido ni estudiado lo suficiente, por lo que aún no se conoce su aporte en el plano lingüístico.

Lo anterior fue expresado por Otto Zwartjes, profesor de Lingüística Románica de la Universidad de Ámsterdam, durante la conferencia magistral sobre la obra del agustino Manuel Pérez, dictada en el marco del V Encuentro de Historiografía Lingüística, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), El Colegio de México y la Universidad Nacional Autónoma de México.

El experto señaló que obras gramaticales sobre el náhuatl, como la de Manuel Pérez, representan hoy una fuente imprescindible para el conocimiento de las hablas indígenas, “son documentos de gran valor para las investigaciones sobre la tipología de las lenguas o sobre el desarrollo de conceptos lingüísticos”.

Si bien es cierto que los misioneros agustinos estuvieron en diversos continentes y sus obras sobre lenguas nativas varían mucho según cada región, fue en Filipinas donde tuvieron un papel muy importante, a través de la publicación de sus gramáticas, explicó.

En México había una tradición muy fuerte de jesuitas en el norte del país y también de franciscanos, pero la presencia de agustinos era menor; por ello resultaba sorprendente que hubiera tantos frailes de esta orden trabajando como catedráticos en la Real Universidad de México, donde se enseñaba náhuatl y otomí, y no se permitiera ocupar esos puestos a jesuitas o franciscanos, dijo el especialista en lingüística misionera.

Además del náhuatl, los agustinos aprendieron otras lenguas, como el otomí y el purépecha, y publicaron gramáticas, catecismos y cartillas para aprender a escribir. La obra gramatical de Manuel Pérez es muy importante, y también su catecismo, que permite ver cómo tradujo al náhuatl los conceptos religiosos y los temas bíblicos, explicó.

Otto Zwartjes, cuya obra cubre un extenso universo de lenguas y autores, enfatizó que merece la pena estudiar más ampliamente cómo se comunicaron las órdenes religiosas entre sí y cómo intercambiaron ideas sobre lingüística, pues al parecer había una colaboración muy estrecha.

Estudioso de tratados y gramáticas de lingüística elaborados por misioneros, el experto ha analizado con profusión la obra de Manuel Pérez, agustino nacido en México y autor de una gramática náhuatl que lo muestra como excelente conocedor de la lengua.

Arte de el idioma mexicano, el libro de Manuel Pérez, es “claro, sencillo y breve”, y se pone por delante de lo realizado por fray Diego de Galdo Guzmán (cuya obra fue la primera de carácter lingüístico que imprimió un miembro de la orden de San Agustín), del jesuita Horacio Carochi y el franciscano Agustín de Vetancurt, al ofrecer observaciones y críticas, y contener numerosas etimologías y estudios fonológicos y de pronunciación, indicó.

Gran maestro del náhuatl, Manuel Pérez vivió en Chiautla de Tapia, antes llamado Chiautla de la Sal, en Puebla. Fue maestro de Teología en la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de la Nueva España y catedrático de la Real Universidad de México, siendo el último catedrático de la Orden de San Agustín, de 1695 a 1701.

El titular de la cátedra de Español y Pensamiento Lingüístico de la Universidad de Ámsterdam destacó una obra menos estudiada de Manuel Pérez: el Cathecismo romano, del que hizo una primera traducción al español y náhuatl 40 o 50 años antes de que saliera en España, ya que se había prohibido su traducción en aquel país.

Consideró necesario hacer una investigación más sistematizada y profunda de la obra de misioneros como Manuel Pérez, debido a que existen numerosas gramáticas que se han encontrado recientemente. “Hay muchas lenguas muy bien estudiadas, difundidas y documentadas, pero faltan muchos estudios de idiomas como el quechua o las hablas nativas del norte de México, de las que es necesario abundar más en la lexicografía, la traductología y el ambiente histórico”.

Luego de destacar la empresa filológica emprendida por los misioneros, aseveró que fueron pioneros en el tratamiento de ciertas materias lingüísticas y que sus tratados son tan interesantes como innovadores con respecto a los modelos latinos.

“Sus trabajos lexicográficos no habían sido estudiados a escala global hasta ahora, de tal forma que la lingüística misionera es un terreno que ha ido cobrando gran importancia desde hace algunos años”, dijo el especialista, quien ha coordinado la edición de diferentes obras gramaticales y lexicográficas y ha organizado congresos de lingüística misionera, dando paso a una nueva gama de la historiografía lingüística. 

Otto Zwartjes ha ofrecido conferencias en universidades de Alemania, Bélgica, México, Brasil, España, Perú, Noruega, Hong Kong, Tokio y es profesor invitado en instituciones académicas. En México impartió el curso “Los misioneros lingüistas de tradición hispánica: la importancia de las obras provenientes de las órdenes de San Jerónimo y San Agustín para la historiografía lingüística”, en la Dirección de Estudios Históricos del INAH.

Fuente: (INAH)

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