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Toros y Deportes - January 20, 2015

Carlos Slim, ángel con alas

Gekko no se tentaba el corazón, pero Slim Helú, el magnate mexicano cuya acaudalada fortuna es conocida globalmente, es un empresario de sentimientos, su apuesta es más al largo plazo aunque es bien sabido que calcula con precisión de cirujano los sectores a los que invertir.
El personaje de ficción -ególatra,  manipulador y frío-, dejaba helados a los espectadores con sus decisiones de venta y extinción de empresas, sin siquiera reparar en el daño laboral.
Slim Helú, por lo contrario, es un empresario mucho más emotivo y respetuoso de las estructuras de las empresas en las que él participa, curiosamente no para liquidarlas sino para rescatarlas y hacerlas pervivir.
Al magnate mexicano, de origen libanés, le ha perseguido el fantasma del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, mucho se le cuestiona de que si fue o no priviliegiado con la venta de Telmex, en tiempos en que el Estado empezó a zafarse de multitud de empresas que le asfixiaban, no precisamente rentables, sino monstruos que vivían del presupuesto.
La segunda fortuna del mundo, según Forbes,  con 72 mil millones de dólares, después de Billy Gates; hubo varios años en que se ubicó en la primera del planeta lo que sucede es que sus apuestas tecnológicas en Europa en los últimos años le han dado más pérdidas que ganancias por la misma situación del mercado europeo.
Pero, Slim Helú, como buen méxicano-libanés, mira siempre al largo plazo, al día después de las coyunturas y sabe que colocar las inversiones en una cesta diversificada entre comunicaciones, tecnología y energía, es precisamente el futuro.
Un futuro que pasa por los cables de Internet y por las energías renovables; por el acceso a los nichos de mercado no únicamente a las grandes masas.
Él no es un convencido total del libre mercado pero tampoco es un renegado lo ha dicho siempre en todas sus entrevistas que mientras exista la pobreza, las propias empresas pierden siempre un poco cada día; porque para una empresa el peor negocio es que haya pobres, que no pueden ahorrar, ni invertir, ni consumir.
Ese leviatán es al que siempre ha encaminado sus esfuerzos como empresario para que  a su vez los gobiernos, de cada sexenio, lo entiendan. Y, mientras, todos los empresarios pudientes se trasladan del otro lado de la frontera ante el embate de la inseguridad y la violencia, o incluso muchos se trasladan a Europa; Slim Helú y sus hijos, y respectivas familias, siguen impertérritos  viviendo en México.
A COLACIÓN
El  año pasado, mucho se rumoró y cuestionó en la prensa nacional e internacional acerca de los posibles movimientos de Slim Helú en el tablero de la inversión internacional.
Pero cuidadoso como es él, sabíamos que la jugada sería estudiada a lo máximo. Primero, el vendaval de dimes y diretes le llegaban a situar desembarcando en Repsol, entonces el Consejo de Administración realizó sendos movimientos para evitar que un extranjero se apoderara de Repsol y le fragmentara.
Slim Helú perdió todo interés y aguardó sigilosamente. Entonces, una Esther  Koplowitz desesperada acudió a George Soros, otro megamillonario, para explicarle las necesidades de liquidez y reestructuración de FCC.
Soros la escuchó pero no le interesó. Porque él es otro tipo de empresario.  Tampoco la empresaria española logró que Billy Gates incrementara su participación accionaria del 5.7% en  FCC.
Al final llegó Slim Helú como una bocanada de aire fresco. Entonces “el mesías” adquirió  el 25.6% de FCC, un mes antes había invertido  en Telekom Austria tras comprar el 59.7 por ciento.
Así, en los dos últimos meses de 2014, el  llamado Rey Midas de la globalización había dado dos golpes acertados. Comenzado enero, el Consejo de Administración de FCC, se reorganizó  a doce miembros, Slim Helú nombró a sus cuatro representantes; Koplowitz a cinco miembros y tres son consejeros independientes.
La columna vertebral, como en todas las empresas que adquiere Slim Helú, en el extranjero permanecerá sin cambios. La presidencia seguirá ejercida por los naturales al poder y se seguirá el programa de ajuste, en este caso FCC recibirá la inyección de recursos necesaria comprometida por Slim Helú a fin de que la empresa pague todas sus deudas y salga de los números rojos.
Para colofón por si alguien tiene dudas acerca del tamaño de empresario que es el mexicano hace unos días salvó de la absoluta quiebra al New York Times, una operación más de corazón que de billetera; los periódicos en papel están condenados a la extinción. Slim lo sabe pero le gana la emotividad como cuando decidió salvar a un equipo de quinta, como  el Real Oviedo.

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