A 102 años de su deceso, José Guadalupe Posada es recordado por sus litografías, estampas populares y caricaturas punzantes

Hijo de Petra Aguilar Portillo y Germán Posada Serna, José Guadalupe Posada Aguilar nació el 2 de febrero de 1852, en el barrio de San Marcos, Aguascalientes.

Desde muy joven se inició en el dibujo satírico, y a causa de las audaces ilustraciones que aparecieron en la publicación local “El Jicote”, tuvo que abandonar su ciudad natal.

Según información publicada en el portal “biografiasyvidas.com”, Posada poseyó un talento natural para el grabado, y aunque tuvo que superar una clara oposición familiar hacia su estilo de vida, ingresó a los 17 años al taller profesional del reputado maestro Trinidad Pedroso.

Los primeros pasos públicos del artista fueron en la prensa gráfica como dibujante, después de que su mentor logró introducirle en el mundo del periodismo tras manifestar una facilidad innata para la caricatura.

Al permanecer en la incertidumbre de su ocupación, Posada se vio presionado por sus padres y ganó una plaza de maestro de litografía en la Escuela Preparatoria de León, en la que permaneció durante cinco años desarrollando la actividad didáctica con lo que le gustaba en realidad, la litografía comercial.

A los 35 años Posada llegó a la Ciudad de México, donde abrió su propio taller y conoció al impresor Antonio Venegas Arroyo (1850-1917), con quien colaboró incansablemente en la tarea de informar al pueblo de los más diversos acontecimientos, utilizando formas originales y divertidas.

Además, ahí elaboró cientos de grabados para numerosos periódicos como: “La patria ilustrada”, “Revista de México”, “El Ahuizote”, “Nuevo siglo”, “Gil Blas” y “El hijo del Ahuizote”, entre otros. Su nombre cobró una fama inesperada y su cotización se disparó, alcanzando cimas que pocos meses antes le parecían inimaginables.

Tal reconocimiento y bienestar económico, de acuerdo con su biografía publicada en “posada100.com.mx”, le permitieron abordar una serie de experimentos gráficos que culminaron con la exitosa utilización de planchas de cinc, plomo o acero en sus grabados.

El trabajo de Posada siempre reflejó una ideología progresista, y generalmente, las caricaturas y bocetos pretendían elaborar una crónica satírica de la vida de la época, en la que gran parte del pueblo vivía bajo el yugo de los grandes terratenientes.

Los temas que el destacado dibujante trató en su vasta obra hicieron que fuera considerado como uno de los precursores del movimiento nacionalista mexicano en las artes plásticas, que años después sería protagonizado por artistas de gran reconocimiento internacional como Diego Rivera (1886-1957), José Clemente Orozco (1883-1949) y Leopoldo Méndez (1902-1969) .

Su biografía publicada en “mexicodesconocido.com.mx” indica que Posada, a través de su obra, le dio vida a innumerables calaveras y esqueletos, con los que el artista ejerció una aguda crítica social del México de finales del siglo XIX e inicios del XX. Murió en la Ciudad de México el 20 de enero de 1913.

Fuente: (Notimex)

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