Home Expos y Museos El Antiguo Colegio de San Ildefonso, la National Gallery de Londres y el “British Council”, presentan “Santos vivientes” del artista londinense Michael Landy
Expos y Museos - January 11, 2015

El Antiguo Colegio de San Ildefonso, la National Gallery de Londres y el “British Council”, presentan “Santos vivientes” del artista londinense Michael Landy

 

La exposición también daba cuenta de la reacción de los espectadores ante aquellas esculturales máquinas: sonrisas como producidas por un juego.

Años después, con su reconocimiento artístico a cuestas, Michael Landy fue designado como miembro colegiado de la National Gallery de Londres, suceso que lo tuvo en contacto permanente con las obras pictóricas del Renacimiento, principalmente de contenido religioso. Entonces tuvo una idea: suscitar en futuros espectadores aquella sensación que experimentó ante el trabajo de Tinguely a través de una exposición de esculturas cinéticas de los mártires y ascetas más celebrados en el arte renacentista. Y puso manos a la obra. El proceso de creación de las esculturas y la opinión del autor sobre ellas son materia de la proyección que ocupa la primera sección de la muestra Santos vivientes.

Las pinturas originales de los santos recreados por Landy ilustran, con una obstinación que actualmente nos puede parecer malsana (San Lorenzo sosteniendo la parrilla sobre la que fue calcinado o Santa Águeda “con sus dos pechos cortados puestos en una bandeja”), el afán de estos personajes ejemplares de rechazar lo terrenal, lo carnal, en favor de su fe, la más alta de las virtudes teologales.

El artista londinense, al utilizar mecanismos hechos de “basura”, da vida (movimiento) a los santos en el momento de sus trances más difíciles. Y es precisamente la unión de los engranes de una época completamente industrializada y que contamina sin cesar, con la defensa de la fe representada en la pintura del siglo XV lo que produce una cantidad enorme de interpretaciones sobre la obra: ¿La “espiritualidad” puesta en las garras de El buen fin? Baste decir aquí que el espectador esbozará una lúdica sonrisa al accionar el mecanismo de estos santos vivientes, seguramente muy parecida a la de los primeros receptores de la obra de Tinguely.

Fuente: (culturaunam.mx)

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