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Música - December 16, 2014

Gran éxito la Banda Sinfónica Tradicional de Tingambato, una de las 19 agrupaciones musicales comunitarias de Michoacán

Aunque las bandas musicales son comunes en este lugar ubicado entre las ciudades de Uruapan y Pátzcuaro, existe un conjunto que comienza a llamar la atención de los pobladores por su novedoso método de enseñanza y su repertorio, el cual incluye sones purépechas y música clásica: la Banda Sinfónica Tradicional de Tingambato.

Con menos de un año de trabajo, en agosto de 2014 se integró al proyecto Música en Armonía, movimiento nacional de agrupaciones musicales comunitarias impulsado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Sistema Nacional  de Fomento Musical (SNFM), el cual se instaura en las comunidades, principalmente en aquellas catalogadas como más vulnerables en términos sociales y económicos.

Su directora, Rocío Román Figueroa, explicó que se trata de un proyecto que propone enseñar a niños y jóvenes a tocar un instrumento en un espacio de recreación y sana convivencia, sin  descuidar los principios técnicos.

“Para nosotros es importante que además de la técnica musical se recupen valores que por distintas circunstancias se han perdido. Hacemos hincapié en la limpieza personal, la puntualidad, el respeto entre compañeros, la solidaridad y el valor de la amistad que tiene que ver con la unión”.

En cuanto a la metodología, promueven un método de lectura musical y de ejecución de instrumento con técnicas de respiración, digitación y calidad del sonido, en el que se mejoró la forma de aprender solfeo, con lo cual ya no es necesario memorizar las lecciones.

Hasta el momento la banda cuenta con 34 integrantes, que ya interpretan piezas completas gracias a un proceso multinivel, en el cual todos tocan, desde los principiantes hasta los más avanzados.

En septiembre pasado se lanzó una convocatoria para invitar a nuevos miembros, la cual tuvo un éxito rotundo, pues en sólo tres días se cubrió el cupo máximo de 90 niños y niñas que acuden a clases de iniciación artística de jueves a domingo.

“Para mí significa mucho este proyecto, porque ha implicado un cambio, una visión desde afuera y desde adentro que se complementa. Soy respetuosa de la tradicional musical, yo me formé en ella, pero también pude experimentar la educación profesional en el Conservatorio de las Rosas y creo que algunos elementos se pueden implementar aquí”, dice Rocío Román.

Con formación como clarinetista, la intérprete de 33 años consideró que el reto más importante es formar una agrupación monumental, en sus dimensiones, que se identifique por su calidad, desde su sonido, la forma de interpretar las piezas, la postura de los niños y su dominio del escenario.

En el camino hacia la consolidación de la banda, destacó el compromiso que han puesto los padres de familia para lograr poco a poco los objetivos.

Es el caso de María de los Ángeles Martínez, madre soltera que decidió apoyar a sus hijas Brisa y Lluvia Nicté, de 10 y 12 años, de forma respectiva, quienes tocan el saxofón alto y el saxofón soprano.

“Lluvia tiene un mal congénito pélvico y un sicólogo me sugirió que si se entusiasmaba con alguna actividad la apoyara, así que cuando ella me dijo de la convocatoria y que tenía la inquietud de participar, la llevé. Ahora me doy cuenta que le ha ayudado y ya no es una niña tímida al convivir con otros niños y no sentirse discriminada, incluso hasta ha mejorado su posición para sentarse. Aquí lo que hay son bandas tradicionales que tocan música comercial, pero en este grupo es diferente, conoce sus raíces y hasta música clásica”.

Su hermana Brisa fue contagiada por el gusto por el arte sonoro: “Desde la primera vez que toqué me sentí alegre. De grande me gustaría ser maestra de música, siento que podría ayudar a muchos niños y enseñarlos a sentirla, porque he visto a otras bandas y creo que no sienten lo que están tocando o luego inflan mucho los cachetes y los dedos están muy tensos”.

María de los Ángeles asegura que sus hijas le dicen que quieren ser mejores, así como su maestra, por lo cual no duda en respaldarlas si deciden dedicarse a esta expresión artística.

“Les digo: si a ti te gusta la música defiéndela y lucha por lo que te gusta; habrá personas que te digan que no sabes o no puedes, pero si es lo que quieres, échale todas las ganas”.

Coro de 60 niños y niñas

Además de la Banda Sinfónica Tradicional de Tingambato, desde hace cuatro meses se impulsa un coro integrado por 60 niños y niñas que todos los días, de lunes a sábado, acuden a clases de vocalización y expresión corporal con los maestros Efraín Pérez y Óscar Castillo.

Convocado por el Conaculta para observar el trabajo de las agrupaciones comunitarias en Michoacán, el especialista Andrés López Ojeda aseguró que el programa Música en Armonía destaca por tres aspectos:

La disciplina y acercamiento a la música, el significado que pueden tener las orquestas al ubicarse en comunidades vulneradas por la violencia en Michoacán y un componente social que vincula la música con la comunidad.

El investigador de la Asociación Civil C2, Cultura y Ciudadanía, consideró que el papel de los maestros y los padres de familia como gestores culturales ha sido fundamental para ser el puente entre las instituciones y la comunidad.

“Las mismas autoridades cumplen un papel trascendental al ser gestores y moverse para llevar los programas a sus localidades. Veo un impacto social, porque los lugares donde se desarrolla son foros públicos que impulsan la comunicación entre las personas y comienza así una integración”.

La Banda Sinfónica Tradicional de Tingambato es una de las 19  agrupaciones musicales comunitarias (11 coros en movimiento, cuatro orquestas, tres ensambles y una banda) con las que cuenta el estado de Michoacán.

Fuente: (CONACULTA)

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