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Por la Espiral - December 1, 2014

Cuba, el país de Neverland

El convite dedicado a “Iberoamérica en el Siglo XXI: Educación, Innovación y Cultura” podría contar con varias ausencias, de distintos mandatarios ubicados en la corriente más populista que abiertamente condenan el libre mercado y la globalización.

A la reunión, llegará Felipe, no como príncipe si no como Rey Felipe VI de España y lo hará con toda la intención de estrechar los lazos con todos los países americanos, se sabe de la cercana vecindad de cariños y afectos más con unos que con otros países.

Pero además de los vasos comunicantes, en la cumbre se tiene toda la intención de relanzar los encuentros a una etapa de mayor cercanía toda vez que la región se polariza en la medida que las barreras ideológicas se convierten en murallas y en vez del diálogo impera la amenaza.

Eso sucede en América Latina y preocupa por el mar de intereses que muchas empresas translatinas ejercen en distintos sectores de la producción en otros países hermanos latinoamericanos.

La primera órbita de la internacionalización de las empresas latinas es su área geográfica, apuestan por irse al país vecino o un poco más abajo del continente. Y aunque, salvo Brasil, existe el castellano como lengua de comunicación a pesar de ello no logran dirimirse muchos conflictos interregionales, comunitarios, binacionales.

América es la expresión de varias “américas” quien conozca el norte, centro y sur sabrá que las distancias no son únicamente geográficas aunque los puntos comunes como: pobreza, violencia, narcotráfico, problemas con los índices de desarrollo, propensión hacia los gobiernos antidemocráticos y el populismo mamado desde la cuna son demonios a exorcizar.

Así la presencia de varios gobiernos populistas, unos más radicales que otros en su expresión de izquierdas recalcitrantes, pasan al libre mercado por el arco del triunfo supeditando entonces las relaciones económicas a la potestad del nuevo mandamás del gobierno en cuestión.

A esta cumbre llegan, como siempre, los espectros del  choque ideológico de las américas, los liberales-neoliberales vs apóstatas defensores a ultranza de la máxima “el Estado soy yo”, decantados hacia la estatización, nacionalización y hasta constreñir las libertades más esenciales de la ciudadanía.

Se arriba entonces con una maleta de quejas que varios mandatarios han acumulado de parte de sus translatinas cada día más afectadas por operar en Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, es un azote del libre mercado, a tal grado que con sus decretos está a punto de sacar del país bolivariano a las aerolíneas translatinas que allí operan hastiadas de la situación por la que atraviesan tanto ellas como sus clientes.

A COLACIÓN

Hay de cumbres a cumbres: unas torales, otras son borrascosas.  En 1999 se vivió la luna de miel con Cuba, que entonces fue sede de la Cumbre Iberoamericana de ese año con “Iberoamérica y la situación financiera internacional en una economía globalizada”.

España entonces estaba desembarcando en América Latina, lo hacía desde el corazón de México, allí reinició su conquista financiera, económica, empresarial y de inversiones.

Y mientras año con año, la región cambiaba, curiosamente Cuba se mantenía estática, inamovible, extraviada entre las estrellas de la gorra del Che y en la deteriorada salud del comandante Fidel Castro.

Desde el relevo en el poder por parte de su hermano Raúl, Cuba  desde 2006 ha dejado de tener presencia en la Cumbre Iberoamericana y el entonces presidente venezolano Hugo Chávez, quiso retomar la retórica comunista emulando al barbudo; empero, el desliz del rey Juan Carlos en 2007, con el “por  qué no te callas” que dio la vuelta al mundo, fue el pretexto para que Chávez pusiera pies en polvorosa.

En esta ocasión tampoco asistirá Cuba, no enviará delegación a Veracruz, por más esfuerzo que el canciller español José Manuel García-Margallo realizó con el gesto de hacer acto de presencia en la isla, sabedor de que no sería recibido por Raúl Castro aún así efectuó el viaje.

García-Margallo cumplió con entregar la misiva en mano, la invitación más cordial de parte del nuevo joven soberano español el rey Felipe VI que está muy interesado en revitalizar la relación.

La intención es más acercamiento cultural, cientifico, humano  y por supuesto económico. Recordemos que si alguien ha salvado de la quiebra a España no ha sido el Banco Central Europeo (BCE), ni la Comisión Económica, ha sido América Latina la gran presencia de las multinacionales ibéricas y otras empresas de menor tamaño que obtienen sus ganancias han respirado oxígeno cuando sus ventas caían en el terruño.

Ahora de lo que se trata es de suavizar las barreras ideológicas y Cuba se empeña en quedarse congelada en el tiempo, en el ostracismo, algo inentendible en momentos en que la propia Unión Europea (UE) presenta un Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación con la isla, cuya tercera ronda -en busca de consensos-, será celebrada en enero próximo.

España en voz de García-Margallo le tiende la mano a Cuba, le quiere echar un cable y los Castro le electrocutan.  Irracional. Hasta China ha entendido el sino de los tiempos, aunque sea una plutocracia y tampoco los derechos humanos sean su fuerte; pero lo de Cuba supera lo visto.

Pensarán los Castro que es el país de Nunca Jamás.

 

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