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Por la Espiral - November 27, 2014

Adviento económico: mejor prevenir

Habrá que redoblar la guardia ante los delincuentes de la acera de enfrente y también estar alertas de la ciberdelincuencia, la nueva gran amenaza real de la era digital.
Si las grandes empresas son objetivo de estos ataques, el consumidor de a pie lo es aún más. En España, el CERT (Computer Emergency Response Teams) informó que en los diez primeros meses que lleva de operación ha gestionado más de 13 mil incidentes de los que 54 afectaron a grandes empresas multinacionales que cotizan en el IBEX 35.
Estamos hablando de un centro especializado en prevención y respuesta a las amenazas cibernéticas en infraestructuras críticas o sensibles.
En el caso particular de México, no hay seriedad al respecto de protegerse y combatir la ciberdelincuencia, ni en el sector público, ni en el privado. En la órbita del gobierno, la División Cibernética de la Polícia Federal, reportó que el año pasado,  hubo más de mil ataques cibernéticos a sitios federales y estatales.
Mientras que en el campo del sector privado, el Ponemon Institute reveló que: “El 55% de las empresas mexicanas sufrió uno o más ataques cibernéticos durante 2013, ubicándose por encima del promedio mundial que fue 44 por ciento”.
Todavía más grave es que muchas de estas empresas -el 65%-, ni siquiera saben lo que les fue sustraído de sus bases de datos. Por ello es que no deja de sorprender que la carrera contra la delincuencia cibernética en México esté a años luz de dar resultados reales, objetivos y en pro de proteger al consumidor.
Año con año este espectro invisible provoca muchos quebrantos en el bolsillo de las personas y las familias, al colarse a nuestro mail, face, redes sociales y hasta nos despierta una mañana de domingo con alguien desconocido al auricular ofreciendo una ganga o anunciando un premio.
Hay personas que responden mails apócrifos de instituciones de crédito creyendo que son en verdad de sus bancos con solicitudes de actualización de datos.
Los malosos se sofistican cada vez más y si a la vista cuesta trabajo distinguir entre un billete falsificado respecto de uno fidedigno, imagine, amigo lector, cuántas personas todos los días pican en la trampa de las páginas falsas y, en efecto, son timadas, en suma robadas.
Asimismo están las personas que creen encontrar supergangas en Internet, tarjetas de trabajo y residencia en Estados Unidos, visados con trabajo para Europa; o fondos de inversión en la red que prometen réditos del 150% en tres meses y préstamos inmediatos en tiempos de crisis.
A la reproducción exacta de páginas de bancos se añade que los  ciberdelincuentes compran datos en el mercado negro para reforzar el fraude, así envían el mensaje-gancho de “ganador” o “cambiando datos en tu banco”,  y llaman a la persona a su casa diciéndole que le enviaron un correo y que están esperando la respuesta.
La persona al escuchar que alguien le llama, sea a su teléfono fijo o celular,  cree que  es verdad que ha sido un ganador o bien que su banco está actualizando la red. Acto seguido comienza a dar datos personales, números de cuentas, de nómina, del lugar en el que trabaja más datos de la seguridad social.
El fraude lo comprueba cuando le han extraído su dinero de la tarjeta o las tarjetas y cuando bajo su nombre han solicitado una serie de créditos.
Así es que pónganse alerta, cuide sus finanzas personales y su patrimonio. No  caiga en la tentación de los regalos falsos, premios inexistentes ni en créditos fáciles o  en pagos de réditos explosivos.
A COLACIÓN
¿Tiempo de ahorrar o de gastar? El aguinaldo es una tentación, lo es más si se tiene en casa y ronda todos los días la cabeza. Yo, como economista, siempre me decantaré por lo segundo: ahorrarlo.
Vivimos tiempos de consumismo fácil. El lunes pasado mientras comía en el Café Gijón platicaba con una amiga al respecto de todo lo que ella había acumulado en su casa a lo largo de los últimos años. La mayoría cosas sin usar, que no necesitaba, ni necesita pero que, por alguna razón, adquirió en su momento bien por que cayó seducida por las aparentes gangas o desfogó su ansiedad en un ataque de compras.
Amigo lector: si a estas alturas no sabe qué hará con su aguinaldo, le aconsejo que en vez de gastarlo, lo ahorre en una institución de crédito elija un depósito bancario con renovación mensual o trimestral e intente, a cada vencimiento, meter un poquito más en su cuenta. Recuerde que un colchón de ahorro se forma de poquito en poquito  y así se logra muchito.
Después de la borrachera de las fiestas decembrinas, la cruda realidad de la cuesta de enero, llevará a muchos al arrepentimiento. Como sucede año tras año. Evítelo!!!

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