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Por la Espiral - November 21, 2014

La internacionalización ibérica en México

Mientras en  México hay más de 4 mil empresas españolas, en la llamada Madre Patria, apenas se cuentan cerca de 400 empresas aztecas, la mayoría son Pymes dedicadas a la restauración de comida mexicana.
Desde 1990, la internacionalización de la Marca España, fue guiada por la mano del país azteca en el desembarco del capital ibérico a la región latinoamericana.  En esa primera etapa, los inversores españoles adquirieron activos financieros, desde bancos, aseguradoras, fondos de pensiones, el interés primordial fue la penetración en el sistema financiero.
Es de sobra conocido que, hoy  en día, el sistema de pagos en México está operado por extranjeros, son igualmente dominantes en el terreno de la administración de los ahorros y la gestión de los créditos. BBVA es el principal banco extranjero en México y el tercero lo es BSCH.
El desempeño del capital ibérico tanto en México como en América Latina ha ido en consonancia con los procesos de desregulación, privatización y aceptación del capital foráneo en distintos ámbitos. Es verdad que México lo ha llevado más lento en algunos renglones como las telecomunicaciones y el sector energético.
Parece una tortuga si se le compara con el mercado brasileño o argentino más avezados en cuanto a la participación de los flujos externos; aunque es verdad, que con Cristina Fernández de Kirchner, en la presidencia de Argentina, y su decisión de nacionalizar YPF- Repsol, los capitales tanto españoles como de otros países se lo piensan más de dos veces para invertir en activos en tierra austral.
México ha sido más flemático debido a que las resistencias al cambio son más pesadas y las inercias del pasado son un atavismo generacional. No obstante, hasta lo que parecía imposible se logró en el año 2000 cuando Grupo Telefónica Móviles, compró los 4 operadores del norte de México: Cedetel, BajaCel, Norcel y Movitel.
Y si bien esta primera etapa también ha contado con presencia de capital ibérico en hoteles y otra infraestructura de servicios; los españoles saben bien aquello de fama crescit eundo.
A COLACIÓN
Estamos en una  segunda etapa donde predominan las grandes empresas líderes en infraestructura, esas mismas que prevalecen en el podium de los conglomerados que adquieren magnas obras  de infraestructura y que construyen lo mismo en Riad que en Puebla.
Puntualicemos: en España, la facturación de sus empresas que cotizan en el IBEX 35, el 64.2% se encuentra en el extranjero. Gracias a su  afán por diversificarse hacia el exterior, ello ha permitido amainar el golpe de la crisis  y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, cuyo desastre económico y social pudieron haber sido de hecatombe si las empresas españolas dependiesen únicamente del mercado local.
Por ende, en esta segunda etapa, la internacionalización del capital ibérico busca las obras de canales, de ductos, gasoductos, plataformas petroleras, trenes de alta velocidad, aeropuertos y puertos; centros comerciales y obra pública en general.
Ya están en la médula del sistema financiero, en los hilos telefónicos, en las entrañas con el gas natural ahora van a por más.
El Boston Consulting Group anticipa que entre 2010 y 2030, la pequeña gran aldea global requerirá de 40 a 50 billones de dólares en infraestructura y los países con más posibilidades de demandar su construcción serán: México, China, India, Rusia y Turquía.
Claro,  España y sus acorazados empresariales, no quieren perderse la cruzada. Aunque yo anticipo que esta vez les costará más trabajo hacerse con grandes negocios, al menos en el caso de México, dado que puede intuirse un cambio de tendencia en la búsqueda de inversionistas foráneos.
Por lo pronto, sabemos que habrá tecnología española para la Basílica de Guadalupe, después de que Playmedia, una empresa de Manresa (Barcelona) fue elegida para crear el Centro Multimedia de Evangelización del cónclave guadalupano. Se trata de un proyecto que dejará a los catalanes 5.75 millones de dólares a un tipo de cambio de 1.25 dólares por euro.
En cuanto a obras de mayor envergadura, me parece singular lo que está haciendo el gobierno mexicano mostrándose dubitativo en determinados proyectos. Si bien revocó recientemente la obra del tren rápido en la que participaría China Railway Construction Co.; también el año pasado ejerció  una decisión similar, lo hizo Pemex con el proyecto de Los Ramones.
Enagas se presentó a concurso en alianza  con la francesa GDF  y después de ser aceptadas como únicos licitantes resultó que al final, Pemex decidió recular y partió el proyecto gasístico de Los Ramones en dos partes.
Esta acción y reacción es muy sintomática primero de las dudas que se plantean quienes actualmente nos gobiernan acerca de a qué participantes darles o no los proyectos; si continuar con una dependencia hacia Estados Unidos y España en renglones como la inversión (sobra decir el comercio en relación con la Unión Americana) o también diversificar la cesta de los huevos.
No obviemos que el presidente Enrique Peña Nieto en su participación en  la APEC y luego la visita oficial a China, entre los 14 acuerdos firmados por 14 mil millones de dólares, hay uno muy revelador: un fondo de energía entre Pemex y tres empresas estatales chinas, con un estimado de hasta 5 mil millones de dólares para proyectos de Pemex en particular a lo que refiere al gasoducto de Los Ramones. ¿Y la licitación apá?
Es decir, se quedaron sin la obra de la alta velocidad, empero, calman la ira del dragón ofreciéndole negocios de energía.

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