Home Por la Espiral Europarlamento y México
Por la Espiral - October 23, 2014

Europarlamento y México

Bajo esa tesitura, no hay rincón del planeta que no haya posado su vista en los más recientes acontecimientos de violencia, sangre, dolor y estupor que han lanzado a la calle a miles de mexicanos con cartelones que exigen “la aparición con vida de los 43 normalistas desaparecidos”.
Las imágenes de fosas exploradas y cadáveres eructados se han colado en los telediarios internacionales en la secuencia de las más crueles imágenes de  Mosul y Kobani. Empero, esto es Iguala.
En el extranjero, la gente comienza a preguntarse cómo es que Guerrero que alguna vez fue cuna de veraneo de las más luminarias estrellas de Hollywood y polo de atracción del turismo internacional en Acapulco; es ahora sinónimo de barbarie, y es que la desaparición de los  jóvenes, 43 vidas, en Iguala no ha hecho más que despertar a la Medusa.
A veces reflexiono,  por qué un país del tamaño de México con la decimoquinta economía del mundo (en 2013)  no paraliza del todo ante miles de desaparecidos, la avanzada de la violencia y escalada de la inseguridad.
Lo comparo entonces con un enfermo de cáncer que, a pesar de su gravedad, sigue respirando, comiendo y realizando otras funciones.
Hoy por hoy, la principal angustia del mexicano de  a pie no es ya la pobreza, ni tener empleo, es vivir en paz social. La inseguridad y la violencia son las dos premisas apremiantes.
Y esa incertidumbre es una  pesada losa atada al lomo que inhibe por supuesto, muchas acciones de la microeconomía entendida esta como lo que es: personas y familias que deciden emprender, arriesgar para establecer un negocio y hacerlo su forma de vida.
Recientemente comenté en mi columna que el año pasado se cometieron  33.1 millones de delitos en contra de personas mayores de 18 años. Al menos 10.7 millones de hogares fueron presas de la delincuencia, según “la encuesta nacional de victimización y percepción sobre la seguridad pública.”
Para el INEGI, el costo nacional estimado a consecuencia de la inseguridad y el delito en 2013,  implicó el 1.27% del PIB, esto es, 213.1 mil millones de pesos.
Si el año pasado el PIB de México creció 1.44%, magro resultado para un país de población mayoritariamente en edad productiva, por supuesto que el costo de la violencia e inseguridad está lastrando el motor del crecimiento del país azteca.
Hay quienes intentan justificar, sobre todo los políticos de izquierda (con un oportunismo pretencioso) que todos los problemas derivan del modelo. “Hay que cambiar el modelo económico” un argumento ad hominem que pasa por alto una corrupción como mal endémico entre la clase política de cualquier partido y en cualquier escala de poder.
Allá donde roban unos del presupuesto público les falta a otros en oportunidades de vida; allá donde el nepotismo gobierna genera feudos excluyentes. En suma, más miseria.
A COLACIÓN
La descomposición de México  preocupa a la Unión Europea. Este conglomerado es el tercer socio comercial y la segunda fuente de inversión extranjera directa para el país azteca.
Ayer, el Parlamento Europeo, repudió  la desaparición de los normalistas. “El Parlamento Europeo condenó hoy de forma rotunda las inaceptables desapariciones forzosas y crímenes en Iguala y pidió a las autoridades mexicanas que actúen de forma rápida, transparente e imparcial para arrestar y llevar ante la justicia a los responsables.”
Tonio Borg, el comisario europeo de Salud, declaró en nombre de la Comisión Europea que: “México es un socio muy valioso para la UE. La comunidad internacional tiene que unir sus fuerzas con México para ayudar a este país en la lucha contra la delincuencia organizada y contra la impunidad”.
Ayer, los europarlamentarios votaron  una resolución que contó con 495 sufragios a favor, 86 en contra y 56 abstenciones en la que se demandaba al gobierno mexicano que “las investigaciones deberían continuar hasta que los estudiantes estén a salvo. Se exige su investigación”.
Para el presidente Enrique Peña Nieto, lo de Iguala ya le ha marcado un antes y un después. El  mandatario mexicano buscaba renegociar el tratado de libre comercio  con la UE.
El europarlamentario Ramón Jáuregui matizó que: “El objetivo de estas resoluciones no es cortar el diálogo político de Europa con México, sino que el país obtenga de estos sucesos un nuevo impulso para modernizar, mejorar, dar más democracia y libertad a los ciudadanos.”
Sin lugar a dudas: un antes y un después.

POR LA ESPIRAL

Claudia Luna Palencia

@claudialunapale

-Europarlamento y México

México no está solo. Se trata de una economía demasiado relevante para el mundo, de un mercado en expansión, una tierra de oportunidades con proyecciones además, de los organismos internacionales, de una clase media en expansión para las próximas décadas.

Bajo esa tesitura, no hay rincón del planeta que no haya posado su vista en los más recientes acontecimientos de violencia, sangre, dolor y estupor que han lanzado a la calle a miles de mexicanos con cartelones que exigen “la aparición con vida de los 43 normalistas desaparecidos”.

Las imágenes de fosas exploradas y cadáveres eructados se han colado en los telediarios internacionales en la secuencia de las más crueles imágenes de Mosul y Kobani. Empero, esto es Iguala.

En el extranjero, la gente comienza a preguntarse cómo es que Guerrero que alguna vez fue cuna de veraneo de las más luminarias estrellas de Hollywood y polo de atracción del turismo internacional en Acapulco; es ahora sinónimo de barbarie, y es que la desaparición de los jóvenes, 43 vidas, en Iguala no ha hecho más que despertar a la Medusa.

A veces reflexiono, por qué un país del tamaño de México con la decimoquinta economía del mundo (en 2013) no paraliza del todo ante miles de desaparecidos, la avanzada de la violencia y escalada de la inseguridad.

Lo comparo entonces con un enfermo de cáncer que, a pesar de su gravedad, sigue respirando, comiendo y realizando otras funciones.

Hoy por hoy, la principal angustia del mexicano de a pie no es ya la pobreza, ni tener empleo, es vivir en paz social. La inseguridad y la violencia son las dos premisas apremiantes.

Y esa incertidumbre es una pesada losa atada al lomo que inhibe por supuesto, muchas acciones de la microeconomía entendida esta como lo que es: personas y familias que deciden emprender, arriesgar para establecer un negocio y hacerlo su forma de vida.

Recientemente comenté en mi columna que el año pasado se cometieron 33.1 millones de delitos en contra de personas mayores de 18 años. Al menos 10.7 millones de hogares fueron presas de la delincuencia, según “la encuesta nacional de victimización y percepción sobre la seguridad pública.”

Para el INEGI, el costo nacional estimado a consecuencia de la inseguridad y el delito en 2013, implicó el 1.27% del PIB, esto es, 213.1 mil millones de pesos.

Si el año pasado el PIB de México creció 1.44%, magro resultado para un país de población mayoritariamente en edad productiva, por supuesto que el costo de la violencia e inseguridad está lastrando el motor del crecimiento del país azteca.

Hay quienes intentan justificar, sobre todo los políticos de izquierda (con un oportunismo pretencioso) que todos los problemas derivan del modelo. “Hay que cambiar el modelo económico” un argumento ad hominem que pasa por alto una corrupción como mal endémico entre la clase política de cualquier partido y en cualquier escala de poder.

Allá donde roban unos del presupuesto público les falta a otros en oportunidades de vida; allá donde el nepotismo gobierna genera feudos excluyentes. En suma, más miseria.

A COLACIÓN

La descomposición de México preocupa a la Unión Europea. Este conglomerado es el tercer socio comercial y la segunda fuente de inversión extranjera directa para el país azteca.

Ayer, el Parlamento Europeo, repudió la desaparición de los normalistas. “El Parlamento Europeo condenó hoy de forma rotunda las inaceptables desapariciones forzosas y crímenes en Iguala y pidió a las autoridades mexicanas que actúen de forma rápida, transparente e imparcial para arrestar y llevar ante la justicia a los responsables.”

Tonio Borg, el comisario europeo de Salud, declaró en nombre de la Comisión Europea que: “México es un socio muy valioso para la UE. La comunidad internacional tiene que unir sus fuerzas con México para ayudar a este país en la lucha contra la delincuencia organizada y contra la impunidad”.

Ayer, los europarlamentarios votaron una resolución que contó con 495 sufragios a favor, 86 en contra y 56 abstenciones en la que se demandaba al gobierno mexicano que “las investigaciones deberían continuar hasta que los estudiantes estén a salvo. Se exige su investigación”.

Para el presidente Enrique Peña Nieto, lo de Iguala ya le ha marcado un antes y un después. El mandatario mexicano buscaba renegociar el tratado de libre comercio con la UE.

El europarlamentario Ramón Jáuregui matizó que: “El objetivo de estas resoluciones no es cortar el diálogo político de Europa con México, sino que el país obtenga de estos sucesos un nuevo impulso para modernizar, mejorar, dar más democracia y libertad a los ciudadanos.”

Sin lugar a dudas: un antes y un después.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *