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Por la Espiral - October 22, 2014

Previsión, valor fundamental

Dentro de la sociedad actual encontramos el fiel reflejo de esa holgazana cigarra y de la pequeña, pero trabajadora, y cautelosa  hormiga. Me pregunto: ¿Cuántos seres humanos tendrán la actitud poco comprometida de la cigarra que describe Samaniego? ¿Cuántas otras personas serán laboriosas y precavidas como la hormiga? ¿Serán las más o menos?
La naturaleza brinda sendas lecciones a los seres humanos. Merecemos analizarlas para buscar fórmulas de superación.
En este contexto, el ahorro y la previsión, deben formar parte de la disciplina personal y familiar. En un sentido más ambicioso sería  deseable entrelazar a la  familia junto con el sector educativo, además de otras instituciones de la sociedad, para trabajar en forma coordinada para establecer una cultura del ahorro desde una base didáctica.
Dicho lo anterior,  hacerlo sin extrapolar modelos anglosajones que muchas veces no empatan con  la propia forma de ser, ni el carácter de los latinoamericanos.
Buena parte del modelo actual del sistema financiero aplicado en México es extrapolado de España, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, aplican condiciones de crédito y ahorro que funcionan en sus países con la gente natural y que no dan los mismos resultados en países latinoamericanos.
De esta forma se arrastran  enormes rezagos no puede entenderse que el país cuente con sistema financiero moderno so pena de su extranjerización; y tener a  más de la mitad de la Población Económicamente Activa (PEA) excluida de sus servicios y con el lastre de una profunda subbancarización.
También debemos considerar que la actitud hacia el ahorro no es la misma entre un estadounidense, inglés, alemán  a la de un mexicano, brasileño o colombiano.
Dejemos los genes a un lado el impacto directo del medio  en su más amplia expresión condiciona y a menor grado de preparación educativa menor probabilidad se tendrá de buscar el acceso a una institución financiera formal.
El punto es que hay que enseñarle a la gente primero a ahorrar, la importancia de hacerlo y segundo, aprovechar las instituciones financieras formales al alcance.
Quizá sea difícil enseñarle a personas mayores de 45 años, pero hay otro mundo de pequeños y jóvenes a los que tampoco se les proveen de  los elementos didácticos,  orientativos e informativos.
A COLACIÓN
El mejor futuro que podemos regalarle a nuestros hijos está edificado en el esfuerzo mancomunado del ahorro; es la premisa fundamental para dotarlos de la llave clave hacia un futuro más estable en el que el espíritu empresarial será el camino de millones de personas en un mundo sin posibilidades laborales para todos. Como padres, lo tenemos que comprender y asimilar.
En efecto, la economía no tiene porque ser satanizada aunque la mayor parte de las personas la liga con el alza de los impuestos y el encarecimiento de los productos, todos formamos parte de ella y todos los días estamos tomando decisiones económicas, certeras o erróneas.
Podemos elegir un mal crédito hipotecario que nos tendrá sufriendo 25 años o bien otro esquema que permitirá librarnos de la hipoteca en 10 años.
Otro caso: ahorrar mediante el esquema de tandas, pirámides y después sufrir un robo de lo ahorrado porque al  ser mecanismos informales la persona siempre estará  expuesta a que, en cualquier momento, desaparezca su dinero sin dejar rastro.
Es muy distinto  abrir una cuenta de ahorro en  una institución y obtener un poco de interés, tener la seguridad de que el dinero está allí además protegido en caso de quiebra.
Y luego figura el ejemplo que le damos a nuestros hijos: el seno familiar y la escuela son los dos canales tradicionales para el educando, no podemos minimizar la tremenda influencia que los medios de comunicación masiva como la televisión y las películas juegan como condicionantes de modas, comportamientos convirtiéndose en papel fundamental para los educandos.
Si desde casa les enseñamos a nuestros hijos que “de a poco a poquito se puede construir muchito”, podremos lograr una sociedad de “hormigas previsoras” por encima de las cigarras holgazanas.
Si desde casa damos el ejemplo, los pequeñines reproducirán las actitudes positivas hacia la economía, el ahorro, el cuidado del dinero, la importancia de saber elegir.
Muchos padres dan a sus hijos “su domingo” una pequeña cantidad de dinero semanal para que éstos lo gasten en dulces. Hagan lo contrario sigan dando la pequeña cantidad, pero enseñen a sus hijos a ponerse propósitos mensuales, trimestrales o semestrales para gastarlo.

POR LA ESPIRAL

Claudia Luna Palencia

@claudialunapale

-Previsión, valor fundamental

No ha pasado de moda, ni lo hará, la fábula de “la cigarra y la hormiga” del escritor español Félix María Samaniego a pesar de haber sido escrita en el siglo XVIII tiene tal vigencia que los niños de hoy, deberían aprender la moraleja en pro de la previsión.

Dentro de la sociedad actual encontramos el fiel reflejo de esa holgazana cigarra y de la pequeña, pero trabajadora, y cautelosa hormiga. Me pregunto: ¿Cuántos seres humanos tendrán la actitud poco comprometida de la cigarra que describe Samaniego? ¿Cuántas otras personas serán laboriosas y precavidas como la hormiga? ¿Serán las más o menos?

La naturaleza brinda sendas lecciones a los seres humanos. Merecemos analizarlas para buscar fórmulas de superación.

En este contexto, el ahorro y la previsión, deben formar parte de la disciplina personal y familiar. En un sentido más ambicioso sería deseable entrelazar a la familia junto con el sector educativo, además de otras instituciones de la sociedad, para trabajar en forma coordinada para establecer una cultura del ahorro desde una base didáctica.

Dicho lo anterior, hacerlo sin extrapolar modelos anglosajones que muchas veces no empatan con la propia forma de ser, ni el carácter de los latinoamericanos.

Buena parte del modelo actual del sistema financiero aplicado en México es extrapolado de España, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, aplican condiciones de crédito y ahorro que funcionan en sus países con la gente natural y que no dan los mismos resultados en países latinoamericanos.

De esta forma se arrastran enormes rezagos no puede entenderse que el país cuente con sistema financiero moderno so pena de su extranjerización; y tener a más de la mitad de la Población Económicamente Activa (PEA) excluida de sus servicios y con el lastre de una profunda subbancarización.

También debemos considerar que la actitud hacia el ahorro no es la misma entre un estadounidense, inglés, alemán a la de un mexicano, brasileño o colombiano.

Dejemos los genes a un lado el impacto directo del medio en su más amplia expresión condiciona y a menor grado de preparación educativa menor probabilidad se tendrá de buscar el acceso a una institución financiera formal.

El punto es que hay que enseñarle a la gente primero a ahorrar, la importancia de hacerlo y segundo, aprovechar las instituciones financieras formales al alcance.

Quizá sea difícil enseñarle a personas mayores de 45 años, pero hay otro mundo de pequeños y jóvenes a los que tampoco se les proveen de los elementos didácticos, orientativos e informativos.

A COLACIÓN

El mejor futuro que podemos regalarle a nuestros hijos está edificado en el esfuerzo mancomunado del ahorro; es la premisa fundamental para dotarlos de la llave clave hacia un futuro más estable en el que el espíritu empresarial será el camino de millones de personas en un mundo sin posibilidades laborales para todos. Como padres, lo tenemos que comprender y asimilar.

En efecto, la economía no tiene porque ser satanizada aunque la mayor parte de las personas la liga con el alza de los impuestos y el encarecimiento de los productos, todos formamos parte de ella y todos los días estamos tomando decisiones económicas, certeras o erróneas.

Podemos elegir un mal crédito hipotecario que nos tendrá sufriendo 25 años o bien otro esquema que permitirá librarnos de la hipoteca en 10 años.

Otro caso: ahorrar mediante el esquema de tandas, pirámides y después sufrir un robo de lo ahorrado porque al ser mecanismos informales la persona siempre estará expuesta a que, en cualquier momento, desaparezca su dinero sin dejar rastro.

Es muy distinto abrir una cuenta de ahorro en una institución y obtener un poco de interés, tener la seguridad de que el dinero está allí además protegido en caso de quiebra.

Y luego figura el ejemplo que le damos a nuestros hijos: el seno familiar y la escuela son los dos canales tradicionales para el educando, no podemos minimizar la tremenda influencia que los medios de comunicación masiva como la televisión y las películas juegan como condicionantes de modas, comportamientos convirtiéndose en papel fundamental para los educandos.

Si desde casa les enseñamos a nuestros hijos que “de a poco a poquito se puede construir muchito”, podremos lograr una sociedad de “hormigas previsoras” por encima de las cigarras holgazanas.

Si desde casa damos el ejemplo, los pequeñines reproducirán las actitudes positivas hacia la economía, el ahorro, el cuidado del dinero, la importancia de saber elegir.

Muchos padres dan a sus hijos “su domingo” una pequeña cantidad de dinero semanal para que éstos lo gasten en dulces. Hagan lo contrario sigan dando la pequeña cantidad, pero enseñen a sus hijos a ponerse propósitos mensuales, trimestrales o semestrales para gastarlo.

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