Home Por la Espiral Cuando educarse es malo
Por la Espiral - October 3, 2014

Cuando educarse es malo

Requiere de personas proveedoras de servicios a un coste mucho más barato y eficiente para no impactar más las finanzas empresariales.  Por ello es que, hace poco más de dos décadas se observa como una tónica la crisis de la escuela pública y también de las universidades públicas.
No es asunto exclusivo de México, existe en verdad, una tónica generalizada, tendiente a hacer cada vez más restringido  el acceso a la universidad pública dado que la tendencia misma del mercado laboral está convertida en un embudo.
El conocimiento científico como herramienta didáctica al servicio de la población está entrando en una camisa de fuerza, llevada de la mano, de un sistema de producción que privilegia más los servicios que el valor agregado, el capitalismo ordinario, primario, pero revestido de la modernidad de la tecnología punta del XXI.
Sí, también hay que subrayarlo, la escuela pública está muy manoseada y también es generalizado, cada gobierno, cada sistema político en el poder cambia planes de estudio para adaptarlos a la ideología del momento.
De la noche, a la mañana, los villanos son héroes y viceversa. Hay además un sentido apátrida, que tiende a dejar a los educandos en una formación sin identidad común y propia para convencerlos en ser “ciudadanos del mundo global”.
Esclavos de la globalización o como se le quiera ver. Me parece horrendo que se supriman los honores a la bandera en México, si de por sí es difícil saberse todas las estrofas del Himno Nacional, las generaciones más jóvenes, lo desconocerán por completo.
Llegará un día en que la propia globalización impondrá su canto, bandera y código de honor. Para entonces se habrá extraviado el concepto de  la Patria, por supuesto en menoscabo de la identidad del individuo.
Esta crisis es UNIVERSAL, así escrita en mayúsculas, para toda la universidad pública. Se suprimen carreras, empero no se abren nuevas; cada vez más, las ofertas de plazas de ingresos son más restringidas y los aspirantes contabilizan por miles.
También se escamotean los pagos de cuotas, matrículas, inscripciones, cada vez es más complicado hacerse un hueco en las aulas públicas y sostenerse por que hasta para cumplir el sueño de graduarse hay que tener cierto dinero.
No, nada es gratuito totalmente, aunque se diga que es PÚBLICA.
A COLACIÓ
México, según los datos  del Fact Book de la CIA, tiene un nivel de escolarización promedio de 14 años en los niños y de 13 años en las niñas. Es decir, tiempo atrás, se consiguió con dificultades reducir la deserción escolar en el tercero de primaria para aumentar la permanencia de los niños hasta el sexto de primaria.
El problema reside en el abandono de la escuela cuando se termina el sexto de primaria en edades arriba de los 12 años,  edad en la que niños y niñas son presionados por sus familias para que salgan a obtener dinero para el hogar.
Pero además de la permanencia está la situación de la obligatoriedad de la escolarización, las autoridades no actúan ante la enorme cantidad de niños a lo largo y ancho de la geografía patria que no acuden a clase o bien que interrumpen sus estudios por exigencia de los padres. A mi juicio debería estar sancionado porque un pueblo que no se educa vivirá en una ignorancia dañina con efectos colaterales en lo económico, político, social y cultural para el propio país.
En Iberoamérica, reconoce la propia UNESCO, hay 15 millones de infantes sin escolarizar, de éstos México aporta 4 millones.
Año con año en las evaluaciones internacionales de la OCDE y la UNESCO México figura en los últimos lugares en matemáticas, comprensión de lecturas, ortografía y bajo aprovechamiento del idioma inglés.
Internamente no se valora la competencia en los mercados globales por medio de una mano de obra de estándares de calificación educativa, técnica y de conocimiento.
Todo lo contrario, en México aumenta la deserción escolar y para efectos de las estadísticas oficiales son ensalzados logros difíciles de creer, que no logran tapar los orificios de cientos de techos de escuelas construidas con palmas y láminas, cuando no son escuelas-camión los centros del saber.
Es una vergüenza que niñas y niños mexicanos estudien en una escuela improvisada llena de deficiencias en su infraestructura, incluso sanitaria, cuando los líderes sindicales tienen coches de lujo y viven en zonas caras. Es el drama y la terrible contradicción del inequitativo reparto de la riqueza en México y de la apropiación del poder con fines de lucro.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *