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Por la Espiral - July 30, 2014

China hoy. China mañana

El parteaguas fue el 11 de septiembre de 2001, tan lamentable serie de sucesos  desvelaron el desplazamiento geoeconómico de Occidente a Oriente y dejaron al descubierto, entre otras cosas, el enorme grado de exposición de gobiernos y ciudadanos al terrorismo de masas.
Lo sintomático es que China en todos estos años no haya relevado  a Estados Unidos y la OTAN de su peso político-militar y continúe como un observador de medio perfil ante los acontecimientos que concitan roces ideológicos y estratégicos.
Empero, lo que nadie duda es que China es una potencia económica, comercial, exportador de capitales y nuevo polo de financiamiento.
La sociedad china ha vivido  una serie de cambios vertiginosos: desde la expansión de su clase media, el capitalismo como nuevo elixir hasta convertirse en nuevos ricos que compran a diestra y siniestra en las capitales más chic del planeta y se dejan ver para presumir del nuevo estatus.
En París, en Galerías Lafayette, las filas de personas para entrar a  la tienda de Louis Vuitton doblan la esquina, parece como si regalaran boletos para la lotería o algo así; y la mayoría son orientales, fundamentalmente chinos.
En las agencias de viaje en Europa, cada vez se demanda más personal que hable chino mandarín dado el volumen de viajeros provenientes del país de Mao.
En España y Francia, las agencias inmobiliarias también han sido capturadas repentinamente por la boyante burguesía china, una generación que jamás imaginó siquiera sacudirse los vestigios comunistas  condenatorios de la propiedad privada e ideológicamente en contra de la usura, avaricia y la acumulación. Precisamente los principales ingredientes del capitalismo.
La mayor parte de los agentes inmobiliarios en España están atendiendo opciones de compra de vivienda urbana y de playa; y magnates como Wang Jianlin, van apropiándose de edificios históricos.
No hace mucho, Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid,  anunció que el Edificio España –uno de los más emblemáticos de la capital ibérica-, fue vendido a Jianlin por la friolera de 265 millones de euros pagados al Banco Santander.
Así es que ahí está “el  milagro chino” o como se le quiera catalogar a la penetración voraz de su modo de producción en cada uno de los bolsillos de los ciudadanos globales.
La etiqueta del Made in China predomina en casi todo lo que usamos, vestimos, calzamos; para bien o para mal. Allá donde cierra  un comercio se abren tres tiendas chinas que no conocen de respeto alguno a las leyes locales ni de competencia. Abren los 365 días del año, de doce a doce, o de 24 horas, en jornadas que nadie más puede sostener en competencia, y con precios entre un 60% a un 80% por debajo de los del mercado. Así es imposible no terminar invadidos por la moda low cost.
Todo es China para ir a viajar, los chinos para venderles; los chinos para hacer turismo; para hacer negocios; hay que aprender de su filosofía y cultura para entablar negocios; hasta aprender ingles parece cosa del pasado en los colegios donde los niños tienen como segunda opción de lengua extranjera aprender el mandarín.
A COLACIÓN
De acuerdo con el periódico ABC: “Entre 2015 y 2019, Pekín librará a los países iberoamericanos y caribeños créditos preferenciales y especiales para infraestructuras por valor de 22 mil millones de euros con el objetivo de potenciar el comercio hasta los 370 mil millones de  euros dentro de una década”.
Es decir, la potencia roja, también quiere convertirse en exportador neto de capitales como fuente de financiamiento colateral a muchos países castigados severamente por las políticas del palo y de la zanahoria del FMI y Banco Mundial.
Cada vez la tendencia es  convertirnos en  deudores de la expansión China, la geoeconomía terminará teniendo otra cara dentro de veinte años más y no sé  si, como economista, me da más o menos temor, dejar el epicentro de EUA y el dólar a cambio de China- y el yuan.
Lo que sé es que, yo guardo mis reservas, acerca de una recesión lanzada al mundo como un boomerang desde China al respecto de cuanto hemos padecido desde Bretton Woods a la fecha con Estados Unidos, con los distintos episodios de los ciclos de la economía capitalista americana.
Sea como sea, tenemos que aprender mucho de China, sus fuerzas motrices, la forma de actuación de su política monetaria y fiscal; la centralización de las decisiones en materia de política económica.  Todavía es territorio desconocido.

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