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Por la Espiral - April 7, 2014

Cajeros automáticos, foco rojo

De acuerdo con la Asociación de Bancos de México (ABM),  de enero a diciembre de 2013, aumentó 23% los asaltos a las sucursales bancarias, un total de 744 robos.
Mientras que los asaltos a usuarios de la banca en diversos cajeros automáticos sumaron 253 casos el año pasado.
Aunque habrá que señalar que no todas las personas agraviadas por un robo acuden a denunciarlo todavía persiste esa desconfianza hacia   la actuación de las autoridades a favor de las víctimas y muchas prefieren también evitar el paso por el ministerio público para no perder hora tras hora  hasta rendir declaración.
Ahora que la Suprema Corte de Justicia avaló que tanto bancos como la autoridad fiscal puedan “congelar” la cuenta bancaria de una persona  morosa de  un crédito financiero o cuentas pendientes con Hacienda, también es necesario  que el  Legislativo lleve  a cabo una serie de propuestas a fin de reforzar la seguridad en todo aquello que concierne a las actividades financieras.  
Desde la necesidad de contar con una policía especializada en instituciones financieras y de vigilancia en los cajeros automáticos hasta  implementar la presentación de la credencial del IFE en todos aquellos comercios que acepten el pago con tarjetas de débito o crédito.
Que ningún negocio acepte pagos con tarjetas de plástico si éstas no van acompañadas con la exhibición de la tarjeta del IFE en el  momento de la compra o del pago por el servicio correspondiente.
Me parece que va siendo hora que todos nos pongamos las pilas máxime en momentos en que se le pide cada vez más al ciudadano,  más al contribuyente y  se persigue al deudor.
El tema de las operaciones en cajeros automáticos es  de leyenda urbana. Hace unos días, una amiga relató en su Facebook la forma “pacífica” cómo le birlaron varios miles de pesos en su tarjeta de débito justo  en el cajero automático.
Jamás le apuntaron con un arma, ni fue un secuestro express, nadie  la amagó, sólo bastaron unos segundos para que una “amable persona” le intercambiara la tarjeta porque la suya había quedado detenida  en la ranura del cajero.
Ella se percató del robo al día siguiente cuando acudió a otro cajero y se dio cuenta de las varias disposiciones en efectivo.
A COLACIÓN
Estimado lector tenga mucho cuidado, los asaltos en los cajeros automáticos están a la orden del día y los robos y fraudes con las propias máquinas también.
El problema es que las máquinas son inseguras, los delincuentes se las ingenian para alterarlas y así sustraer el dinero de las personas.
Tengo en mis manos diversa  publicidad de  Banorte y Santander en la que indican al público usuario bajo qué condiciones no debe usar un cajero automático: 1) Ninguna máquina debe tener alteraciones en su infraestructura tales como cinta adhesiva, hojas de papel pegadas, signos visuales de alteración física o aparatos que simulen cámaras de seguridad. 2) Las cámaras de seguridad que instalan los bancos dentro de las pequeñas habitaciones donde están los cajeros automáticos se encuentran ubicadas en las esquinas superiores de las mismas habitaciones, nunca encima de la máquina del cajero, ni en los laterales de la misma. 3) No caiga en la trampa de personas que generalmente son mujeres con niños que fingen tener dificultades para retirar el dinero porque la máquina supuestamente no lee la tarjeta, o no le proporciona dinero y entonces pide ayuda a la persona  detrás de ella para que corrobore haciendo su propia operación que el cajero está funcionando. 4) Debe fijarse muy bien que las ranuras por donde se inserta la tarjeta de crédito o débito no estén alteradas,  ni contener cintas adhesivas o cables.  5) Santander  advierte que si  dos o tres cajeros tienen colocados letreros de papel pegados con diurex indicando “fuera de servicio” es mejor evitar aquel supuestamente en funcionamiento porque  ya tiene instalado el lector de información que los defraudadores usan para robar a la gente. 6) Otro punto importante cuando se altera el funcionamiento de un cajero automático,  a veces los defraudadores utilizan un esquema de retardo en el tiempo de devolución de la tarjeta, la gente cree que la máquina “se tragó” su tarjeta y se va.
Asimismo  Symantec advirtió  que: “Los  ciberdelincuentes para extraer dinero de los cajeros automáticos envian mensajes de texto (SMS)”.
Se trata de una variación de Ploutus, un malware que funciona usando un teclado externo conectado al cajero automático para obtener el efectivo.

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