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Por la Espiral - April 4, 2014

Tasa Tobin entrará en vigor en 2015

Hace casi siete años que el entonces presidente de Francia, Jacques Chirac, propuso durante la reunión anual de Davos (justo en el seno que aglutina a quienes mueven el capitalismo) aplicar una contribución sobre de una parte de las transacciones financieras internacionales que, entonces en 2007, significaban unos 3 billones de dólares diarios.
Chirac le bautizó de “impuesto sobre la solidaridad internacional”. No obstante, a pesar de su argumentación y nivel de retórica, su propuesta, no fue avalada por los británicos.
Se dijo entonces que el presidente francés pretendía emular a James Tobin, aunque en el fondo su idea tenía un trasfondo social.
Recordemos que Tobin, premio Nobel de Economía en 1981, impulsaba a los gobiernos a recaudar una tasa sobre de las operaciones con divisas como medio para disuadir la especulación desestabilizadora que les aquejaba en la década de 1970.
A la propuesta se le llamó el “Impuesto Tobin” o “Tasa Tobin”. Sin embargo,  no fue tomada en la práctica en el siglo pasado y aunque la voz de Chirac en los albores del siglo XXI cayó como demagogia socialista, finalmente a partir de 2015 una serie  de países europeos  la pondrán en marcha.
No ha sido nada fácil, la resistencia por parte de empresarios, inversionistas y especuladores ha tensado la cuerda y retrasado año tras años su aprobación.
De hecho,  todavía el año pasado un grupo de abogados destacó su ilegalidad al exceder la jurisdicción de los estados miembros en cuanto a fiscalidad, así es que la Unión Europea (UE) se quedó  sin armas para imponerlo como fórmula comunitaria para que las instituciones financieras asumieran parte de los costes de la crisis monetaria.
Los grandes capitales se defienden a como dé lugar de cualquier intento de gravamen que afecte su circulación y reproducción, es la eterna lucha entre los liberales y keynesianos, esa visión equidistante de la libre circulación contra cualquier intento de regulación.
No ha quedado de otra más que los países miembros de la UE la adopten de forma unilateral, aunque consensuada.
Así, en 2015, un total de 11 países europeos aplicarán la Tasa Tobin para todas las operaciones de compraventa de acciones y operaciones con derivados cuyos subyacentes sean también acciones.
De acuerdo con estimaciones de la Comisión Europea, la Tasa Tobin permitirá recaudar aproximadamente 35 mil millones de euros al año.
El gravamen sería del 0.1% sobre cada operación: “Una compraventa de acciones de 10 mil euros abonaría 10 euros”.
Otro punto importante es que “el impuesto se aplicará en función del llamado principio de emisión que implica que la transacción de acciones emitidas en alguno de los 11 países será imponible con independencia de dónde se lleve a cabo la operación.”
“En casos excepcionales será aplicado el llamado principio de residencia, esto es, que el impuesto se pagará donde se ejecute la transacción, sin tomar en cuenta el lugar de origen de los valores transferidos”.
Dentro de un año, la Tasa Tobin estará funcionando en:  Alemania, Francia, Italia, España, Bélgica, Austria, Portugal, Grecia, Estonia, Eslovaquia y Eslovenia.”
A COLACIÓN
La falta de liquidez en las arcas públicas de muchos países y su delicada situación fiscal está motivando una nueva dinámica en la búsqueda de recursos ampliando la capacidad impositiva del Estado.
Hasta el secreto bancario tambalea en bastiones como Suiza, los paraísos fiscales han sido el refugio de ríos de dinero sucio, de origen ilícito e ilegal y que primordialmente son grandes evasores fiscales.
Las cosas empiezan a cambiar y son precisamente las economías más avanzadas las que buscan esa transformación.
Y México tampoco quiere quedarse atrás. Uno de los debates más relevantes en el seno del Legislativo ha sido precisamente en el renglón de gravar las ganancias bursátiles
El presidente Enrique Peña Nieto propuso el año pasado gravar con 10% las ganancias bursátiles. Algunos agoreros señalaron que la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) perdería fuelle.
Empero, la intención de Peña Nieto, tan sólo era emparejar a México con lo que se aplica en otros países miembros de la OCDE y llevar a la práctica también una especie que llevaba desde 2001 empantanada en el país.
La decisión del Legislativo de votar a favor de gravar las ganancias bursátiles ha sido muy aplaudida. Sin duda, un gran acierto.

POR LA ESPIRAL

Claudia Luna Palencia

@claudialunapale

– Tasa Tobin entrará en vigor en 2015

El mundo capitalista más desarrollado o al menos más industrializado lleva varios años discutiendo los pros y contras de aplicar un impuesto financiero a una serie de operaciones hasta ahora no gravadas y que por su contenido especulativo y lucrativo bien podrían engrosar las arcas de los Estados.

Hace casi siete años que el entonces presidente de Francia, Jacques Chirac, propuso durante la reunión anual de Davos (justo en el seno que aglutina a quienes mueven el capitalismo) aplicar una contribución sobre de una parte de las transacciones financieras internacionales que, entonces en 2007, significaban unos 3 billones de dólares diarios.

Chirac le bautizó de “impuesto sobre la solidaridad internacional”. No obstante, a pesar de su argumentación y nivel de retórica, su propuesta, no fue avalada por los británicos.

Se dijo entonces que el presidente francés pretendía emular a James Tobin, aunque en el fondo su idea tenía un trasfondo social.

Recordemos que Tobin, premio Nobel de Economía en 1981, impulsaba a los gobiernos a recaudar una tasa sobre de las operaciones con divisas como medio para disuadir la especulación desestabilizadora que les aquejaba en la década de 1970.

A la propuesta se le llamó el “Impuesto Tobin” o “Tasa Tobin”. Sin embargo, no fue tomada en la práctica en el siglo pasado y aunque la voz de Chirac en los albores del siglo XXI cayó como demagogia socialista, finalmente a partir de 2015 una serie de países europeos la pondrán en marcha.

No ha sido nada fácil, la resistencia por parte de empresarios, inversionistas y especuladores ha tensado la cuerda y retrasado año tras años su aprobación.

De hecho, todavía el año pasado un grupo de abogados destacó su ilegalidad al exceder la jurisdicción de los estados miembros en cuanto a fiscalidad, así es que la Unión Europea (UE) se quedó sin armas para imponerlo como fórmula comunitaria para que las instituciones financieras asumieran parte de los costes de la crisis monetaria.

Los grandes capitales se defienden a como dé lugar de cualquier intento de gravamen que afecte su circulación y reproducción, es la eterna lucha entre los liberales y keynesianos, esa visión equidistante de la libre circulación contra cualquier intento de regulación.

No ha quedado de otra más que los países miembros de la UE la adopten de forma unilateral, aunque consensuada.

Así, en 2015, un total de 11 países europeos aplicarán la Tasa Tobin para

todas las operaciones de compraventa de acciones y operaciones con derivados cuyos subyacentes sean también acciones.

De acuerdo con estimaciones de la Comisión Europea, la Tasa Tobin permitirá recaudar aproximadamente 35 mil millones de euros al año.

El gravamen sería del 0.1% sobre cada operación: “Una compraventa de acciones de 10 mil euros abonaría 10 euros”.

Otro punto importante es que “el impuesto se aplicará en función del llamado principio de emisión que implica que la transacción de acciones emitidas en alguno de los 11 países será imponible con independencia de dónde se lleve a cabo la operación.”

“En casos excepcionales será aplicado el llamado principio de residencia, esto es, que el impuesto se pagará donde se ejecute la transacción, sin tomar en cuenta el lugar de origen de los valores transferidos”.

Dentro de un año, la Tasa Tobin estará funcionando en: Alemania, Francia, Italia, España, Bélgica, Austria, Portugal, Grecia, Estonia, Eslovaquia y Eslovenia.”

A COLACIÓN

La falta de liquidez en las arcas públicas de muchos países y su delicada situación fiscal está motivando una nueva dinámica en la búsqueda de recursos ampliando la capacidad impositiva del Estado.

Hasta el secreto bancario tambalea en bastiones como Suiza, los paraísos fiscales han sido el refugio de ríos de dinero sucio, de origen ilícito e ilegal y que primordialmente son grandes evasores fiscales.

Las cosas empiezan a cambiar y son precisamente las economías más avanzadas las que buscan esa transformación.

Y México tampoco quiere quedarse atrás. Uno de los debates más relevantes en el seno del Legislativo ha sido precisamente en el renglón de gravar las ganancias bursátiles

El presidente Enrique Peña Nieto propuso el año pasado gravar con 10% las ganancias bursátiles. Algunos agoreros señalaron que la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) perdería fuelle.

Empero, la intención de Peña Nieto, tan sólo era emparejar a México con lo que se aplica en otros países miembros de la OCDE y llevar a la práctica también una especie que llevaba desde 2001 empantanada en el país.

La decisión del Legislativo de votar a favor de gravar las ganancias bursátiles ha sido muy aplaudida. Sin duda, un gran acierto.

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