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Historia - February 21, 2014

La obra de Miguel León-Portilla, ha permitido una nueva lectura de la historia de México

El hijo de Miguel León Ortiz y Luisa Portilla Nájera nació hace 88 años, el 22 de febrero de 1926, en la Ciudad de México, descrito en alguna ocasión por Enrique Krauze como una institución y un espíritu sensible a los problemas de la vida nacional.

Al antropólogo la historia le atrajo desde los años de su infancia. Leía cuanto libro caía en sus manos, sobre todo los referentes al pasado indígena y colonial. Desde entonces admira, entre otros estudiosos, a Bernal Díaz del Castillo y Francisco Xavier Clavijero.

El Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1994, gracias a sus puntuales estudios, ha revelado la concepción de los pobladores de Mesoamérica. Ha estudiado su lengua, su poesía, ha logrado mostrar con plenitud de expresión la particularidad de la visión indígena; para al mismo tiempo, ser un defensor de la autonomía de los pueblos indígenas.

Discípulo del padre Ángel María Garibay (1892-1967), Miguel León-Portilla estudió náhuatl y posteriormente maya, para entender el pensamiento indígena a partir de sus propias fuentes y conocer a través de sus textos la filosofía de los pueblos indígenas. Ningún otro especialista ha logrado dominar tales lenguas.

Fascinado por la cosmogonía del mundo prehispánico, el miembro del Colegio Nacional desde 1971, descubrió a través de la literatura náhuatl un mundo lleno de poesía, sabiduría y significados. Contrariamente a lo planteado por los cronistas e historiadores durante casi 500 años, los aztecas lejos de ser un pueblo bárbaro, fueron una de las civilizaciones más ricas de Mesoamérica, tesis que él se ha encargado de esclarecer en sus textos.

Fue así que mediante la interpretación de los códices que contienen el conocimiento y poesía de las culturas indígenas, en 1956 propuso con su tesis doctoral La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, una versión diferente del pensamiento azteca que escandalizó y revolucionó el desarrollo de la investigación histórica en México, y  después de ese trabajo se dedicó casi por completo al estudio de la documentación en náhuatl y los códices, para buscar el punto de vista del otro, el de los indígenas, respecto a los aconteceres de su pasado prehispánico, la Conquista y los tiempos coloniales.

Al también filólogo y filósofo le han interesado la historia de las Californias, la cartografía y la lingüística, sobre todo en relación con el náhuatl. Su labor cotidiana ha derivado en una vasta obra, compuesta por libros, artículos y conferencias.

En su permanente y respetuoso acercamiento a la cultura y pensamiento del pueblo náhuatl, León-Portilla, nombrado Honra y Prez de la Nación Mexicana por Clementina Díaz de Ovando (1916-2012), ha publicado muchas obras que valoran el pasado indígena, entre éstas la más leída y consultada es Visión de los vencidos (1959), traducida a 14 lenguas, que  alcanza ya una veintena de reediciones.

La obra presenta de manera gráfica cómo los letrados indígenas consignaron, desde su punto de vista, la Conquista de México por el ejército comandado por Hernán Cortés, así como los llamados “cantos tristes” (tlaxcaltecáyotl) donde se da cuenta de la derrota.

La escritora e historiadora Clementina Díaz de Ovando, en el texto Miguel León-Portilla, publicado en la revista Multidisciplina (04/10/1982) de la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán, explicó que, como el nombre del libro lo indica, la obra es el testimonio de lo que vieron, pensaron y sintieron los vencidos.

“Miguel León-Portilla nos enseña a aceptar en idéntico plano de igualdad la cultura indígena y la hispánica, pues solamente sustantivos en nuestras dos raíces alcanzaremos la auténtica razón de nuestro ser histórico, lo que nos conlleva a la universalidad”, escribió Clementina Díaz de Ovando.

La labor como historiador de Miguel León Portilla ha sido muy relevante, pues después de que él realizara trabajos de investigación en cultura y lengua náhuatl, investigadores mexicanos y extranjeros se mostraron interesados en estudiar dichos temas, asimismo su persona fue un eslabón importante en la cadena de generaciones de prehispanistas formados en el Seminario de Cultura Náhuatl, adscrito en 1957 a la Facultad de Filosofía y Letras, creado junto a Ángel María Garibay.

Miguel León-Portilla ha rescatado en sus más de 20 libros mucho del pensamiento de los antiguos sabios nahuas, textos sobre religión, mitos, vida familiar y social del México prehispánico, y también la creación poética de trece forjadores de cantos, por él identificados.

Algunas de sus publicaciones son: El reverso de la conquista. Relaciones aztecas, mayas e incas (1964); Tiempo y realidad en el pensamiento maya (1968); México-Tenochtitlan, su espacio y tiempos sagrados (1979); La multilingüe toponimia de México: sus estratos milenarios (1979); Hernán Cortés y la Mar del Sur (1985); Francisco Tenamaztle (1995); Bernardino de Sahagún, pionero de la antropología (1999); y La flecha en el blanco (1996).

Otros de los sus libros que destacan son: Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares (1961), Quince poetas del mundo náhuatl (1993), y Cartografía y crónicas de la antigua California (1989); el investigador también fue determinante en el nacimiento del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y de otras instituciones académicas dentro y fuera de la Universidad Nacional.

“Debemos estar agradecidos a Miguel León-Portilla por esa sabia y amorosa búsqueda, por ese rescate de textos primordiales que vienen a ser como la biblia ancestral de nuestros orígenes indianos”, destaca Díaz Ovando en el texto.

Con su trabajo realizado a lo largo de más de seis décadas, Miguel León-Portilla reveló el pensamiento profundo de los antiguos mexicanos,  inauguró un estilo muy personal de acercamiento a los textos; buscó en la discursividad de la lengua la orientación del conocimiento prehispánico; analiza la poesía que, liberada de su lastre referencial, expresa con plenitud la singularidad del ser indígena, y recoge poemas en sus lenguas, tanto antiguos como modernos, en un afán de conservar su pureza y su naturalidad.

“Todo lo que pueda realizar en los años que me queden lo haré con el propósito de dar a conocer expresiones que sigan siendo verdad. Me preocupa que mi trabajo contribuya, al menos un poco, al enriquecimiento espiritual de otros”, apunta la reseña biográfica de Miguel León-Portilla, publicada en la Academia Mexicana de la Historia.

Merecedor de infinidad de distinciones y reconocimientos en México y el mundo, Miguel León Portilla obtuvo en 1981 el Premio Nacional en Historia, Filosofía y Ciencias Sociales; veinte años después los premios internacionales Menéndez y Pelayo y Alfonso Reyes.

Otros premios que le han sido otorgados son el Premio Elías Sourasky, concedido por la Secretaría de Educación Pública en Investigaciones Humanísticas (1966); Commendatore de la República Italiana (1977); Serra Award of the Americas, American Franciscan Academy of History, (1978); Catedrático distinguido en la Universidad de Alberta, Edmonton, Canadá, (1982); Premio Manuel Gamio (1983); la Medalla Belisario Domínguez, otorgada por el Senado de la República, (1995); la Gran Cruz de la orden de Alfonso X, El Sabio, otorgada por el Gobierno de España, (1999); la Orden de las Palmas Académicas en grado de Comandante, otorgada por el Gobierno de Francia, (2000). A finales de 2013 el premio Leyenda viva de la biblioteca del Congreso de Estados Unidos, y recientemente la medalla Fray Bernardino de Sahagún del estado de Hidalgo.

Es miembro del Colegio Nacional y de las academias mexicanas de la Lengua y de la Historia. Dirigió el Instituto Indigenista Interamericano, fue miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM y embajador en la UNESCO.

Algunas de sus publicaciones más recientes son: La tinta negra y roja. Antología de poesía náhuatl, (2012); Tonantzin Guadalupe. Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el “Nican mopohua”, (2012); Independencia, Reforma, Revolución, ¿y los indios qué? (2011); Nezahualcóyotl poesía, (2011); Las primeras gramáticas del nuevo mundo, (2009); Para entender: Fray Bernardino de Sahagún, (2009).

Fuente: (CONACULTA)

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