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Libros - February 19, 2014

Poesía mexicana 25: “Poesía campesina”, de Francisco Berrones Castillo

 

Se trata de la compilación de poesía que escribió don Francisco Berrones Castillo (1898-1996) y que, paulatinamente, se ha convertido en un clásico para quienes gustamos de la poesía; en todo caso, para quienes gustan de este tipo de poesía. Y aquí inician las dificultades: ¿es campesina porque trata de la vida del campo o porque la escribe un campesino? Es poesía, y campesina quizás lo sea por las dos razones anteriores, aun por otras que se me escapan en estos momentos en que quiero compartir la luz que se desprende de la poesía de don Francisco, a quien no conocí personalmente, pero sí su obra poética a través de este librito.

Con el arado y por el arado

se acaba el hombre como alcanfor

porque el destino de agricultor

es un trabajo duro y pesado.

El hombre pobre de labrador

su propia suerte lo está matando.

Todos los años vive regando

la tierra ajena con su sudor.

Para él no hay viento, no hay calor,

para él no hay nieve, ni frío templado,

toda la vida está esclavizado;

por trabajar en la agricultura

se va orillando a la sepultura

con el arado y por el arado…

El libro en cuestión, “Poesía campesina” (S.E.P., Subsecretaría de Cultura y Dirección General de Culturas Populares, México, 1988), de la Serie Testimonios, incluye una “Presentación” de Marta Turok (entonces directora general de Culturas Populares), un “Estudio preliminar” de Mauricio López Valdés y una “Introducción” de Eliazar Velázquez Benavídez. El primero versa sobre la política oficial y de atención a este tipo de expresión popular regional, el segundo hace una interesante trayectoria sobre el papel de los trovadores y juglares desde la Alta Edad Media hasta el siglo XX y sobre las características de la versería en nuestro país, el tercero trata sobre la tradición del huapango arribeño y, someramente, sobre don Francisco. Quizás convendría señalar dos aspectos: Eliazar más tarde (más de diez años después, si nos atenemos al pie de imprenta) retomará extensamente a don Francisco en “Poetas y juglares de la Sierra Gorda. Crónicas y conversaciones”, libro de importancia capital para esta tradición y que este año cumple diez de haber salido a la luz; segundo: firma en Xichú, Guanajuato, y junto a su nombre aparece un membrete: Centro de Investigación, Documentación, Difusión y Enseñanza de Huapango Arribeño y la Poesía Decimal Campesina. Alguna vez en Xichú, Chalo aceptó una propuesta de entrevista, la cual no ha habido ocasión de realizar. Cuando se haga, si se hace, dicho Centro es un punto imprescindible de conversación, pues, muy probablemente, desde él debió haber surgido la idea de hacer el libro.

“Poesía campesina”, en el capítulo de apertura, lleva el subtítulo de “Versos y recuerdos”, y don Francisco comienza a desgranar la mazorca de su vida y nos habla de sus primeros años, pasos y versos. Así, nos enteramos de que nació en Jagüey de San Francisco, San Nicolás Tolentino, San Luis Potosí, el 10 de marzo de 1898, y que a los pocos años fue a Tampico, que la hoy Ciudad Madero la conoció como Paso de Doña Cicilia (sic) y a ésta le dedica sus primeros versos, causando la admiración de propios y extraños.

Qué bonito es el Paso, señores

de Tampico está a la mediación

porque es la desembarcación

de los trenes y los vapores.

Ese campo lo hizo la empresa

arreglando muy bien sus cuadrillas

le pusieron bonitas camillas

arregladas con mucha limpieza

ponen toda su delicadeza

lo han dispuesto nuestros superiores.

Pagan renta los trabajadores

la verdad mi poesía la relata:

para eso de ganar la plata

qué bonito es el Paso, señores…

Tampoco está de más mencionar que precisamente ésa es una característica de los poetas de esa tradición (y de algunas otras): ser cronista, historiador o, como lo dice Guillermo Velázquez, otro de los trovadores legendarios, “la voz de la tribu”. En este librito de don Francisco hay versos “a lo profano y a lo divino”, a acontecimientos solemnes:

Consagrado en hostia santa

viene a mí el rey de los sabios,

quisiera poner mis labios

donde Dios puso la planta,

de dónde a mí dicha tanta

de venir a visitarme,

mis culpas a perdonarme,

concediéndome el perdón;

aquí está mi corazón,

venid a purificarme.

Pero también escribió sobre otros muy cotidianos, triviales, que se le ocurrían de repente:

Ahi le mando a don Andrés

estos versos de recreo,

compuestos a mi deseo,

delirios de mi vejez.

Ésta es la primera vez

que mando estos decimales,

sabe si estarán cabales

porque como estoy tan viejo

algunos versos los dejo

mal hechos y desiguales…

He transcrito sólo algunos versos de don Francisco, sin duda no los mejores, en los que muestra el dominio del “reglamento” de esta poesía y su sólida preparación; quizás los más ilustrativos de su arte sean los que abordan temas religiosos o épicos, sazonados con mucho ingenio y donaire, que no sólo servían para “ciscar” o intimidar a sus oponentes (cuando ejercía “el destino” de poeta trovador), sino también para cimentar su aureola de alto poeta, pues, a pesar del tiempo transcurrido, aún conservan la frescura de la poesía inmarcesible, la verdadera, la que comunica un mensaje a sus lectores u oyentes, como en este caso, que, en la mayoría de los casos, es poesía para ser cantada. Así, no es difícil imaginar el rostro admirado de los que tuvieron la suerte –y tomaron la decisión de “estar de su lado”– de escucharlo y la pesadumbre de los rivales en el otro tarango.

“Poesía campesina” es un libro que bien vale la pena conocer, leer, para darnos elementos (impresos, quiero decir) de que la poesía con y sin etiquetas debe primero que nada serlo, que está a la altura de la poesía aceptada como tal (que son ramas del mismo tronco frondoso, que son continuación de la misma tradición poética, de la que se nutren y en la que se insertan naturalmente) y que contiene poemas de largo aliento y gran expresividad plástica y emotiva, sin contar bellos poemas religiosos. Un libro que, independientemente de que don Francisco Berrones Castillo haya sido campesino, deja claro que su autor era un poeta consumado, elevado, que vivía alejado de las ciudades, de los círculos literarios y que, no obstante, como sus colegas, también debería ser más conocido mediante la divulgación de su poesía.

Por último, debo añadir que es un ejemplar valioso por contener joyas de una poesía que muchas nace para evaporarse al calor de la topada o enfrentamiento, que no se recupera y se pierde en el aire o queda, vibrante, en el recuerdo, en el alma de los que la escucharon o, en el mejor de los casos, en las grabaciones domésticas que realizan los numerosos amantes de este tipo de poesía. También nos sirve para entender el contexto en que se producen esas astillas de arte, sentimiento y sensibilidad, y es un ejemplo del espíritu crítico que vive en estos poetas, cuando asumen su “destino” a plenitud, como lo muestran los versos que transcribiré a continuación y que, a más de, calculo, cuarenta años de haber sido escritos, todavía conservan su vigencia, muy a nuestro pesar:

Al presidente de la República Mexicana

Dichoso usted, señor presidente

que está viviendo como es debido,

muy bien calzado, muy bien vestido,

y asistiéndose ricamente

sin recordar de la pobre gente

que vive acá en esta humilde aldea.

Cuando en mi frente el sudor gotea,

Para poder adquirir sustento,

Lo tengo a usted en mi pensamiento

Porque usted tiene cuanto desea.

Creo que usted pasa feliz el día

y sus trabajos no son tan duros,

vive tranquilo, no tiene apuros,

porque den cara la mercancía;

aunque la aumenten más todavía

no desmerece su capital.

Cuando yo compro mi nixtamal

ya no me alcanza para frijol,

aunque trabaje de sol a sol

no sobra nada de mi jornal…

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

Foto: Un libro autobiográfico que muestra la obra poética y el contexto en que se produjo.
Cortesía: S.E.P., Subsecretaría de Cultura y Dirección General de Culturas Populares.

Nota patrocinada por: Librería Mavari, Bolívar 104 local 2, Centro Histórico México, D.F.  Tel. (01 55) 5512 0339, contacto@vialibros.com

 

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