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Por la Espiral - February 18, 2014

Sector salud, protocolos y N1H1

En Estados Unidos, más de diez estados enfrentan problemas entre su población afectada por el virus; y en Canadá, existe una situación similar. Cabe mencionar que el temporal de nieve y bajas temperaturas no coadyuvarán a amainar la enfermedad.
Por su parte en España, la alerta en Zaragoza señala hospitales desbordados por procesos de neumonía provocados por el N1H1, tanto personas de tercera edad, como niños y pacientes con diabetes, defensas bajas o enfermedades complicadas son el foco de atención.
Es interesante notar la diferencia entre países más industrializados y aquellas economías catalogadas de emergentes, por ejemplo entre España y México, donde el número de fallecidos por la gripe A es mayor en México que en el país ibérico.
En México, persiste una tendencia hacia la automedicación, la gente aunque cuente con cobertura de salud -pública o privada-, acude al hospital después de varios días o semanas cuando intentó todo para curarse en casa: herbolaria, consejos de la abuela, recetas curativas de tradición familiar; fármacos recomendados por alguien cercano hasta en definitiva acudir al centro de salud cuando la enfermedad es  crónica.  
La gente evita los hospitales públicos porque no quiere perder tiempo y ser maltratada.  Es una realidad. Algunas personas prefieren ingresar por urgencias que por el área de consultas.
Otro hecho significativo tiene que ver con la demora en las revisiones, tras la visita a un médico internista, pueden pasar hasta 6 meses para ser atendido por un especialista.
Además subsisten problemas de cobertura sanitaria, de acuerdo con datos de The World Factbook 2008, en México más de la mitad de su población carece de cualquier protección del sector salud oficial. Sólo 58 millones de personas son  derechohabientes.
A pesar del seguro popular, una buena parte de los hogares mexicanos subsisten fuera de todo servicio médico y su propia condición económica les impide pagar el esquema de protección.
Por ende, la emergencia viral saca a flote todo cúmulo de problemas, de  gente que no acudió al médico en su oportunidad bien porque carecía de cobertura pública o fue un descuido en  prevención.
A COLACIÓN
En el  Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) debe tomarse con mayor seriedad una partida de  protocolo de actuación ante emergencias de salud pública.
En  Fondo Nacional de Desastres (Fonden)  encontramos algunas ideas de reacción ante los desastres naturales. También la población sabe cómo actuar ante un terremoto, la experiencia funesta de 1985 nos dio una dolorosa  lección.
En la actualidad, la  gripe  y sus múltiples variantes, recuerdan cuán desprotegidos estamos ante las emergencias epidemiológicas y la deficiente infraestructura en salud,  escasez de medicamentos,  ínfima cultura de atención médica en  la  población y la baja disponibilidad de camas y doctores para  la población.
Con el 64.6% de la población comprendida en edades de 15 a 64 años, cualquier factor de riesgo debe ser tomado en consideración en un mundo trastocado  geopolíticamente vulnerable a los ataques terroristas, la utilización de armas químicas y biológicas.       Desde el 11 de septiembre de 2001, muchos países del mundo desarrollado decidieron destinar  dinero, atención y esfuerzo a la vigilancia antiterrorista, México llega con retraso a todo, nuevamente insistimos ante la seguridad fronteriza al norte y sur de su territorio.
México tiene que comenzar a cambiar “el chip” y ubicar los niveles de riesgo y sus propias vulnerabilidades.    Entonces corregir diferencias entre formas de actuación y los problemas de fondo: en México, el gasto per cápita en salud es de 655 dólares.
En otros países seleccionados encontramos un gasto per cápita en salud de 6 mil 096 dólares en Estados Unidos, con todo y sus problemas del medicare; Luxemburgo  5 mil 178 dólares;  España de 2 mil 099 dólares; y en la región,  Brasil de 1 mil 520 dólares.
En México, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud y el Almanaque,  existen 191 médicos por cada 100 mil habitantes, además 76 camas disponibles por cada 100 mil habitantes.
Un país sin médicos, medicinas, vacunas y hospitales suficientes  para atender a su población es negligente.  Porque una madre que ve morir a su hijo porque éste no tiene cabida en un centro de salud, no lo tiene cercano o falta material quirúrgico o humano a su disposición, me parece imperdonable.

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