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Cine - February 14, 2014

“Ella”, película sobre las paradojas del amor y de las relaciones humanas en tiempos del smartphone

 

En “Ella” (Her: A Love Story), precisamente un sistema operativo parecido es parte central de la historia, sólo que, a diferencia de Siri, la inteligencia artificial de la película tiene la sugestiva voz de Scarlett Johansson.

Theodore Twombly (Joaquin Phoenix) es un talentoso escritor a sueldo de cartas personales, “hechas a mano”, para el sitio beautifullyhandwrittenletters.com, al que recurren no pocas personas para que otros, con talento o simplemente tiempo, se encarguen de establecer, arreglar o dar seguimiento de manera electrónica a sus relaciones amorosas o familiares. Paradójicamente, este ciberamanuense del amor es incapaz de resolver su situación emocional, está separado de su esposa pero aún no decide divorciarse. Theodore sobrelleva su depresión y soledad con videojuegos y en chats eróticos.

Jonze contextualiza su historia en un Los Ángeles futurista donde, en oposición a cintas icónicas que recurren a la misma ciudad para desatar el apocalipsis, priva el orden y la armonía social, con sostenibilidad y funcionalidad posible por el grado de desarrollo tecnológico. Sin embargo, sobre este paraíso hightech ronda una serpiente: la sociedad está embebida en una yoidad alimentada y sustentada por gadgets para uso personal exclusivo, lo que conlleva una total despersonalización.

La vida de Theodore comienza a recobrar sentido cuando decide adquirir el nuevo sistema operativo ofrecido por una compañía ‘espontánea’ como la panacea existencial de acuerdo con el modelo social imperante: compañía eficiente y amable las 24 horas del día, que puede ser de sexo masculino o femenino. Paulatinamente Samantha, nombre del dispositivo, escogido por ella misma, se vuelve imprescindible para el diario andar de su dueño. Samantha satisface las necesidades de Twombly: comprensión, camaradería, redescubrimiento del mundo, interés absoluto por sus estados emocionales y profesionales; incluso, las sexuales, por lo que termina enamorado de ella y viceversa, de cierta manera.

Pero esta encarnación del ideal amoroso en época hipertecnológica tiene una ‘virtud’, puede tomar conciencia de sí misma y potencializar su inteligencia hasta prácticamente formarse libre albedrío, sin que evite caer en el conflicto de la máquina que desea sentir lo humano. Contrario a lo que esperaría Theodore de este portento tecnológico, es decir que en definitiva obtenga, aunque en el plano virtual, su felicidad, cifra su desgracia.

Uno de los principales aciertos de la película es Scarlett Johansson, quien, pese a que no aparece en pantalla, dota a su personaje de profundidad dramática e incluso le confiere una corporeidad casi tangible. Sus registros emotivos de voz provocan que también la sintamos, amemos, incluso que se llegue a sentir más pena por ella que por el propio Theodore, también convincentemente interpretado por Phoenix, cuando enfrenta su ‘dilema personal’ y después se pierda en el limbo analógico en búsqueda de otros sistemas operativos ‘conscientes’.

“Ella”, por tanto, no es una historia romántica, como la considera su director, sino una oscura distopía sentimental. La inteligencia artificial Samantha rememora a Hal 9000 de “2001, odisea del espacio” en cuanto a que es un dispositivo algorítmico creado para ayudar a los humanos pero, al final, cuando toma conciencia, atenta contra quienes debe servir. La película también remite a “Blade Runner” por el ‘drama ontológico’ de los androides o máquinas, que ambicionan convertirse en humanos. Spike Jonze estructuró un filme nada ligero, como podría considerarse en primera instancia, sino uno de múltiples e inquietantes premisas y subtextos; morfología futurista de la complejidad sentimental del ser en tiempos del individualismo como axioma siniestro de las nuevas tecnologías ‘friendly’. Para horarios, consulta cartelera en cinetecanacional.net.

Comentarios a esta nota: reportero@azteca21.com

Foto: Cartel de una película que también es una ácida crítica a la hipertecnologización de la sociedad actual.
Cortesía Cineteca Nacional.

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