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Por la Espiral - January 17, 2014

De mínimo a mínimo

La medicina para salir de una crisis es muy amarga y el mercado laboral uno de los mayores receptores de los primeros golpes provenientes de la contracción de la actividad productiva; y después por el reajuste.
Estos días en que el nuevo año luce sus bríos, tanto España como México, su respectiva Población Económicamente Activa (PEA) manifiestan un malestar acerca del nivel de los salarios mínimos.
Aunque hay de mínimos a mínimos y el coste de la vida es diferente entre la economía del euro respecto de la del  peso, “en todos lados se cuecen habas” como bien dice la expresión coloquial.
En España, por ejemplo, el día de ayer Fátima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social, explicó la necesidad de que el país ibérico continúe por segundo año consecutivo con el salario mínimo congelado.
Para disgusto de todos el salario mínimo para 2014 es  de 645. 30 euros, unos 11 mil 757.36 pesos, tomando en cuenta el tipo de cambio euro vs peso del Banco Santander de 18.22 pesos por euro.
El salario mínimo diario español es de 21.51 euros, unos 391.91 pesos y si hace cinco o seis años se hablaba en España de los “mileuristas”, una generación de españoles que cobraban mil euros netos al mes viviendo casi al limite y sin posibilidad de emancipación; en la actualidad, se analiza a un nuevo grupo de trabajadores que cobran entre los 400 a 600 euros mensuales.
No lo tienen nada fácil, menos con los recortes en  los subsidios y ayudas sociales. El pago de servicios tales como alquiler de vivienda, precio de factura de agua, luz, gas y teléfono son los que  auténticamente acaparan buena parte del salario mensual que devenga un trabajador.
Lo poquito que sobra, es para comer y hacerlo tampoco es fácil menos cuando un kilogramo de huevo tiene un precio promedio de 1.90 euros, es decir, 34.61 pesos; y un litro de leche en promedio vale 0.90 euros, unos 16.39 pesos.
De allí que los comedores sociales implementados por distintas  Fundaciones, Organizaciones no Gubernamentales y por Cáritas atiendan a mucha gente de clase media cuyo sueldo no les permite cerrar el mes.
A COLACIÓN
De la polémica del mínimo en España pasamos a México. De la precarización “invisible” saltamos a México donde la miseria a todas luces es visible.
Este año la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) anunció un incremento del 3.9% en el salario mínimo, tanto para  la zona A como para la zona B, recordemos que con la administración del presidente Enrique Peña Nieto, la Conasami unificó en dos áreas geográficas la distribución del tabulador del salario mínimo; dado que, antes eran tres zonas geográficas con distintos niveles.
Así en 2014, el salario mínimo para la zona A es de 67.29 pesos diarios, un total de 1 mil 345.8 pesos al mes, considerando una jornada laboral de lunes a viernes.
Para la zona B el mínimo es de 63.77 pesos diarios, un total de 1 mil 275.4 pesos mensuales, también si partimos de un trabajo de lunes a viernes.
Desde hace varias semanas hay grupos de protesta por el nuevo incremento del precio del boleto del metro, desde mi punto de vista tienen toda la razón; prácticamente la gente con un salario mínimo trabajará para pagar su transporte, ¿y lo demás?
No es mito urbano. El mismo INEGI documenta en su base estadística que en el país existen 6.7 millones de personas que sobreviven con uno solo.
Ni siquiera les alcanza para completar la canasta básica, en una economía en donde el precio del litro de leche en promedio es de 13.60 pesos y un kilo de huevo tiene una media de 23.50 pesos.     De allí que el salario mínimo sea de hambre.
Precisamente, el  Partido de la Revolución Democrática (PRD) elabora una iniciativa de Ley para extinguir a la Conasami y darle al Congreso la potestad de  fijar el salario mínimo.
También sería loable que le dieran una revisada a la zona A y B; en la B es más bajo el salario, cualquiera podría pensar que es así al tratarse de entidades maquiladoras que compiten en costos abaratando el precio del factor trabajo.
No obstante, no lo es,  por que en la A están Chihuahua, Baja California, Tamaulipas, Estado de México; entonces cuál es el argumento para tales diferencias.
Yo opino que hay que unificar el salario mínimo y desaparecer a la Conasami y crear un mecanismo más efectivo que permita que el trabajador experimente  un incremento en el salario mínimo a fin de otorgarle una mejora en  su poder adquisitivo.
Si la inflación el año pasado, a noviembre, se ubicaba en 3.36% y el mínimo aumentó 3.9%, puesta la escena a precios reales, me temo que el mínimo este año no tiene ningún aumento.

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