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Columnista Invitado - January 15, 2014

“Cuando tengas prisa, aminora la marcha”

Esta situación es difícil y nos obliga a estar conscientes de nuestra impotencia.  Cuando siento que no me puedo quedar sentado, es justo cuando debo quedarme sentado.  Cuando siento que si no obtengo la aprobación de los demás, es cuando más necesito tratar de obtener mi aprobación.  Lo que necesitamos siempre se encuentra, de una forma abrupta y bella, justo frente a nuestros ojos, disfrazado con los ropajes de nuestra urgencia más apremiante.  Es sólo que nos negamos a aceptarlo porque sentimos que es muy difícil de afrontar.

Asimismo, la entrada al siguiente paso del crecimiento siempre se encuentra detrás de la urgencia del ahora.  Ahora más que nunca, ahora que crees que todo es urgente, es cuando tienes que cortarles las riendas a todos los sucesos.  Ahora más que nunca, ahora que el peso que cargas parece estar atado a tus muñecas, es cuando menos debes correr o flagelarte.  Ahora más que nunca, ahora que cada decisión parece ser la última, debes creer que cada pregunta es el principio.

Ahora más que nunca, ahora que sientes que ser como realmente eres implica convertirte en un cuchillo que amenaza a los seres amados. Debes ser fuerte en el interior, ahí en donde nadie se ha asomado.  Porque amar desde el interior ayudará a las personas que amas a crecer.  Ahora más que nunca, ahora que sientes que eres la fuente y el receptor de todo el dolor, ahora debes inclinar la cabeza hasta que el antiguo canal que corre del cielo a tu corazón pueda volver a abrirse, hasta que recuerdes que eres una parte bendecida del espíritu del polvo en el espíritu del viento.  Ahora más que nunca debes respirar hasta que cada gramo de tu aliento se vuelva a convertir en cielo.

De esta manera, reza para averiguar tu lugar en la familia humana, ese nuevo lugar que no conoces.  De esta manera, reza para que tu verdadero yo pueda salir del desconcierto, centímetro por centímetro.  De esta manera, ámate como amas la vacuidad del tiempo.  Ámate como amas a tus hijos, a tu perro, a tu amigo más querido sin reservas.  De esta manera, el hoy, con toda su adversidad, se verterá hacia el mañana y las decisiones se harán tan claras como los manantiales en el deshielo.

Bibliografía
“Un libro para renacer cada día”
Mark Nepo
Aguilar

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